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15 de mayo

Beata Berta de Bingen

Madre de san Ruperto

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

La vida y la familia

La beata Berta recibió como dote matrimonial una cospicua porción de bienes consistente en vastos territorios situados a lo largo de la fértil región del Reno. Tras la prematura muerte de su esposo Robolao, Berta se retiró con su pequeño hijo de tres años, llamado Ruperto, a su propia propiedad situada en Bingen, en tierras de Alemania. Allí, Berta se dedicó con muchísimo celo a la educación cristiana del niño. El pequeño Ruperto creció dócil y fiel a las enseñanzas que había recibido de su madre. Con el sabio consejo del prete Wigberto, quien actuaba como su tutore y director espiritual, Ruperto fue sabiamente iniciado en las prácticas devocionales y en el ejercicio constante de las obras de beneficencia. Cuando el joven Ruperto alcanzó la edad de doce años, su madre Berta lo asoció formalmente en la hermosa empresa de fundar un monasterio en los paraggi de Bingen. Juntos, madre e hijo erigieron también un hospicio destinado a la acogida de los pobres. Esta fecunda obra de misericordia hacia los más débiles continuó mediante una colaboración muy estrecha y fructífera entre Berta y Ruperto. Desgraciadamente, la fecunda actividad de Ruperto se vio trágicamente truncada por su immatura muerte, acaecida cuando apenas tenía veintiún años de edad. Berta experimentó un dolor inmenso y muy profundo por la pérdida de su único hijo. No obstante, el dolor de la madre fue notablemente mitigado al ver la pronta veneración de la que su hijo fue objeto por parte de toda la población local.

El ocaso y el culto

Pasado el tiempo del luto, la beata Berta consagró el resto de sus días a una intensa vida de oración y de rigurosa penintensia. Berta decidió donar todos sus bienes y riquezas terrenales para garantizar el sustento material de los monacos que habitaban en el monasterio donde se encontraba celosamente custodiado el sepolcro de Ruperto. Sobreviviendo a su querido hijo por un período de aproximadamente veinticinco años, la muerte finalmente alcanzó a Berta hacia la mitad del siglo IX, concretamente en el año 850. Su cuerpo mortal fue sepultado con devoción junto a la tumba de su hijo Ruperto. Con el tiempo, la tumba del joven se convirtió en una constante y concurrida meta de numerosos peregrinajes, haciendo que la entera zona circundante tomara el característico nombre de Rupesberg. Durante las violentas invasiones normandas acaecidas en el siglo X, lamentablemente ambas tumbas sufrieron profanaciones al ser violadas. A pesar de tan triste suceso y de la violación de los sepulcros, el culto religioso dedicado a Berta y a Ruperto logró conservarse intacto entre los fieles. La tradición confirma que Berta fue considerada beata ya desde los tiempos más antiguos.

Las noticias históricas y biográficas sobre la vida de ambos santos nos han llegado gracias a la labor de la badessa del monasterio de Bingen, santa Ildegarda, quien compiló la llamada Vita de los dos santos durante el siglo XII. El monasterio de Bingen, situado geográficamente dentro de los límites de la diócesis de Magonza, constituía además el lugar sagrado donde se conservaban tradicionalmente las reliquias. Santa Ildegarda pudo conocer y recopilar los pormenores y las noticias sobre la existencia terrena de la beata Berta y de san Ruperto de Bingen a través de las particulares y profundas visiones místicas que ella misma experimentó.

Preguntas frecuentes

Quando se festeggia la beata Berta?

La festa della beata Berta si celebra il 15 maggio, insieme a quella di san Ruperto.