15 de septiembre
Beati Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles
Mártires indios
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y servicio en la comunidad
Los dos beatos nacieron en la localidad de San Francisco Cajonos, situada en el estado mexicano de Oaxaca, en el transcurso de los años comprendidos entre 1660 y 1663. Eran sencillos hombres casados y pertenecían a la etnia de los indios zapotechi. Su vida transcurrió en el seno de sus comunidades, donde se distinguieron como cristianos maduros y de inquebrantable moralidad. Ejerciendo su función como fiscales, tenían el deber específico de denunciar ante los sacerdotes y las autoridades civiles los casos de apostasia, inmoralidad y spergiuro que se registraban entre la población. En el cumplimiento de este deber, cumplieron con su responsabilidad al denunciar episodios de idolatría que habían surgido entre algunos indios ya convertidos al cristianismo, manteniendo siempre una postura firme en la defensa del orden cristiano.
El martirio y la entrega por la fe
La situación social se tornó extremadamente tensa cuando los militares procedieron a requisar las ofrendas rituales, provocando la furia de los habitantes locales. Ante la amenaza de los rivoltosi de incendiar la iglesia y el convento con los padres dominicanos adentro si no se entregaba a los fiscales, el capitán comandante accedió a tal exigencia. Fortalecidos por la recepción de los sacramentos, Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles decidieron entregarse voluntariamente a sus perseguidores con el único fin de evitar daños fatales a los religiosos. Fueron entonces objeto de crueles burlas y severas flagelaciones. Los agresores les exigieron con insistencia que abjuraran del cristianismo y volvieran a rendir culto a los ídolos ancestrales, a lo cual ambos se opusieron con absoluta firmeza. Conducidos hacia la agreste localidad montuosa de San Domingo Xagacía, hoy recordada con el nombre de Fiscal-Santo, sufrieron el martirio el día 16 de septiembre del año 1700, siendo asesinados despiadadamente a golpes de bastone y de machete.
La beatificación y el culto litúrgico
El reconocimiento oficial de su testimonio heroico llegó siglos más tarde, cuando papa Giovanni Paolo II procedió a su beatificación el 1° de agosto del año 2002 durante una solemne ceremonia celebrada en la basílica della Madonna di Guadalupe en Città del Messico. El Martirologio los registra formalmente como mártires y catechisti que fueron cruelmente percossi por negarse rotundamente a venerar los ídolos paganos, ubicando su muerte en la zona de Santo Domingo Xagacía. Su memoria litúrgica quedó establecida para el día 18 de septiembre, fecha en la que miles de indígenas procedentes de diversas etnias de todo el territorio mexicano se congregaron para honrar su memoria y agradecer el don de su fidelidad.
Su vida y testimonio
Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles nacieron en el año mil seiscientos sesenta, en la localidad de San Francisco Cajonos, ubicada en el estado de Oaxaca, México. Desde su juventud, formaron parte de la estructura eclesial de su tiempo, asumiendo con responsabilidad el compromiso de ser catequistas y fiscales. En el cumplimiento de sus deberes, observaron diversas situaciones de idolatría que afectaban a la población local, las cuales denunciaron con rectitud, buscando siempre la fidelidad a los principios cristianos que habían abrazado con convicción profunda.
El momento definitivo de sus vidas llegó en el año mil setecientos, en Santo Domingo Xagacía. Ante una revuelta que amenazaba la vida de los padres dominicos que se encontraban en la zona, Juan Bautista y Jacinto tomaron la decisión de entregarse a los sublevados. Este acto de valentía tenía como único propósito proteger a los misioneros, a quienes consideraban sus guías espirituales. Una vez en manos de sus agresores, fueron sometidos a torturas severas, durante las cuales se les exigió abandonar su fe cristiana. A pesar del dolor y la cercanía de la muerte, ambos rechazaron de manera firme cualquier forma de apostasía, manteniéndose fieles a sus creencias hasta el último aliento. El dieciséis de septiembre de mil setecientos, fueron finalmente privados de la vida a causa de los golpes recibidos con bastones y machetes. Su muerte, aceptada con serenidad y firmeza, sella una historia de servicio que trasciende las épocas, recordándonos la importancia de la coherencia entre la fe profesada y la conducta vivida en los momentos de mayor prueba.
El culto y la memoria
El reconocimiento de la Iglesia hacia estos dos mártires indígenas alcanzó su plenitud el primero de agosto del año dos mil dos, cuando el Papa Juan Pablo Segundo procedió a su canonización, elevándolos a la gloria de los altares como ejemplos de santidad laical. Su vida y muerte son testimonio de cómo la fe puede echar raíces profundas en cualquier cultura y dar frutos de santidad inquebrantable.
La Iglesia celebra su memoria litúrgica el dieciocho de septiembre, permitiendo que la comunidad de los creyentes se una en oración para recordar su entrega. Este culto no solo honra su sacrificio, sino que invita a los fieles a reflexionar sobre la importancia de la valentía al defender la verdad y la caridad hacia los demás, especialmente cuando la fe se ve desafiada por las circunstancias del mundo. Los Beatos Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles permanecen como intercesores poderosos y modelos de vida cristiana para todos los hombres y mujeres que, desde sus tareas cotidianas, desean ofrecer su existencia como un don generoso a Dios.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se festeja a los beati Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles?
Su fiesta litúrgica se celebra el 18 de septiembre, mientras que su martirio tuvo lugar el 16 de septiembre de 1700.
En la localidad de Santo Domingo Xagacía en México, beatos Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles, mártires, que, catequistas, cruelmente golpeados por haberse negado a venerar ídolos paganos en lugar de Cristo, imitando su pasión merecieron obtener el premio de la vida eterna. — Martirologio Romano