11 de agosto
Beati Rafael Alonso Gutierrez y Carlos Diaz Gandia
Padres de familia, mártires
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La juventud y la formación apostólica
El beato Carlos Díaz Gandía nació en la provincia de Valencia exactamente en el día de Navidad del año mil novecientos cuatro, en el marco del siglo veinte, y fue bautizado al día siguiente, en la festividad del primer mártir San Esteban. Desde su juventud destacó por una vitalidad prorompente, siendo un joven giojoso, entusiasta y amigo de todos, en el cual convivían de manera admirable un alma contemplativa y otra activa. A la edad de catorce años ingresó en la Acción Católica, institución que contribuyó decisivamente a plasmarlo como un cristiano coherente y coraggioso, convirtiéndose en su segunda familia y en el campo principal de su apostolato. En este ámbito llegó a ser presidente de los Jóvenes y posteriormente de los Hombres, contando siempre con el valioso apoyo de la dirección espiritual de su párroco, quien supo formar adecuadamente su carácter irruente e enérgico. Alimentaba su sólida fe mediante la comunión frecuente y la recitación cotidiana del rosario a las primeras luces del alba.
El compromiso catequético y la defensa de la fe
Su labor evangelizadora se manifestó con particular relieve en su servicio como un catechista eccellente, capaz de fascinar y conquistar a quienes se acercaban a la enseñanza cristiana. Fundó diversos centros catequísticos en varias localidades donde impartía catequesis cada domingo, desplazándose de un centro a otro a pie o en bicicleta. Durante estos traslados sufría habitualmente insultos y derisiones por parte de quienes ostegliavano a la Iglesia. La España de aquel período vivía años difíciles de rivolgimenti politici y abierta persecución religiosa, una situación en la cual él se encontraba fuertemente expuesto y comprometido debido a su incansable impegno ecclesiale. En una ocasión en que un grupo de asaltantes atacó la canonica al grito de muerte al párroco, él mismo los persiguió, alcanzó, desafió y puso en fuga en solitario. Asimismo, se comprometió a presidiar de noche las iglesias y los conventos junto a otros jóvenes de la Acción Católica para evitar actos vandálicos.
La madurez familiar y el testimonio supremo del martirio
En el plano personal, contrajo matrimonio el tres de noviembre de mil novecientos treinta y cuatro y, un año después de las nupcias, tuvo la alegría de convertirse en padre de una niña. Al arreciar la persecución, el veinticuatro de julio de mil novecientos treinta y seis, ofreció su vida al Señor pidiendo que volviera la paz a España. Cuatro días más tarde, demostró su profundo respeto por las cosas sagradas al rescatar las hostias consagradas del tabernaculo poco antes de que la iglesia fuera saqueada. Fue buscado en su hogar, arrestado y conducido a la cárcel el cuatro de agosto de mil novecientos treinta y seis. Tras permanecer cautivo, fue prelevado de la prisión el once de agosto del mismo año para ser fusilado en el villaggio de Agullent, en el territorio de Valencia. Antes de morir, con los fusiles ya apuntados, pronunció con firmeza las palabras Viva Cristo Re, muriendo de esta manera cuando aún no había cumplido treinta años. Su memoria quedó unida de forma indisoluble a la del beato Rafael Alonso Gutiérrez, compartiendo ambos la gracia del martirio.
Una vida entregada al servicio
La trayectoria del beato Rafael Alonso Gutiérrez comenzó en la provincia de Valencia, donde desde muy joven manifestó una vocación clara hacia el apostolado. A los catorce años, ingresó en la Acción Católica, institución en la que desempeñó un papel fundamental al llegar a ser su presidente. Su celo apostólico no conocía límites geográficos ni cansancio, pues se dedicó a fundar numerosos centros de catequesis, desplazándose con humildad y sencillez, ya fuera a pie o en bicicleta, para asegurar que la palabra de Dios llegara a todos los rincones.
Su vida personal floreció en la madurez con el matrimonio contraído en 1934 y el nacimiento de su hijo en 1935, lo que consolidó su identidad como padre de familia cristiano. A pesar de los tiempos convulsos que le tocó vivir, Rafael mantuvo una firme lealtad a sus deberes espirituales. Un episodio que define su rectitud fue el intento valeroso de salvar las ostias consagradas durante el saccheo de la iglesia, protegiendo así la presencia real de Cristo con un riesgo evidente para su propia integridad. Finalmente, durante la persecución religiosa en España, fue arrestado y posteriormente fusilado en Agullent en el año 1936. Su martirio, compartido con Carlos Díaz Gandía, sella una existencia dedicada plenamente a la Iglesia y al prójimo, dejando un legado imperecedero de amor y sacrificio que la Iglesia reconoce con gratitud tras su beatificación en el año 2001.
La memoria de su martirio
La figura del beato Rafael Alonso Gutiérrez es venerada con especial devoción como un modelo de santidad laical. Su memoria está estrechamente ligada a su sacrificio final, ocurrido el 11 de agosto de 1936. Esta fecha no solo marca el día de su partida hacia la casa del Padre, sino que se ha convertido en el momento litúrgico en el que la comunidad cristiana celebra su testimonio de fidelidad inquebrantable.
Al ser beatificado por el papa Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001, su nombre fue inscrito en el catálogo de los beatos, otorgando a los fieles un ejemplo concreto de cómo es posible vivir el Evangelio en las circunstancias más difíciles. Su vida, centrada en la oración, la catequesis y el amor a la familia, continúa inspirando a quienes buscan vivir su fe con autenticidad y valentía en el mundo contemporáneo. Su intercesión es invocada por aquellos que valoran el sacrificio de los mártires que, como él, no dudaron en entregar su vida por amor a Dios y a su Iglesia.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia el beato Carlos Diaz Gandia?
Se conmemora el once de agosto, fecha que coincide con el día de su martirio y su memoria en el martirologio.
En el pueblo de Agullent, en el territorio de Valencia en España, beato Rafael Alonso Gutiérrez, mártir, que, padre de familia, vertió su sangre por Cristo durante la persecución contra la fe. Junto a él se conmemora también al beato mártir Carlos Díaz Gandía, que en este día en el mismo territorio combatiendo por la fe alcanzó la vida eterna. — Martirologio Romano