Beato Enrique de Almazora (Enrique García Beltrán)

Diácono y mártir

Actualizado el 21 de julio de 2026

Beato Enrique de Almazora (Enrique García Beltrán)

Su camino hacia el altar

Enrique García Beltrán nació en Almazora, España, en el año mil novecientos trece. Desde muy joven, sintió el llamado a una vida de mayor consagración, lo que lo llevó a ingresar en el Seminario serafico de Massamagrell a la edad de catorce años. Este fue el inicio de un proceso de formación que definiría su identidad espiritual. En mil novecientos veintiocho, recibió el hábito de la orden de los capuchinos, dando un paso fundamental en su deseo de seguir las huellas de San Francisco de Asís. Tras años de estudio y oración, recorrió diversas comunidades, incluyendo su paso por Ollería y otros lugares significativos para su formación religiosa.

El compromiso definitivo con su vocación se consolidó en mil novecientos treinta y cinco, cuando realizó su profesión religiosa perpetua, consagrándose enteramente a Dios dentro de la familia capuchina. Su vida, caracterizada por la sencillez y la entrega, se vio truncada por los acontecimientos históricos que marcaron el verano de mil novecientos treinta y seis. En el mes de agosto de aquel año, fue arrestado por milicianos. A pesar de la presión y el peligro inminente, Enrique mantuvo su fidelidad hasta el final. Fue conducido a La Pedrera, en Benicasim, donde entregó su espíritu el dieciséis de agosto de mil novecientos treinta y seis. Su martirio representa la culminación de un proceso de maduración espiritual que comenzó en su infancia y que, a través de la vida religiosa, lo condujo al encuentro definitivo con el Padre.

El testimonio de su martirio

La Iglesia conmemora al Beato Enrique de Almazora como un mártir cuya muerte es considerada una victoria de Cristo. Su figura es recordada en el martirologio con una profunda veneración, reconociendo en su vida el valor de la fidelidad inquebrantable. A través de su intercesión, los fieles encuentran un modelo de vida que trasciende las dificultades del tiempo, recordándonos que el sacrificio por amor a la verdad es el mayor don que un creyente puede ofrecer.

El culto al Beato Enrique se centra en la gratitud por su testimonio, invitando a la comunidad a fortalecer la propia fe ante las pruebas de la vida cotidiana. Su memoria no es solo un recuerdo del pasado, sino una luz que ilumina el presente, recordándonos que, en la comunión de los santos, cada entrega cuenta y cada vida ofrecida por amor permanece viva en el corazón de Dios.

Preguntas frecuentes

Cuando se celebra al Beato Enrique de Almazora?

Su memoria se celebra cada año el día dieciséis de agosto.

En el pueblo de Benicasim, cerca de Castellón de la Plana, también en España, beato Enrique García Beltrán, diácono de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y mártir, que con el martirio fue hecho partícipe de la victoria de Cristo. — Martirologio Romano