27 de enero
Beato Manfredo Settala
Sacerdote y eremita
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
De pastor de almas a eremita en el monte San Giorgio
El beato Manfredo pertenecía a la antigua familia milanesa de los Settala y desarrolló su labor sacerdotal a finales del siglo XII como párroco de Cuasso. Dicha parroquia comprendía en aquel tiempo los territorios de Cuasso al Piano, Cuasso al Monte, Brusimpiano Porto Ceresio y Besano, hallándose enmarcada en la diócesis de Milano junto al ramo sud-occidental del lago de Lugano. Con el tiempo, llamado de manera sobrenatural a la vida eremitica, tomó la firme decisión de dejar la cura pastoral para responder a esta alta vocación. Se retiró a vivir sobre las asperidades del monte San Giorgio, una solitaria montaña que se halla incrustada entre los brazos meridionales del lago Ceresio. Allí llevó durante algún tiempo una vida de gran aspereza, consagrándose enteramente a la contemplación de las cosas divinas, hasta que Dios quiso manifestar su santidad incluso en el momento de su tránsito terrenal.
El prodigio de Olgiate Comasco y la fama de santidad
La fama de su virtud se extendió con rapidez, de modo que las poblaciones de las regiones vecinas de Como, Varese y Milán acudían con frecuencia a su encuentro para implorar su consejo y su intercesión. En el año 1207, los habitantes de Olgiate Comasco, quienes se encontraban afligidos por causa de un mortale contagio, se dirigieron al santo eremita en busca de socorro y consuelo. El venerable sacerdote exhortó a los lugareños a realizar un peregrinaje devoto hacia el sepulcro de san Gerardo, quien había fallecido recientemente en Monza el 6 de junio de 1207. Una vez cumplido con fe este mandato, el terrible morbo desapareció de forma repentina. Como muestra de gratitud, el pueblo de Olgiate decidió por unanimidad levantar una hermosa iglesia en el borgo dedicada a san Gerardo. Con los años, este templo se convirtió en un concurrido centro de devoción y peregrinajes, el cual fue debidamente restaurado y embellecido en 1938. Además, los fieles de Olgiate hicieron un voto perpetuo para acudir todos los años en comitiva hasta el sepulcro monzese del santo para mantener viva la memoria de aquel antiguo prodigio.
El tránsito, las exequias y la elección del sepulcro
Por medio de testimonios sumamente seguros, consta de manera indudable que el beato Manfredo falleció el día 27 de enero de 1217. La storiografia manfrediana, apoyada en antiguas tradiciones y en respetables documentos, conserva la memoria de numerosos prodigios atribuidos a la intercesión de este ermitaño. Un testimonio relevante es el distico de Nicola Brauto, el cual fue recogido por el historiador Tatti en sus Annales, donde se recuerda el sonido milagroso que emitieron espontáneamente las campanas de los pueblos vecinos en la misma hora de su muerte. El mismo texto poético alude a la disputa surgida entre varias iglesias que deseaban custodiar sus restos, decidiéndose finalmente dejar la elección del lugar de sepultura al arbitrio de unos bueyes que fueron uncidos al carro funebre. Como resultado, el cuerpo del Settala recibió sepultura en la iglesia plebana de Riva San Vitale, situada a los pies del monte San Giorgio. Hay que señalar que Riva San Vitale pertenecía en aquella época a la diócesis de Como, mientras que desde el año 1888 pasó a depender de la diócesis de Lugano, y el martirologio sitúa al sacerdote y eremita precisamente en esta localidad cercana a Como.
Evolución del culto y custodia de las reliquias
Con el propósito de fomentar una mayor devoción y reverencia hacia el beato por parte de todos los fieles cristianos, el obispo de Como, Beltramo da Brossano, ordenó en el año 1387 que las sagradas reliquias fueran trasladadas a una solemne arca de mármol situada sobre y junto al altar. Años más tarde, en el 1633, el cuerpo fue depositado en una urna de gran valor y colocado bajo la mensa del artístico altar mayor. En la actualidad, los restos mortales continúan siendo venerados bajo el altar mayor de la iglesia de Riva San Vitale. La devoción hacia el beato se mantiene extraordinariamente viva en toda la región y diversas parroquias vecinas acuden en devoto peregrinaje anual durante domingos separados. Asimismo, en las paredes del presbiterio se conservan dos notables pinturas realizadas por Giovanni Battista Bagutti, nacido en Rovio entre 1774 y 1823, las cuales representan gráficamente el tránsito del beato en su retiro montañoso y el posterior traslado de su cuerpo desde el monte San Giorgio hasta la plebana de Riva.
Celebraciones litúrgicas y tradiciones populares
La festividad litúrgica en honor al beato se celebra oficialmente el 27 de enero, fecha en la que se conmemora su nacimiento al cielo. En la localidad de Riva San Vitale, este día se guarda de manera especial al ser considerado una jornada festiva para todos los habitantes. Las conmemoraciones se extienden hasta la domenica sucesiva a la fiesta principal, momento en el cual se repiten los actos religiosos con un ingente concurso de personas venidas de fuera y con un apropiado y cuidado adorno de las calles del pueblo. Entre las tradiciones arraigadas que acompañan estas fechas destaca la costumbre, observada todavía en la víspera de la festividad, de repartir el pan bendecido entre todas las familias de la comunidad.
La vida
La trayectoria del Beato Manfredo Settala se inscribe en el contexto del siglo doce y el siglo trece, un tiempo marcado por la búsqueda de una espiritualidad auténtica. Originario de Milán, Manfredo desarrolló su labor pastoral inicial como párroco de Cuasso. En aquel lugar, su servicio a los fieles se caracterizó por una profunda diligencia, pero su corazón anhelaba una unión más íntima con el Creador. Esta sed de absoluto le impulsó a abandonar sus responsabilidades parroquiales para abrazar la vida eremítica, eligiendo el Monte San Giorgio como su refugio y lugar de oración.
En la soledad de la montaña, Manfredo se dedicó por completo a la contemplación. Lejos del mundanal ruido, su vida se convirtió en un testimonio de austeridad y penitencia. A pesar de su alejamiento, no permaneció indiferente ante el sufrimiento de los hombres. Es célebre el episodio del año mil doscientos siete, cuando el Beato intercedió ante Dios para proteger a los habitantes de Olgiate Comasco que padecían un terrible contagio. Su eficacia en la oración y su cercanía espiritual demostraron que el eremita, aunque apartado del mundo, permanecía unido a él a través del amor compasivo.
Manfredo Settala entregó su alma al Señor el veintisiete de enero de mil doscientos diecisiete. Su muerte fue el sello final de una vida dedicada al silencio y a la intercesión. Muchos años después, en el mil trescientos ochenta y siete, la comunidad reconoció la importancia de su legado al realizar la traslación de sus restos a una arca marmorea, asegurando así que su memoria perdurara como un ejemplo de fidelidad evangélica para las generaciones venideras.
El culto
La memoria del Beato Manfredo Settala ha sido custodiada con devoción a lo largo de los siglos, especialmente en los lugares que marcaron su existencia, como Riva San Vitale y las laderas del Monte San Giorgio. El reconocimiento de su santidad no ha necesitado de grandes proclamas, sino que ha florecido en la piedad sencilla de los fieles que acuden a su intercesión.
La festividad del veintisiete de enero constituye un momento de encuentro comunitario. En Riva San Vitale, esta fecha se vive con una solemnidad particular, siendo un día festivo donde la tradición destaca por la distribución de pan bendito. Este gesto simboliza la caridad que el Beato practicó en vida y la providencia que él mismo supo invocar para los enfermos. La presencia de su arca marmorea es, todavía hoy, un lugar de oración donde los adultos encuentran un modelo de vida coherente, austera y profundamente humana, recordándonos que la santidad es el fruto de una entrega constante y silenciosa a la voluntad del Altísimo.
Preguntas frecuentes
Cuando se celebra la festividad del beato Manfredo Settala?
Su fiesta litúrgica se celebra el 27 de enero, día en el que se conmemora su fallecimiento y que es considerado festivo en Riva San Vitale.
Donde se veneran los restos del beato Manfredo Settala?
Sus reliquias descansan actualmente bajo la mensa del altar mayor en la iglesia plebana de Riva San Vitale.
En Riva San Vitale, cerca de Como, beato Manfredo Settala, sacerdote y eremita. — Martirologio Romano