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12 de octubre

Nuestra Señora del Pilar

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

La tradición apostólica y los orígenes del santuario

La historia de la devoción se remonta al primer siglo del cristianismo, uniendo la tierra de Jerusalén con la península ibérica. Según la leyenda, la capilla primitiva fue construida por San Giacomo il Maggiore hacia el año cuarenta de la era cristiana. Dicha construcción se edificó en recuerdo de la prodigiosa Venuta de la Virgen desde Jerusalén hasta Saragozza. La Virgen se había recado a la ciudad para confortar al apóstol, quien se encontraba profundamente deluso por los resultados negativos de su predicación inicial. El elemento central de este encuentro es el Pilar, la columna de alabastro sobre la cual la Santísima Virgen habría posado sus pies durante su aparición. Los místicos Maria d'Agreda y Anna Caterina Emmerick confirmaron posteriormente esta antichísima tradición de la Venuta a través de sus visiones y revelaciones personales. La iglesia de Sancta Maria intra muros en Saragozza existía ya con certeza antes de la invasión arabe del año setecientos once. Posteriormente, en el año ochocientos cincuenta y cinco, el monaco Aimoinus llegó a España en la búsqueda de las reliquias de San Vincenzo. Aimoinus dejó escrito en sus crónicas que la iglesia dedicada a la Virgen en Saragozza era considerada la madre de todas las iglesias de la ciudad. El propio San Vincenzo había ejercitado en el pasado sus funciones de diacono en aquel mismo templo sagrado al tiempo del obispo Valerio. Hacia el año mil doscientos, el episodio de la Vergine del Pilar fue consignado por primera vez en un documento escrito, marcando el inicio de su difusión documentada en la historia de la fe cristiana.

El desarrollo medieval y la expansión nacional

El destino del santuario estuvo estrechamente ligado a los acontecimientos políticos y religiosos de la península ibérica durante la Edad Media. En el año mil ciento dieciocho, la ciudad de Saragozza fue finalmente liberada del dominio de los musulmanes, recuperando su condición de capital del reino de Aragona. Para acoger a las schiere crescenti de peregrinos que acudían al lugar, en el año mil doscientos noventa y cuatro la iglesia de Santa Maria del Pilar fue objeto de un importante trabajo de restauración. Durante el siglo quince, coincidiendo con la época histórica de la unificación de la España, el culto de la Madonna del Pilar se afirmó de manera definitiva a nivel nacional. Dicha unificación territorial y política fue obra fundamental del rey de Aragona Ferdinando il Cattolico y de la reina Isabella di Castiglia. Con la posterior scoperta dell'America, el culto fervoroso de la Madonna del Pilar alcanzó también las tierras del Nuevo Mondo. En el año mil cuatroquadrenta y dos tuvo lugar la cacciata definitiva de los sarracenos de la península española. Como detalle providencial de aquella época, Cristoforo Colombo partió para su histórico viaje a América con tres caravellas, una de las cuales llevaba el nombre de Santa Maria. Precisamente, la fecha exacta de la scoperta del continente americano vino a coincidir con la festividad del Pilar del doce de octubre. Mucho tiempo después, en el año mil novecientos cincuenta y ocho, la tradicional festa pilarica del doce de octubre fue declarada oficialmente como fiesta de la hispanidad, abarcando a la propia España y a todas las naciones de lengua y cultura española en un lazo común de hermandad religiosa y cultural.

El prodigio de Calanda y la arquitectura del templo

Un acontecimiento extraordinario acaecido en el siglo diecisiete elevó de forma notable la notoriedad espiritual del santuario. En el año dieciséis cuarenta, un joven de diecisiete años llamado Miguel-Juan Pellicer, originario de la localidad de Calanda, sufrió un gravísimo accidente al caer desde un carro que era arrastrado por mulos. Miguel-Juan terminó bajo una ruota del carro, la cual le spezzó y schiacció irremediablemente la tibia de la pierna derecha. El joven fue trasladado con urgencia al hospital, donde los médicos determinaron que era urgente la amputación de la pierna a unas cuatro cuerdas de la rótula. Antes de someterse a la intervención quirúrgica, Miguel-Juan se había recado al santuario del Pilar por profunda devoción y para recibir debidamente los sacramentos. Tras la dolorosa operación, el joven regresó al santuario para agradecer a la Virgen el haberle salvado la vida. No pudiendo volver a desempeñar ningún trabajo manual, Miguel-Juan se unió al grupo de mendicantes que se apostaban en la entrada de la basílica. El muchacho acostumbraba a strofinare sus dolorosas piagas sobre el aceite de las setenta y siete lámparas de plata que iluminaban la capilla de la Virgen. El cirujano le había desaconsejado terminantemente el uso de aquel aceite porque dificultaba y retrasaba la cicatrización natural del moncherino. Miguel-Juan regresó a su pueblo de Calanda portando una pierna de madera y una gruccia, mendigando también por los pueblos vecinos para subsistir. El veintinueve de marzo de mil seiscientos cuarenta, Miguel-Juan rientró a su casa y, al llegar la noche, invocó con fe a la Vergine del Pilar antes de conciliar el sueño. Al despertarse a la mañana siguiente, el joven se encontró con la maravillosa sorpresa de tener de nuevo dos piernas sanas. La pierna derecha, que había permanecido amputada durante dos años y cinco meses, presentaba exactamente en el pantorrilla las mismas cicatrices que tenía antes de sufrir el infortunio. El arzobispo local nombró inmediatamente una comisión de inquisición para examinar con rigor el hecho. Durante los minuciosos careos y averiguaciones, los miembros de la comisión no lograron encontrar la pierna de Miguel que había sido enterrada tiempo atrás en el camposanto del hospital. La resonancia de este milagro se difundió rápidamente por toda la España de la época, motivando la construcción del actual y grandioso santuario, cuyas obras se iniciaron en el año mil seiscientos ochenta y fueron solemnemente consagradas el diez de octubre de mil ochocientos setenta y dos. La arquitectura de este monumental santuario destaca por su estilo barroco. La planta del edificio posee una forma rectangular y se encuentra dividida internamente en tres naves. La estructura exterior cuenta con cuatro imponentes torres y un total de once cupole. La cupola central del santuario es particularmente impresionante, ya que svetta alcanzando una altura de ochenta metros. Todo el complejo se extiende a lo largo de ciento treinta y cinco metros de longitud y cincuenta y nueve metros de anchura, estando ricamente decorado y frescado por maestros de la talla de Velázquez, Francisco de Goya, y los hermanos Ramon y Francisco Bayen.

La sagrada imagen y el fervor de los peregrinos

Al comienzo de la gran navata central del santuario se alza la venerable santa cappella. En el interior de esta pequeña capilla se venera una delicada y pequeña statua de la Vergine col Bambino, cuya factura artística se remonta al siglo catorce. Dicha estatua poggia sus pies directamente sobre el Pilar sagrado, el cual se encuentra completamente revestido de bronce y plata. La sagrada imagen de la Virgen es objeto de una atención constante, siendo revestida con manti diferentes según los tiempos litúrgicos y las circunstancias particulares del calendario eclesiástico. La relevancia de esta imagen fue solemnemente coronada el veinte de mayo de mil novecientos cinco, utilizando para ello una corona que fue ricamente tempestada con cerca de diez mil perlas preciosas. Dicha coronación contó con la bendición solemne impartida por el pontífice San Pio X. La Madonna del Pilar es reconocida de manera oficial como Patrona della Spagna. A lo largo de los siglos, este lugar santo atrae de manera ininterrumpida a masas imponentes de peregrinos procedentes de todas las clases sociales posibles. Entre estos devotos visitantes figuran desde humildes campesinos hasta grandes reyes de España, destacando la presencia histórica de monarcas como Ferdinando il Cattolico y, en tiempos más recientes, de Juan Carlos. Del mismo modo, personalidades eclesiásticas y civiles han acudido al templo, como el cardenal de Retz, que realizó su peregrinaje en el año mil seiscientos cincuenta y cuatro, y el papa Juan Paolo II, que peregrinó al santuario en el año mil novecientos ochenta y dos. Los peregrinajes al santuario se desarrollan de forma ininterrumpida durante todos los días del año. Estos actos de devoción comprenden siempre la participación activa en la santa Messa, la recita devota del Rosario y la ejecución de numerosos cantes mariani. Los fieles también realizan tradicionalmente el bacio a la columna sobre la pequeña parte que ha quedado al descubierto. La superficie de dicha columna presenta hoy en día un solco muy marcado, testimonio físico directo del desgaste provocado por la incesante devoción popular. La huella de esta advocación se percibe también en la vida cotidiana de las familias españolas, muchas de las cuales acostumbran a llamar Pilar a sus hijas y mantienen la sacra imagen en el interior de sus hogares. Numerosos altares y capillas dedicadas a la Madonna del Pilar se encuentran diseminados por toda la geografía de España y también en diversas regiones de America Latina. Un conocido canto popular español, acompañado a su son de nacchere, proclama con alegría que la Vergine del Pilar es aquella que posee más altares, afirmando al mismo tiempo que no existe ningún buen español que no la lleve firmemente grabada en el corazón.

Preguntas frecuentes

Quando se festeggia la Virgen del Pilar?

La festividad litúrgica de la Virgen del Pilar se celebra cada año el doce de octubre.

Di cosa è patrono la Madonna del Pilar?

La Madonna del Pilar es la patrona oficial de España y de las naciones de lengua y cultura española.