4 de mayo
San Ciriaco de Jerusalén
Obispo y mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Las tradiciones sobre los origenes
Existen diversos santos que comparten el nombre de Ciriaco, pero el venerado en Ancona posee una tradición particularmente rica en episodios y matices. Las fuentes disponibles sobre su vida consisten exclusivamente en relatos transmitidos por la memoria eclesiástica, a menudo con elementos discordantes entre una narración y otra. Una primera tradición narra que el santo se llamaba originariamente Giuda y que era un erudito de religión hebraica. Este hombre se convirtió al cristianismo y asumió el nombre de Ciriaco tras haber presenciado el milagroso acontecimiento del descubrimiento de la vera Cruz de Jesús en la zona del Calvario. Aquellos importantes trabajos de excavación fueron promovidos por Elena, la madre del emperador Costantino, durante la primera mitad del cuarto siglo. Según este mismo relato, Ciriaco se convirtió posteriormente en obispo de Jerusalén y sufrió el martirio durante el reinado del emperador Giuliano, a quien los cristianos apodaron el Apostata debido a sus reiteradas y hostiles posiciones contra la Iglesia.
Una segunda tradición ofrece un itinerario diferente al afirmar que Ciriaco, tras su sincera conversión, emprendió un viaje hacia Italia para desempeñar su ministerio como obispo de Ancona. Sin embargo, la misma versión añade que el santo encontró una muerte violenta en Palestina, región a la cual había regresado para realizar una visita. La investigación histórica y crítica demuestra que no subsiste ninguna prueba documental que confirme el ejercicio real del ministerio episcopal de Ciriaco en suelo anconetano. Los estudiosos contemporáneos, entre ellos el profesor Mario Natalucci, consideran más probable que Ciriaco nunca viviera en Ancona durante su juventud, sino que llegara a la ciudad únicamente después de su muerte terrena. Dicha reconstrucción académica ipotiza que el santo transcurrió toda su existencia en Palestina, donde era profundamente estimado por su valiosa y firme testimonio acerca del hallazgo de la cruz.
La llegada de las reliquias y el patronazgo
Durante el transcurso del quinto siglo, los habitantes de la ciudad de Ancona dirigieron una petición formal a las autoridades eclesiásticas de Jerusalén para obtener las sagradas reliquias del protomartire santo Stefano, las cuales habían sido milagrosamente halladas en el año cuatrocientos quince, con el propósito de albergarlas en un templo erigido en su honor. Aquella noble solicitud para conseguir las deseadas spoglie de santo Stefano contó con el valioso apoyo político de Galla Placidia, una mujer de gran relevancia imperial. Galla Placidia era hija del emperador Teodosio I, hermana de los emperadores Onorio y Arcadio, legítima esposa de Costanzo III y madre del joven Valentiniano III. A pesar de los esfuerzos y de la alta mediación, la demanda destinada a obtener las reliquias de santo Stefano recibió una respuesta negativa por parte de las autoridades competentes en Oriente.
Para compensar de algún modo el riguroso rechazo opuesto a Galla Placidia y a toda la comunidad de Ancona, se decidió concederles como donación las reliquias de Ciriaco, quien ya era considerado un mártir y gozaba de una arraigada veneración en su tierra de origen. La llegada de los restos mortales de Ciriaco a Ancona, ocurrida precisamente en el quinto siglo, marca de manera oficial el inicio de la documentada devoción ciudadana en su honor. La tradición local anconetana, que con el tiempo fue acogida con respeto por el propio Martirologio Romano, propone una síntesis de estos hechos que honra la memoria del santo. Las veneradas spoglie de san Ciriaco se custodian con devoción en la hermosa cattedrale edificada en una posición elevada sobre el monte Guasco, un lugar desde donde el templo domina con majestuosidad toda la ciudad y el puerto marítimo. En el interior de la cattedrale de Ancona se conservan hoy en día dos valiosos plutei marmorei esculpidos durante el undécimo siglo, sobre los cuales están representadas las figuras de san Ciriaco y de santo Stefano. En reconocimiento a su protección espiritual, la ciudad de Ancona eligió a Ciriaco como su patrono principal, llegando incluso el municipio a acuñar monedas históricas que llevaban grabada la efigie de san Ciriaco para testimoniar la profunda unión entre la fe cívica y la devoción religiosa.
La festividad y las tradiciones populares
La devoción hacia el santo se renueva cada año mediante costumbres arraigadas que unen la memoria litúrgica con la identidad cultural de la comunidad. En el día señalado de la festividad litúrgica del santo, la población renueva la entrañable consuetudine de entregar a los fieles pequeños mazzolini de giunchi benedetti. Esta singular distribución de los tallos verdes se rige y se ricollega directamente a una antigua leyenda popular según la cual la cassa que contenía las reliquias sagradas del santo consiguió llegar a las costas de Ancona por vía marítima, avanzando y flotando milagrosamente sobre las aguas del mar. La misma narración popular transmitida de generación en generación sostiene que aquella caja fue finalmente tirada y arrastrada hacia la orilla a pura fuerza de brazos, gracias al esfuerzo conjunto de los ciudadanos que tiraban de una resistente fune ingeniosamente intrecciata utilizando steli di giunco.
Vida y martirio
La existencia de San Ciriaco transcurrió en el siglo IV, un tiempo de profundas transformaciones y tensiones para la Iglesia naciente. Su camino espiritual dio un vuelco definitivo en Jerusalén, donde su conversión al cristianismo estuvo íntimamente ligada al providencial hallazgo de la verdadera Cruz en la que Cristo consumó nuestra redención. Este acontecimiento sagrado transformó su corazón, llevándolo a abrazar la fe con una entrega que marcaría el resto de sus días en la tierra de Palestina.
Durante el reinado del emperador Juliano el Apóstata, la fidelidad de Ciriaco fue puesta a prueba a través de la persecución. El santo obispo no vaciló ante las amenazas ni ante la fuerza del poder imperial, manteniéndose firme en la confesión de Cristo. Su coherencia evangélica fue sellada con el martirio en su propia tierra, entregando su alma al Creador como un testimonio vivo de la verdad que había contemplado y defendido.
Traslado y veneración
En el siglo V, las sagradas reliquias de San Ciriaco fueron trasladadas desde Palestina hasta la ciudad de Ancona. Este viaje póstumo unió para siempre el destino del mártir con el de la comunidad cristiana de esa localidad italiana, que lo acogió como su patrono y custodio espiritual. La presencia de sus restos ha sido, a lo largo de los siglos, un recordatorio constante de la comunión de los santos y de la universalidad de la Iglesia.
Cada año, la comunidad renueva su devoción mediante una piadosa tradición que consiste en la bendición y distribución de pequeños manojos de juncos a los fieles. Este gesto sencillo y cargado de simbolismo litúrgico evoca la humildad y la frescura de una fe que, como el junco, se inclina ante las tormentas de la historia pero no se rompe, sostenida siempre por la gracia de Dios.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia San Ciriaco?
La festividad de san Ciriaco se celebra cada año el cuatro de mayo.
Di cosa e patrono San Ciriaco?
San Ciriaco es el patrono principal de la ciudad de Ancona.