25 de octubre
San Crisanto
Mártir de Roma
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y conversión en Roma
San Crisanto era hijo de Polemio, un hombre de origen alessandrino que lo envió a Roma para estudiar filosofía durante el tiempo del emperador Numeriano, entre los años 283 y 284. Durante su estancia en la capital del Imperio, Crisanto conoció al presbitero Carpoforo, bajo cuya guía se instruyó en la religión cristiana y recibió el bautismo. Su padre Polemio intentó por todos los medios apartarlo de la fe y hacerlo retornar al culto de los dioses tradicionales, sirviéndose incluso de algunas mujeres para distraerlo. Entre ellas destacó la vestale Daria, una mujer dotada de gran belleza y cultura, a quien el joven Crisanto logró convertir al cristianismo. Ambos decidieron de común acuerdo simular el matrimonio para vivir en libertad y poder dedicarse a la predicación del Evangelio, logrando convertir a muchos otros romanos.
El martirio y la confesión de la fe
La intensa actividad de conversión llevada a cabo por Crisanto y Daria llegó a conocimiento de las autoridades, lo que motivó su detención y acusación ante el prefecto Celerino. Este funcionario confió a los dos creyentes al tribuno Claudio, pero tras una serie de prodigios operados por san Crisanto, el tribuno abrazó la fe cristiana. Con él se convirtieron también su esposa Ilaria, sus dos hijos Giasone y Mauro, además de varios parientes, amigos y los setenta soldados de la guarnigión encargados de su custodia. Al intervenir directamente en la vicenda, el emperador Numeriano condenó a Claudio a ser arrojado al mar con una pesada piedra al cuello, mientras que sus dos hijos y los setenta soldados fueron decapitados y sepultados en la Via Salaria. Pocos días después, Ilaria falleció mientras oraba sobre la tumba de sus familiares y de los soldados caídos. Sometidos a estenuantes interrogatorios, san Crisanto y santa Daria fueron finalmente conducidos a la Via Salaria, arrojados a una fosa y sepultados vivos bajo una gran cantidad de tierra y piedras.
La passio y la difusión del culto
La historia de los santos es narrada de un modo epico y fantasioso por la passio, un texto que ya existía en el siglo VI y que era conocido por san Gregorio de Tours, un obispo francés e importante historiador de aquella época que vivió entre el 538 y el 594. Esta obra literaria, disponible en versiones latina y griega, refleja la distancia temporal y la necesidad de reconstruir la vida de los mártires a partir de escasez de datos ciertos. Los itinerarios del siglo VII atestiguan que los dos mártires estaban sepultados en una pequeña iglesia del cemeterio de Trasone, situado en la Via Salaria nueva, un lugar donde una fuente cierta refiere que los fieles acudían en gran número para celebrar su festividad. Los santos también fueron elogiados por el papa san Damaso, y su memoria se celebra en svariados días del año según los distintos martirologios y sinassarios, aunque el Calendario Marmoreo de Nápoles y el Martirologio Romano los conmemoran el 25 de octubre.
Historia de las reliquias y expresiones artísticas
La historia de las reliquias de san Crisanto y santa Daria aparece entretejida de noticias complejas, contradictorias y de sabor legendario. El papa Pelagio II entregó algunas reliquias a un diácono de la Galia en el año 590, y la tradición relata que se llevaron a cabo tres traslaciones papales sucesivas. La primera fue obra del papa Paolo I, quien entre el 757 y el 767 las habría trasladado desde la Via Salaria hasta la iglesia de San Silvestre en Roma. La segunda traslación se debe al papa Pasquale I, quien entre el 817 y el 824 las llevó a la iglesia de Santa Prassede. La última traslación papal fue realizada por el papa Stefano V entre el 885 y el 891 hacia el Letrán, desde donde habrían sido conducidas en el año 884 al monasterio de Münstereiffel en Alemania. Posteriormente, en el año 947, las reliquias habrían sido llevadas a Reggio Emilia por obra del obispo Adelardo, quien las recibió de Berengario, el cual a su vez las había obtenido en el año 915 de manos del papa Juan X. Otras ciudades como Oria, Salzburgo, Viena y Nápoles también reivindican la posesión de reliquias. En el aspecto artístico, los santos son representados en diversas obras de origen italiano, como reliquri, paneles, frescos y mosaicos conservados en Italia, Alemania, Austria y Francia, lo que testimonia un culto antiquísimo en toda la Iglesia. Destacan especialmente los dos bustos reliquiarios de plata que se custodian en el duomo de Reggio Emilia, obra del maestro Bartolomeo Spani.
Vida y conversión
Crisanto inició su andadura terrenal en Alejandría, desde donde viajó a Roma en una época de profundos cambios. En la urbe imperial, el joven sintió la llamada de la gracia y se convirtió al cristianismo, un paso que definiría el resto de sus días. Su fe no fue un sentimiento privado, sino un fuego que buscaba propagarse. En su camino se cruzó Daria, una vestale romana a quien Crisanto logró convertir a la fe en Jesucristo. Unidos por un mismo ideal sagrado, ambos decidieron consagrar sus vidas por entero a la tarea de la evangelización en la capital del imperio.
La dedicación de la pareja no pasó inadvertida para las autoridades romanas de la época. Durante el reinado del emperador Numeriano, su labor de difusión del Evangelio fue considerada una amenaza para el orden establecido. Crisanto y Daria fueron arrestados y sometidos a juicio, donde se les exigió abjurar de sus creencias. Al mantenerse firmes en su confesión de fe, fueron condenados a muerte en el año 283. Su ejecución se consumó de manera cruel en la Vía Salaria, donde fueron sepultados vivos, sellando así su fidelidad con el martirio.
Veneración y legado
El sacrificio de san Crisanto quedó grabado en la memoria de la comunidad cristiana primitiva como un testimonio de amor absoluto. El lugar de su martirio en la Vía Salaria se convirtió pronto en un punto de referencia para los fieles que buscaban inspiración en su firmeza. Su culto se ha mantenido a lo largo de los siglos, uniendo su nombre siempre al de su esposa Daria, como un ejemplo de santidad compartida y mutuo sostén en las pruebas más difíciles de la existencia.
Preguntas frecuentes
Cuándo se celebra san Crisanto?
El Martirologio Romano y el Calendario Marmoreo de Nápoles recuerdan a san Crisanto el 25 de octubre, aunque se le conmemora en diversos días según varios martirologios y sinassarios.
De qué es patrono san Crisanto?
San Crisanto es el santo patrono de la ciudad de Reggio Emilia.
En Roma, en el cementerio de Trasón en la vía Salaria nueva, santos Crisanto y Daria, mártires, alabados por el papa san Dámaso. — Martirologio Romano