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16 de marzo

San Juan de Brebeuf

Jesuita, mártir en Canadá

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Orígenes y vocación religiosa

El continente americano fue llamado Nuevo Mondo por las potencias europeas que lo alcanzaron. Ingleses, franceses y españoles fueron las grandes potencias que colonizaron el Nuevo Mondo con intereses políticos, económicos y de explotación. En este contexto de expansión, miembros de congregaciones religiosas antiguas o de nueva constitución llevaron el Vangelo y los principios cristianos a las poblaciones locales. Los religiosos ofrecieron solidaridad humana y espiritual, a la vez que brindaron ayuda sanitaria, instrucción y acogida a los disagiados. Padres gesuiti y francescani llegaron como segunda generación de misioneros en el territorio de América del Norte y precisamente en Canadá, situado en el confine con los Estados Unidos. Un grupo de ocho sacerdotes y fratelli coadiutori gesuiti se dispuso a penetrar en las tierras americanas inesploradas, avanzando entre densas foreste y grandes laghi. San Juan de Brébeuf nació el 25 marzo 1593 en el castillo feudal de Condé-sur-Vire, situado en la diócesis de Bayeux en Francia. El santo descendía de una antigua familia nobile y cavalleresca y fue bautizado con el nombre que marcaría su destino espiritual. A la edad de veinte años, el joven Juan decidió responder a su vocación religiosa e ingresó en el Noviziato de los Gesuiti en Rouen el 8 noviembre 1617. Tras años de rigurosa formación espiritual e intelectual, Giovanni de Brébeuf fue ordenado sacerdote el 25 marzo 1622, alcanzando exactamente la edad de veintinueve años.

La llegada a Canadá y las primeras misiones

El Canada era en aquella época una colonia francesa y, movido por el celo apostólico, el padre Juan s'imbarcò en Dieppe para marchar hacia Canadá junto con otros misioneros gesuiti en el mes de abril de 1625. Tras una travesía oceánica, Giovanni de Brébeuf alcanzó la ciudad de Québec el 19 junio 1625. Las Suore Orsoline de Québec llegaron con el tiempo a llamar a Giovanni de Brébeuf la personificación de la grandezza y del coraggio. En sus primeros tiempos en suelo americano, el misionero acompañó durante cinco meses a los indios Algonchini a través de las foreste nevose de la región. Durante aquel duro invierno compartido con los Algonchini no logró convertir a ningún indio, pero aprovechó la larga estación para aprender con esmero su lengua. Demostrando un notable talento lingüístico, Giovanni de Brébeuf compuso un diccionario y una gramática de la lengua de los Algonchini. En el mes de marzo de 1626, el sacerdote subió a una canoa de los Uroni, remontando el caudaloso río San Lorenzo y el río Ottawa. Después de treinta días de un viaje agotador y repleto de peligros, alcanzó por fin el territorio habitado por los Uroni. Allí, Giovanni de Brébeuf risedette por espacio de tres años en completa solitudine entre los Uroni, enfrentando una existencia desolada. Entre aquella población logró battezzare a stento algún recién nacido que se encontraba en fin de vida. Con gran esfuerzo intelectual, escribió en la lengua de los Uroni un catechismo que con el tiempo se convertiría en un saggio raro de aquel lenguaje, el cual lamentablemente desaparecería por completo con el aniquilamiento de la propia tribu.

Vicisitudes políticas y epidemias

Los acontecimientos políticos europeos tuvieron repercusiones directas en ultramar, de modo que Québec y la colonia francesa pasaron a manos de los ingleses por motivos políticos y coloniales. A causa de este cambio de dominio, los misioneros cattolici tuvieron que dejar el Canada y retornar temporalmente a Francia. Sin embargo, la situación geopolítica cambió de nuevo cuando la Francia riebbe el Canada con el Tratado de San Germano del 29 marzo 1632. Tras este acuerdo, los gesuiti ripresero sus misiones en Canadá y el padre Giovanni de Brébeuf ritornò entre los Uroni para volver a compartir aquella desolada existencia. A finales del año 1636 scoppiò una enfermedad epidémica en un poblado indígena, originándose muy probablemente en el interior de la capanna ocupada por los propios misioneros. Hay que señalar que los religiosos estaban poco immunizzati contra la sporcizia y la falta de higiene ambiental. Rápidamente, la epidemia se diffuse a las capanne vecinas, afectando a todo el villaggio y extendiéndose a los asentamientos de los alrededores. La enfermedad avançó con velocidad, sembrando una gran cantidad de morti, especialmente entre los niños pequeños de las familias nativas. Los padres gesuiti, a pesar de encontrarse todavía convalecientes de la misma dolencia, tomaron la iniciativa de ayudar a todos los necesitados, ofreciendo un sublime ejemplo de cristiana caridad. No obstante este sacrificio, los stregoni locales mostraron una fuerte avversità hacia los Gesuiti y los ritennero responsables directos de la difusión de la epidemia. En aquellos momentos complejos, el padre Giovanni de Brébeuf rivestì la carica de Superiore de la Missione. El valiente sacerdote sopportava con ammirevole pazienza y con el sorriso en los labios los insultos, las ofensas, las lividure y las heridas físicas que le infligían los Uroni, quienes siempre eran aizzati por los stregoni locales contra la persona del missionario. A pesar de su autoridad como superior, el padre Giovanni era siempre el primero en desempeñar los compiti más gravosi, en alzarse por la mañana y encender el fuego, y el último en coricarse por la noche.

El martirio sangriento y la gloria eterna

A partir del año 1637, los perseverantes tentativi de evangelización realizados por el padre Giovanni comenzaron a dar sus primeros frutos espirituales. De este modo, en 1649, año que coincidiría con el trágico final del missionario, los Uroni battezzati habían alcanzado el número significativo de siete mil fieles. El apostolato de los gesuiti se desarrollaba primariamente entre los pellerossa de aquella zona, personas que poseían un carácter sospettoso y mutevole. Tras el año 1640, la tribu de los Uroni fue atacada ferocemente por la belicosa confederación de los Irochesi. Hay que recordar que los Irochesi eran mucho más combattivi, crudeli, intelligenti, perspicaci y estaban provistos de veloci cavalli en comparación con los Uroni. Esta guerra tribale condujo inexorablemente al sterminio casi totale de los Uroni y anuló por completo la vasta obra realizada por los misioneros. El 16 marzo 1649 la Missione católica fue invadida por la tribu de los Irochesi, unos indios feroci armados por los ingleses. Los agresores mataron a una gran cantidad de Uroni y hicieron prigionieros a otros indigeni para someterlos a terribles torturas, entre los cuales se encontraba el padre de Brébeuf. Al indefenso misionero le fueron arrancadas las unghie y fue atado firmemente a un poste de madera. Al cuello del religioso le colgaron scuri incandescentes que le quemaron implacablemente el dorso y el pecho. Una cintura elaborada con corteza, pece y resina incendiada ceñía los flancos del padre Giovanni. Los Irochesi probaban un odio tal hacia el misionero que no dudaban en trafiggerlo con aste arroventate. Los feroces carnefici arrancaban brandelli de carne quemada del cuerpo del misionero y los devoraban allí mismo ante sus propios ojos. Sin embargo, el mártir, en lugar de gritar a causa del dolor físico, continuaba rezando y alabando a Dios incesantemente. Infuriados por su actitud de oración, los Irochesi arrancaron al padre Giovanni los labios y la lengua y le fracturaron las mandíbulas. Los perseguidores le introdujeron en la garganta tizzoni ardenti. Saciados de tanta crueldad, los Irochesi abrieron el pecho del agonizante y arrancaron el corazón al martir. Los asesinos bebieron la sangre del corazón extraído, convencidos según sus propias creencias de asimilar de ese modo su gran coraje. San Giovanni de Brébeuf era sacerdote de la Compagnia di Gesù y fue mandado desde Francia en misión al territorio de los Uroni en Canadá. Después de cumplir muchas fatihe, murió por Cristo bajo las crudelísimas torturas infligidas por los pagani del lugar. Su muerte acaeció en Canadá el 16 marzo 1649. Ocho martiri gesuiti perdieron la vida en el contexto de aquella cruenta guerra entre Uroni y Irochesi, testimoniando con su sangre la fe en Cristo en diversas fechas. Entre los mártires se encuentran los sacerdotes Carlo Daniel en 1648, Giovanni De Brébeuf, Gabriele Lalemant, Carlo Garnier y Natale Chabanel todos en el año 1649, además del hermano coadjutor Renato Goupil fallecido en 1642, el sacerdote Isacco Jogues y el hermano coadjutor Giovanni de la Lande en 1647. El valor de los mártires al afrontar tales sevicias suscitó la profunda admiración de los propios Irochesi, quienes practicaban la costumbre de devorar el corazón de ciertos enemigos torturados para asimilar su fortaleza de ánimo. El sacrificio heroico de los mártires hizo que la colonia católica recobrara vigor en las décadas sucesivas. Finalmente, los mártires fueron beatificados el 21 junio 1925 y posteriormente canonizados el 29 junio 1930, en ambos casos por el Papa Pio XI.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se festejva San Juan de Brébeuf?

La memoria litúrgica individual se celebra el 16 marzo, mientras que la fiesta conjunta con todos sus compañeros mártires está fijada el 19 octubre.

En el territorio de los Hurones en Canadá, pasión de san Juan de Brébeuf, sacerdote de la Compañía de Jesús, que, enviado desde Francia en misión a los Hurones, después de haber cumplido muchas fatigas, murió por Cristo bajo las crudelísimas torturas de algunos paganos del lugar. Su memoria junto con la de sus compañeros se celebra el 19 de octubre. — Martirologio Romano