2 de septiembre
San Justo de Lyon
Obispo
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y ministerio episcopal en Lione
San Justo era originario de la ciudad de Lione, donde asumió el ministerio episcopal en la segunda mitad del cuarto siglo. Hacia el año 380, la situación del obispo de Lione se presentaba compleja por razones de orden político o religioso, vinculadas a posibles infiltraciones priscillianistas que ponían a prueba la estabilidad de la comunidad cristiana. En el transcurso de su episcopado, san Justo participó en importantes asambleas eclesiásticas. Con anterioridad, el prelado tomó parte en el concilio de Valencia del 374, en cuyos Actos su firma aparece al decimotercer puesto, si bien no existe la certeza absoluta de que se tratara efectivamente del obispo lionese.
La tensión en la diócesis estalló de manera dramática cuando un asesino se refugió en el interior de la iglesia de Lione. Este hecho provocó una violenta revuelta popular que amenazaba con dar a las llamas el edificio sagrado. La autoridad civil prometió al obispo Justo que el criminal no sufriría ningún daño. Confiando en esta solemne promesa, el obispo Justo entregó al asesino, el cual fue sin embargo ejecutado a pesar de lo pactado. El pastor quedó profundamente atormentado por los remorsos ante este trágico suceso y se consideró a sí mismo indigno de continuar guiando a su Iglesia.
El concilio de Aquileia y el retiro a Egipto
Según la tradición recogida en las fuentes hagiográficas, después de los hechos del asesino, san Justo participó en un concilio en Italia al que había sido convocado, el cual se identifica con toda probabilidad con el concilio de Aquileia celebrado en el año 381. Durante este concilio italiano, el encuentro con Rufino o con los clérigos locales, conocidos por su devoción al ascetismo difundido por san Jerónimo, impulsó al obispo a convertirse de manera definitiva a la vida ascética.
Siempre según la narración de la Vita prolixior, san Justo no regresó a Lione al término del concilio por temor a que el afecto de la población le impidiera partir, decidiendo establecerse temporalmente en la localidad de Tournon. Desde allí, el prelado partió finalmente hacia Egipto para llevar a cabo una vida solitaria. El Martirologio confirma que el santo se retiró a un eremo en tierras egipcias junto al lector lionese Viatore, viviendo durante varios años en profunda humildad en compañía de los monacos.
La basílica funeraria y los testimonios hagiográficos
El culto de los siete hermanos Macabeos nació en Antioquía hacia el año 370, como consecuencia de la transformación de una antigua sinagoga en iglesia cristiana. San Justo mandó erigir en Lione una basílica funeraria, cuya construcción es atribuible con casi absoluta certeza al propio prelado. Este edificio sagrado acogió no solamente las spoglie del mismo san Justo, sino también las de su sucesor Alpino y las de los obispos Martino y Elpidio.
La basílica fue edificada antes del año 422, fecha que se deduce del epitafio de Pascasia, y se había convertido en un breve lapso de tiempo en un venerado lugar de sepultura ad sanctos. A comienzos del séptimo siglo, la iglesia de los Macabeos cambió su antigua intitulación, tomando el nombre definitivo de san Justo para honrar su memoria. Las fuentes históricas y los martirologios muestran ciertas oscilaciones respecto a si el obispo falleció efectivamente en Oriente o si regresó a Lione en compañía del sacerdote Martino, llevando consigo el culto de los Macabeos. La sepultura del sucesor Alpino en la misma iglesia funeraria de san Justo constituye un indicio favorable al retorno de san Justo a su patria antes de morir. El Martirologio atestigua la deposición en Lione del obispo san Justo, el cual dejó su cargo episcopal tras el concilio de Aquileia, confirmando asimismo que su cuerpo santo fue trasladado a Lione junto a las reliquias de san Viatore.
Entre las fuentes escritas sobre su vida, han llegado hasta nosotros dos obras tituladas Vitae de san Justo, las cuales se encuentran estrechamente vinculadas entre sí. Autores considerados muy autorevoles juzgan la primera de estas biografías como un texto de óptima calidad literaria e histórica. Por su parte, los testimonios de la alta Edad Media presentan a menudo la Vita brevior como un simple resumen destinado al uso litúrgico. La Vita prolixior fue redactada poco antes del año 850, y en ella se intenta explicar e interpretar de manera personal una serie de recuerdos locales que conservaban una precisión relativa.
La Iglesia de Lione honró la memoria de su santo pastor dedicándole tradicionalmente cuatro festividades a lo largo del año litúrgico, fijadas para el 4 de agosto, el 2 de septiembre para la depositio y la dedicación de la basílica o el retorno desde Egipto, además del 14 y el 21 de octubre. Los martirologios reflejan cierta difformidad a la hora de interpretar el verdadero significado de estas cuatro celebraciones litúrgicas instituidas por la comunidad lionesa. El manuscrito de Wolfenbüttel del Martirologio Geronimiano señala precisamente en la fecha del 2 de septiembre la deposición de san Justo y la solemne dedicación de su basílica.
Su ministerio y retiro
San Justo desarrolló su labor pastoral durante el siglo cuarto, desempeñando un papel activo en la vida eclesiástica de su tiempo. Su participación en el concilio de Aquileia, celebrado en el año trescientos ochenta y uno, da testimonio de su compromiso con la comunión de la Iglesia y su preocupación por los asuntos doctrinales. Sin embargo, su ejercicio como obispo también conoció la dureza de las decisiones terrenales. En una ocasión, tras entregar a las autoridades civiles a un criminal que buscaba refugio en la seguridad de su iglesia, la tensión generada en su comunidad lo llevó a un profundo proceso de discernimiento.
Considerando que su labor al frente de la diócesis había cumplido su curso, San Justo tomó la solemne determinación de abandonar el episcopado. Dejó atrás las tierras de Lione y Tournon para buscar un horizonte de soledad y penitencia. Su destino fue Egipto, donde encontró el silencio necesario para purificar su espíritu. En esta etapa final de su vida, no estuvo solo; le acompañó el lector Viator, quien compartió con él los rigores y las bendiciones de la vida eremítica. En aquel rincón del mundo, lejos de los honores del cargo episcopal, San Justo se dedicó plenamente a la oración, viviendo en la austeridad del desierto hasta el final de sus días. Su cuerpo fue trasladado posteriormente a Lione, donde fue sepultado en la basílica de los Macabeos, consolidando su lugar en la tradición de la Iglesia local.
El culto y la memoria
La veneración a San Justo de Lyon se ha mantenido viva a través de los siglos, especialmente en la ciudad que fue testigo de su servicio episcopal. La Iglesia de Lione, consciente de la santidad que caracterizó a su antiguo obispo, ha preservado su memoria con una devoción constante. Aunque su fiesta principal se celebra el dos de septiembre, la comunidad local ha honrado su legado en diversas fechas a lo largo de su historia litúrgica, incluyendo recordatorios en el mes de agosto y octubre.
Su vida eremítica en Egipto es recordada como una manifestación de su coherencia interior. Al elegir el retiro tras los conflictos vividos, San Justo dejó un testimonio de humildad que ha inspirado a los fieles a buscar la voluntad de Dios más allá de las exigencias del mundo. La basílica de los Macabeos en Lione sigue siendo el lugar donde su memoria se hace presente para los peregrinos, recordándonos que, independientemente del lugar donde nos encontremos, la búsqueda de la santidad es el camino que conduce finalmente a la paz del alma.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia San Justo de Lyon?
La Iglesia celebra la memoria litúrgica de San Justo de Lyon el 2 de septiembre.
En Lyon, en Francia, deposición de san Justo, obispo, que, dejado el episcopado después del Concilio de Aquilea, se retiró junto con el lector Viatore a un eremitorio en Egipto, donde llevó por algunos años una vida humilde en compañía de los monjes; su santo cuerpo junto con los huesos de san Viatore fue luego trasladado a Lyon. — Martirologio Romano