24 de octubre
San Martín de Vertou
Abad
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La misión apostólica y el tiempo de los orígenes
El Martirologio Romano sitúa la existencia y la muerte de san Martín abate en el transcurso del siglo sexto de nuestra era. Según los estudios del historiador Lobineau, las fechas precisas de su nacimiento y de su tránsito terrenal permanecen ignotas para la posteridad. El santo vivió en la misma época que san Felice, quien rigió como obispo de Nantes desde el año 549 hasta el año 582. En aquellos tiempos antiguos, la diócesis de Nantes se encontraba firmemente limitada por el cauce del río Loira, de modo que todo el extenso territorio situado al sur de la corriente dependía eclesiásticamente de la sede de Poitiers. San Felice abrigaba el profundo deseo de convertir a las poblaciones que aún permanecían paganas en la región del país de Retz. Con este fin pastoral, el santo obispo mandó a su diácono Martino a evangelizar a los paganos de aquella zona meridional. La misión confiada a Martino constituyó, sin embargo, un auténtico y doloroso insuccesso humano ante la dureza de corazón de los habitantes.
La leyenda popular elaboró con el tiempo un relato deslumbrante sobre aquel fracaso misional, afirmando que Martino recibió en la villa de Herbauges la misma acogida inhospitalaria que el patriarca Lot experimentó en su día en Sodoma y Gomorra. Herbauges quedó descrita por la tradición legendaria como una ciudad fabulosa pero profundamente pervertida en sus costumbres. La misma leyenda narra que el santo varón fue recibido únicamente por un piadoso ciudadano llamado Romano. La narración añade que Martino logró huir de aquel lugar en compañía de Romano y de su respetable esposa para lograr salvarse de un espantoso terremoto. Dicho terremoto habría terminado por inghiottire la entera ciudad de Herbauges, cuyas ruinas reposarían ahora misteriosamente en el fondo del lago de Grandlieu. La leyenda popular también transmite el aviso de que la mujer de Romano fue transformada en una estatua de piedra como consecuencia directa de mirar atrás por culpa de su curiosidad. La verdad histórica resulta ser, en su modestia, muy diferente a los fastos de la leyenda. El célebre Gregorio de Tours fue un riguroso contemporáneo de aquellos acontecimientos históricos y un ávido narrador de hechos prodigiosos; sin embargo, Gregorio de Tours guarda un completo silencio tanto sobre la supuesta destrucción de Herbauges como sobre la existencia de un monasterio floreciente en aquella hora inicial.
La fundación de la abadía de Vertou y los años de retiro
Tras aquellos sucesos y en un noble intento por espiare la culpa de los habitantes de Herbauges que él mismo parecía compadecer y asumir, el santo se adentró errante por toda Europa. Tiempo después, Martino se retiró discretamente hacia el sureste de la ciudad de Nantes, en una comarca que entonces se hallaba enteramente cubierta de espesas floreste, con el propósito singular de conducir allí una rigurosa vida eremítica. Con el paso de los días, algunos discípulos fervorosos sintieron la llamada de unirse a la soledad y a la oración de Martino. Esa humilde unión de almas en torno al ermitaño constituyó el origen histórico de la célebre abadía de Vertou, situada a pocos kilómetros al sureste de Nantes, en la Loira Atlántica, sobre las apacibles riberas de la Sèvre nantese. Con el fervor del espíritu monástico, otra abadía hermana fue fundada más al sur en la localidad de Durin, que con el posterior correr de los tiempos recibiría el nombre de Saint-Georges-de-Montaigu, enclavada en el Bocage vandeano y cuya diócesis actual corresponde a la de Lucon. La leyenda posterior forzó los datos de la historia al hacer coincidir y reunirse en el recinto de Vertou a más de trescientos monjes bajo la paternal regla del abad. Hacia el final del siglo sexto, san Martín entregó su espíritu en el monasterio de Durin, cerrando una etapa fecunda en santidad. Los fieles monjes de Vertou regresaron solícitos para reclamar y llevarse las venerables spoglie de su padre espiritual.
La próspera abadía de Vertou continuó su camino de oración y trabajo hasta que sufrió los estragos de las violentas invasiones normandas acaecidas en el año 878. Durante aquel periodo de tribulación, los religiosos se refugiaron con gran celo junto con las reliquias de san Martino en la filial de Saint-Jouin-de-Marnes, situada en el territorio de las Deux-Sèvres. De este modo, la comunidad de Saint-Jouin-de-Marnes heredó legítimamente el prestigio histórico y los cuantiosos bienes materiales de la casa de Vertou. La iglesia de Saint-Jouin-de-Marnes, que data de los siglos once y doce, se erige hoy con orgullo como uno de los prototipos más clásicos y bellos de la imponente arte romanica propia del territorio del Poitou. Años más tarde, la primigenia Vertou fue restaurada como una modesta dependencia de la abadía de Saint-Jouin, recibiendo la específica qualifica de prevostura. Mucho después, en el año 1664, la comunidad monástica de Vertou fue incorporada formalmente a la ilustre Congregación de san Mauro. El recuerdo imperecedero del abad Martino ha permanecido sumamente vivo en las tierras de la Vandea, del Poitou y del Nantese, extendiéndose con fuerza devota siempre al sur de la ribera de la Loira.
El culto, las reliquias y la memoria de los siglos
La devoción al santo abad ha dejado numerosos testimonios materiales y litúrgicos a lo largo de los siglos. Las diócesis de Nantes, Lucon y Poitiers conmemoran solemnemente a san Martino fijando su festividad el día veinticinco de octubre. Asimismo, el Martirologio Romano y el santoral de Saint-Jouin-de-Marnes recuerdan al santo el veinticuatro de octubre, situándolo expresamente en el monasterio de Vertou, ubicado en el histórico territorio de Retz en Francia, y definiéndolo con los títulos de diácono y de abad que fue enviado por el obispo san Felice de Nantes para la conversión de los paganos. El patronazgo de san Martino se invoca con devoción en las parroquias de Bignon, Campbon, Gorges, Lavau, Mouzillon y Pont-Saint-Martin, todas ellas pertenecientes a la diócesis de Nantes, así como en la parroquia de Le Pertu, adscrita a la diócesis de Rennes. Dentro del templo de Vertou, un antiguo altar de marmol goza de la arraigada fama de haber pertenecido al propio san Martino. Dentro del recinto del claustro de Vertou se conservaba todavía en el año 1700 un venerable árbol que era profundamente respetado por todos los sencillos contadini de los contornos y también por los ilustres duques de Bretaña. La piadosa tradición afirmaba con convicción que aquel frondoso árbol del claustro había tomado firmes raíces a partir de un simple bastón que Martino había plantado con sus propias manos antes de emprender su viaje definitivo hacia Durin, aunque con el paso del tiempo aquel árbol histórico terminó por desaparecer por completo.
El santuario de Saint-Jouin-de-Marnes celebraba con gran solemnidad una fiesta litúrgica conmemorando la solemne traslación de las reliquias de san Martino, acontecida en el año 1130. Dicha fiesta de la traslación se fijaba tradicionalmente para la segunda semana del mes de septiembre y era conocida popularmente bajo el nombre entrañable de la fiesta de las reliquias, uniendo a clérigos y campesinos en la alabanza divina. Las múltiples referencias cronológicas e históricas que se conservan de su paso por la tierra coinciden de manera armónica en situar toda su obra en el transcurso del siglo sexto. La figura de san Martino permanece así como un faro de fidelidad evangélica, recordando a los fieles adultos de hoy que la siembra del Evangelio, incluso entre aparentes fracasos y pruebas humanas, germina siempre por la gracia divina en frutos duraderos de santidad y cultura espiritual.
Su camino de fe
La vida de San Martín de Vertou estuvo caracterizada por una profunda entrega a la voluntad divina. Su labor comenzó cuando el obispo Felice de Nantes le encomendó la misión de evangelizar la región de Retz, tarea que asumió con humildad y determinación. Tras un tiempo dedicado al apostolado, el santo buscó el silencio y la oración, retirándose a vivir como ermitaño en una zona boscosa situada al sureste de Nantes. Esta experiencia de retiro fortaleció su espíritu y preparó el terreno para su misión más perdurable: la vida monástica.
San Martín de Vertou no permaneció aislado, sino que su ejemplo atrajo a numerosos discípulos que deseaban seguir sus pasos. Con su ayuda, fundó la abadía de Vertou, un centro de espiritualidad que irradió luz en toda la comarca. Posteriormente, extendió su labor fundando la abadía de Durin, donde finalmente concluyó sus días terrenales. Su vida fue un testimonio constante de obediencia a la Iglesia y de amor por la vida comunitaria, elementos que definieron su identidad como abad y guía de almas. Tras las invasiones normandas, sus restos fueron trasladados por los monjes a Saint-Jouin-de-Marnes, donde su memoria fue preservada para las generaciones venideras, manteniendo vivo el recuerdo de su dedicación al servicio del Reino de Dios.
Memoria y culto
La veneración a San Martín de Vertou se mantiene viva a través de la liturgia y la devoción popular. Su memoria se celebra oficialmente el veinticuatro de octubre, aunque las diócesis de Nantes, Lucon y Poitiers conmemoran su legado el veinticinco del mismo mes. Esta diversidad en las fechas de celebración refleja la importancia de su figura en las regiones donde desarrolló su labor pastoral.
El santo es invocado con gratitud en diversas localidades, donde es reconocido como patrono. Entre los lugares que mantienen viva su protección se encuentran Bignon, Campbon, Gorges, Lavau, Mouzillon, Pont-Saint-Martin y Le Pertu. En estos lugares, la presencia de San Martín de Vertou sigue siendo un referente de fe, recordándonos la importancia de la perseverancia en la oración y la generosidad en el servicio a los hermanos, virtudes que guiaron cada paso de su camino monástico.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia san Martino de Vertou?
San Martín de Vertou es festejado el 24 de octubre en el Martirologio Romano y en Saint-Jouin-de-Marnes, y el 25 de octubre en las diócesis de Nantes, Lucon y Poitiers, celebrándose además la fiesta de las reliquias la segunda domenica de septiembre.
De cosa es patrono san Martino de Vertou?
San Martín es patrono de las parroquias de Bignon, Campbon, Gorges, Lavau, Mouzillon y Pont-Saint-Martin en la diócesis de Nantes, y de Le Pertu en la diócesis de Rennes.
En el monasterio de Vertou en el territorio de Retz en Francia, san Martín, diácono y abad, que san Félix obispo de Nantes mandó a convertir a los paganos de esta región. — Martirologio Romano