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13 de agosto

San Máximo el Confesor

Teólogo bizantino

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Origines y retiro monástico

San Máximo nació en el año 580 en Costantinopoli, procedente de una noble familia que posiblemente estaba emparentada con el emperador Eraclio. Recibió una buena educación cultural y una sólida preparación que le permitieron ocupar una posición relevante en la corte imperial, convirtiéndose en un importante funcionario. Por razones que la historia no especifica, dejó los incarichos políticos y se retiró al monastero de Crisopoli, situado cerca del Bosforo. Allí le fue atribuido el título de abad como un signo de respeto y no como una guía de la comunidad, destacándose desde entonces como un monaco insigne por su dottrina y por su celo en favor de la verdad católica.

En el año 626, a causa de una invasión persiana que amenazaba directamente la capital bizantina, San Máximo se vio obligado a allontanarsi del monastero. Emprendió un largo viaje que lo condujo primero a Creta, luego a Cipro y finalmente a África. En aquellas tierras comenzó a conocer una nueva teoría religiosa elaborada en el séptimo siglo en seno a la Iglesia bizantina, conocida como monotelismo. Dicha doctrina reconocía las dos naturalezas de Cristo, pero afirmaba el predominio de la voluntad divina sobre la humana, desatando intensas discusiones que agitaban la ortodoxia cristiana.

Las controversias y la disputa con Pirro

San Máximo se sumergió profundamente en las dispute teológicas del tiempo, donde confluían además doctrinas como la nestoriana, la monofisita, la origenista, el platonismo y la apocatastasi. En aquel contexto, Ciro de Faside, obispo de Alessandria, elaboró la tesis según la cual Cristo operaba con una sola operación teandrica tanto las acciones divinas como las humanas. Las controversias de la época bizantina se entrelazaban con complejos intereses políticos, involucrando a obispos, autoridades civiles, emperadores y emperatrices, y desencadenando auténticas persecuciones. En el año 638, el emperador Eraclio emanó el Ecthesis, un decreto religioso favorable al monotelismo mediante el cual la autoridad imperial de Oriente intentaba guiar la religión apartándola de la autoridad directa del papa de Roma. El decreto fue aceptado por algunos y fuertemente contestado por otros.

En este escenario, San Máximo hizo sentir su autoridad de teólogo en África, en Oriente y en Roma. A Cartagine, en el año 645, tuvo lugar la famosa disputa entre Massimo y Pirro ante el prefecto y numerosos obispos. Pirro era el obispo de Costantinopoli que se había visto obligado a huir a África a causa de los intrigas de corte que elevaron al trono a Costante II. Ambos contendientes habían sido en el pasado monacos en Crisopoli. Durante el encuentro, Pirro quedó abrumado por las argumentaciones de San Máximo y se declaró abiertamente vencido. El éxito de esta confrontación indujo a muchos obispos a convocar sinodos y, en el año 646, la herejía del monotelismo fue formalmente condenada.

Testimonio en Roma y persecución imperial

Tras estos acontecimientos, San Máximo se desplazó a Roma para presentarse ante la Sede Apostolica. Se convenció firmemente de que la Iglesia de Roma era la única y solida base de todas las Iglesias de la tierra por el mandato directo de Cristo. Continuó su infatigable obra como teólogo del papa contra el monotelismo, que continuaba expandiéndose con el firme apoyo del emperador Costante II. En Roma estuvo cerca de papa Teodoro y de papa san Martino I. Este último pontífice se convirtió en víctima de la implacable persecución del emperador, siendo conducido prisionero a Costantinopoli, procesado en el año 653 y fallecido en el exilio en el Chersoneso tras dos años de sufrimientos.

La misma suerte represiva alcanzó a San Máximo, quien fue hecho prisionero en Roma en el año 653 y trasladado a Costantinopoli. En el año 655 sufrió allí un primer proceso cuyos Atti históricos han llegado hasta nosotros, tras el cual fue condenado al exilio en Byzia, en la Tracia. Al año siguiente, el confesor de la fe afrontó un segundo proceso y fue relegado a Perberis, en los confines del imperio. En la primavera del año 662 debió comparecer en un tercer proceso en Costantinopoli, celebrado ante el prefecto y un sinodo, donde rechazó con firmeza aceptar el Typus, el decreto emitido por Costante II sobre las verdades de la fe.

El martirio y el legado espiritual

A causa de su inquebrantable fidelidad, San Máximo fue sometido a una dura estancia en la cárcel y a numerosas torturas junto a sus dos fieles disipuli, ambos llamados Anastasio: el monaco Anastasio y el apocrisario Anastasio. Los tres sufrieron una cruel flagelación, y como castigo supremo a San Máximo y a sus dos compañeros les fueron amputadas la mano derecha y la lengua. Fueron condenados a un exilio a vida en las regiones de Lesghistan, en las costas orientales del Mar Nero y en la Colchide. En junio del año 662, los condenados alcanzaron su lejana meta en la fortaleza de Schemaris, ubicada cerca de la orilla del río Tzkhenis Dsqali, en las montañas del Caucaso.

Los sufrimientos del largo viaje y de los maltratos pasados cobraron pronto su tributo. El 24 de julio del año 662, el monaco Anastasio murió exánime a causa de los agravios y los suplicios. Poco después, el 13 de agosto del mismo año, San Máximo entregó su espíritu a Dios a la edad de ochenta y dos años en la fortaleza de Schemaris en Lazica, donde ocurrió su piadoso transito. Meses más tarde, el 11 de octubre del año 666, falleció asimismo el otro disipulo, el apocrisario Anastasio. En los siglos posteriores, concretamente en el siglo XVIII, existía un monasterio dedicado a San Máximo a los pies de la fortaleza de Schemaris, el cual custodió piadosamente su venerado sepolcro.

San Máximo brilló como un gran escritor de su época. Su vasta producción literaria abarcó desde la moral hasta la ascética, y desde la doctrina mistica hasta la tradicional. Insigne teólogo y filósofo, utilizó con maestría la terminología aristotélica situando a Cristo en el centro absoluto de su pensamiento. Contempló profundamente los misterios del Verbo encarnado para defender con rigor la integridad de su naturaleza humana, legando a la posteridad una obra doctrinal imperecedera que alimenta la fe de la Iglesia.

Preguntas frecuentes

Cuándo se festeja San Máximo el Confesor?

La fiesta de San Máximo el Confesor y de sus dos disipuli Anastasi se celebra litúrgicamente el 13 de agosto.

En la fortaleza de Schemaris cerca de la orilla del río Tzkhenis Dsqali en las montañas del Cáucaso, tránsito de san Máximo el Confesor, abad de Crisópolis cerca de Constantinopla: insigne por doctrina y celo por la verdad católica, que por haber combatido strenuamente contra la herejía monotelita sufrió del emperador herético Constante la amputación de la mano derecha; junto a dos discípulos, ambos de nombre Anastasio, fue luego relegado, después de una dura cárcel y numerosas torturas, en la región de Lesghistan, donde rindió el espíritu a Dios. — Martirologio Romano