San Pasícrates y Valencio
Mártires de Durostoro
Actualizado el 21 de julio de 2026
La vida y el testimonio
La historia de San Pasícrates y San Valencio se sitúa en la ciudad de Durostoro, ubicada en la antigua provincia de Mesia. Ambos formaban parte del ejército romano, una institución que exigía la absoluta lealtad a los ritos del imperio y a la veneración de sus divinidades. En este contexto, la profesión de la fe cristiana se convertía en un acto de profunda disidencia. Los dos soldados, al reconocer el señorío de Jesucristo, decidieron apartarse de las prácticas idolátricas que les eran impuestas, proclamando su fe con una claridad que no admitía ambigüedades.
El relato de su martirio recoge gestos de una intensidad particular. San Pasícrates, en un acto de abierta resistencia contra la imposición pagana, llegó a manifestar su desprecio por la idolatría al escupir sobre la estatua del dios Apolo, un gesto que simbolizaba la ruptura definitiva con las antiguas creencias. Por su parte, el camino de San Valencio hacia el martirio estuvo marcado por una superación personal: tras un momento inicial de debilidad en el que pareció apartarse de su compromiso, logró encontrar la fortaleza necesaria para retractarse y confirmar con absoluta firmeza su fe cristiana. Esta decisión, tomada con plena consciencia de las consecuencias, los condujo a ambos a comparecer ante los tribunales de la persecución desatada por el emperador Diocleciano. Al mantenerse firmes en su confesión, fueron sentenciados a la pena capital y decapitados juntos en Durostoro. Su muerte no solo fue el fin de su servicio militar, sino el inicio de una vida eterna ganada a través de la coherencia y el sacrificio personal, convirtiéndose en baluartes de la fe en una región donde el cristianismo aún se encontraba en proceso de consolidación.
El culto y la memoria
La veneración a San Pasícrates y San Valencio se ha mantenido a lo largo de los siglos como un recordatorio de la entrega de los mártires de los primeros tiempos de la Iglesia. La memoria de su sacrificio ha sido preservada con devoción, encontrando su lugar en las diversas tradiciones litúrgicas que honran a quienes dieron su vida por el Evangelio en la región de Mesia. La diversidad en las fechas de su conmemoración refleja la importancia que su testimonio tuvo tanto en Oriente como en Occidente.
En los sinassarios bizantinos, su memoria se celebra con solemnidad el veinticuatro de abril, mientras que el Martirologio Romano fija su recuerdo el día veinticinco de mayo. Estas fechas invitan a los fieles a reflexionar sobre la naturaleza de la fe, que no es un camino exento de dificultades, sino una senda donde la fragilidad humana puede ser sostenida por la gracia divina. San Pasícrates y San Valencio, mediante su muerte compartida, nos enseñan que el testimonio cristiano trasciende las fronteras del tiempo y nos convoca a mantenernos firmes en nuestras convicciones, aun cuando el mundo nos exija renunciar a lo que consideramos nuestra mayor verdad.
Preguntas frecuentes
Cuando se celebra la fiesta de San Pasícrates y San Valencio?
Se conmemoran el veinticuatro de abril en los sinassarios bizantinos y el veinticinco de mayo en el Martirologio Romano.
De qué son patronos?
Los hechos proporcionados no mencionan ningún patronazgo específico para estos santos.
En Silistra en Mesia, en la actual Bulgaria, santos Pasícrates y Valencio, mártires, que, por haber profesado a Cristo como único Dios, ofrecieron valerosamente el cuello a la espada. — Martirologio Romano