11 de agosto
San Rufino de Asís
Obispo y mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y misión apostólica
Una antigua passio redactada durante el siglo IX relata que San Rufino ejercía su ministerio episcopal en la ciudad de Amasia, situada en la región del Ponto. En el desarrollo de su labor pastoral, logró la conversión del proconsole, un acontecimiento que marcó el inicio de sus pruebas y de su camino misionero. Junto a su hijo Cesidio, Rufino emprendió un largo viaje hacia la región de los Marsi, en el territorio de Abruzzo. En aquellas tierras consagró una iglesia y confió su cuidado a su hijo Cesidio, antes de proseguir su camino con el propósito firme de anunciar el Evangelio en la ciudad de Assisi.
El martirio en Costano
Una vez establecido en Assisi, la presencia del obispo no pasó inadvertida para las autoridades romanas, siendo descubierto por el proconsole Aspasio. Ante la firmeza de su fe cristiana, Aspasio lo sometió a diversos supplizi y, finalmente, lo condenó a muerte. El martirio se consumó cuando San Rufino fue arrojado a las aguas de un río con una pesada piedra atada al cuello. Una antigua tradición señala como lugar preciso de este suceso el pueblo de Costano, situado en la diócesis de Assisi y en el actual municipio de Bastia Umbra, en la ribera del río Chiascio. Una pergamena conservada en el archivo de la catedral atestigua que ya en el año 1038 existía en Costano una iglesia dedicada al santo mártir.
Las edificaciones sagradas y la tumba
El cuerpo de San Rufino fue trasladado desde Costano hasta Assisi y sepultado en el lugar donde hoy se levanta la actual catedral. El templo actual se remonta al siglo XII y constituye la tercera edificación levantada sobre la tumba del obispo mártir, construida gracias a la profunda fe del pueblo de Assisi y al trabajo de Giovanni da Gubbio. La primera catedral databa del año 412, según lo atestiguan una antigua inscripción en la nave izquierda y un documento del año 1007. Posteriormente, San Pier Damiani mencionó en un célebre sermón una segunda catedral, erigida durante el siglo XI por el obispo Ugo de Assisi con ocasión del traslado de los restos del santo desde el lugar del martirio. De aquella segunda iglesia se conserva todavía la cripta bajo el templo actual, la cual alberga el sarcófago original de la época.
Evolución litúrgica y iconografía
La fecha de la celebración litúrgica del santo quedó fijada el once de agosto desde el siglo XI, aunque errores de copistas posteriores la trasladaron al treinta de julio en el Martirologio Romano. En la actualidad, la festividad se celebra el doce de agosto en Assisi y en toda su diócesis para evitar cualquier superposición con las solemnes fiestas de santa Chiara, fijadas para el once de agosto. La iconografía de San Rufino como obispo y mártir es sumamente vasta en la ciudad, encontrándose representaciones suyas en la totalidad de las iglesias diocesanas, incluidas aquellas pertenecientes a la tradición franciscana. La obra más antigua se admira en la escultura de la luneta situada sobre el portal de la catedral, una pieza de valor incalculable tallada durante el siglo XII.
Su vida y misión
La trayectoria de San Rufino comenzó en la lejana Amasia, en la región del Ponto. Desde sus primeros años de ministerio como obispo, demostró una vocación marcada por el celo apostólico, sintiendo el llamado de llevar la luz del Evangelio más allá de sus fronteras originarias. Su labor misionera fue vasta, extendiéndose por la región de los Marsos, donde trabajó con tesón para fortalecer la fe de las comunidades cristianas. Posteriormente, su camino lo condujo a Asís, lugar donde su predicación encontró un eco significativo, consolidando la presencia de la Iglesia en aquellos tiempos de desafíos y dificultades.
La fidelidad de San Rufino a su ministerio no pasó inadvertida para las autoridades civiles de la época. Bajo el gobierno del proconsole Aspasio, el obispo fue arrestado y sometido a crueles torturas con la intención de quebrantar su espíritu y forzar su apostasía. Sin embargo, su firmeza permaneció intacta, transformando su padecimiento en un acto de entrega total. El desenlace de su vida terrenal ocurrió en las proximidades de Costano, donde fue arrojado al río Chiascio. Este sacrificio final marcó el inicio de su tránsito a la gloria, dejando a los fieles un ejemplo imperecedero de valentía cristiana. Con el paso del tiempo, sus restos mortales fueron trasladados solemnemente a Asís, permitiendo que la ciudad que recibió su palabra acogiera también sus reliquias, convirtiéndolas en un centro de devoción y oración que perdura a través de los siglos.
El culto y la memoria
La figura de San Rufino ocupa un lugar de honor en la tradición de la Iglesia, siendo reconocido como el patrono de la diócesis de Asís. Su memoria se celebra con devoción cada once de agosto, aunque en la ciudad de Asís, por razones históricas y litúrgicas, la conmemoración se traslada al doce de agosto. Es importante notar que, aunque el Martirologio Romano ha registrado erróneamente el treinta de julio como fecha de su conmemoración, la tradición local y la devoción de los fieles mantienen viva la memoria de su testimonio en el mes de agosto.
Su culto trasciende la mera recordación histórica, pues representa la continuidad del espíritu de servicio y sacrificio de los primeros obispos. La presencia de sus restos en Asís constituye un vínculo tangible con el pasado, recordando a los fieles la importancia de mantener la fe ante cualquier circunstancia. San Rufino es, por tanto, un guía espiritual cuya vida, entregada por completo al Evangelio, continúa intercediendo por aquellos que buscan en su ejemplo la fuerza necesaria para vivir con integridad su propio compromiso cristiano.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festeja San Rufino de Asís?
San Rufino se celebra el once de agosto, fecha establecida desde el siglo XI, aunque en la diócesis de Assisi se traslada al doce de agosto para evitar la superposición con la fiesta de santa Chiara.
De qué es patrono San Rufino de Asís?
San Rufino es el patrono principal de la ciudad de Assisi y de su diócesis, siendo venerado además como el primer obispo de la comunidad local.
En Asís, en Umbría, san Rufino, que es considerado primer obispo de esta ciudad y mártir. — Martirologio Romano