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3 de mayo

San Santiago el Menor

Apóstol

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Orígenes y identidad apostólica

Los acontecimientos relativos a la vida de San Santiago se desarrollaron en Palestina durante el primer siglo de la era cristiana. Santiago es hijo de Alfeo y es recordado junto al apóstol San Felipe a causa de la deposición común de sus reliquias en la histórica iglesia de los Dodici Apostoli en Roma. Viene llamado habitualmente con el sobrenombre de el Minore para distinguirlo con claridad de Giacomo di Zebedeo, hermano de Juan, quien es conocido como el Maggiore y venerado en Compostela como Santiago. El Evangelio de Luca narra el momento preciso en el que Jesús elige a doce apóstoles entre todos sus seguidores, incluyendo en este grupo primordial a Giacomo di Alfeo. En la Primera carta a los Corinzi, el apóstol Pablo atestigua de manera formal la aparición de Jesús risorto precisamente a Giacomo y de manera sucesiva al resto de los apóstoles. San Santiago recibe también el apelativo de el Giusto debido a una vida entera caracterizada por una rigorosa integridad espiritual y moral.

Existe un complejo debate histórico y agiografico en torno a la verdadera identidad de este santo. Se considera muy probable que el apóstol Giacomo di Alfeo, hermano de Giuda Taddeo, coincida plenamente con el Giacomo indicado en los textos evangélicos como hermano, entendido en el contexto semítico como cugino, de Jesucristo. Este familiar cercano de Jesús era hijo de Maria, mujer de Cleofa, quien estuvo presente bajo la cruz y es definida como hermana o cuñada de la Santísima Virgen Maria. Los nombres propios Cleofa y Alfeo podrían representar con facilidad dos variantes lingüísticas de un mismo nombre original de raíz aramea. Por su parte, el apóstol Pablo define a este Giacomo, conocido como el hermano del Señor, como una de las columnas fundamentales de la Iglesia, situándolo al mismo nivel que Pedro y Juan. La Iglesia de Oriente, profundamente influenciada por los escritos pseudoclementinos y seguida por autores insignes como Eusebio de Cesarea y Juan Crisostomo, considera históricamente distintos al apóstol y al obispo de Gerusalemme. Sin embargo, muchos otros venerables Padres griegos no compartían en absoluto dicha distinción. La Iglesia de Occidente, a través de las deliberaciones dogmáticas del Concilio de Trento, ha establecido de manera definitiva que el apóstol y el obispo de Gerusalemme son exactamente la misma persona. La crítica moderna se muestra dividida sobre esta delicada identificación, pero reconoce unánimemente la centralidad absoluta de Giacomo para los primeros fieles de origen judío tanto en Gerusalemme como en la diaspora.

Guía de la comunidad de Gerusalemme

San Santiago se convierte en el responsable directo y la primera guía de la comunidad cristiana de Gerusalemme tras el martirio de Giacomo il Maggiore acaecido en el año 42 y la posterior partida del apóstol Pedro. Ejerce sus funciones episcopales de forma ininterrumpida desde el año 44 hasta su propio martirio acaecido durante la Pascua del año 62. Su liderazgo espiritual se distingue por una apertura constante y por una defensa rigurosa de la verdad evangélica. Accoge con auténtica amistad, obrando junto a Pedro y Juan, al antiguo perseguidor de los cristianos Saulo, conocido como Pablo, tras su profunda conversión en el camino a Damasco. Durante la celebración del concilio de Gerusalemme, San Santiago se opone con firmeza a la imposición de las normas tradicionales y rituales de la ley judía a los paganos que se habían convertido al cristianismo, alineándose de este modo con el pensamiento avanzado del apóstol Pablo. Su autoridad pastoral se consolida mediante el servicio humilde y constante a los hermanos.

A San Santiago se le atribuye con total certeza la autoría de la primera carta católica contenida en el Nuevo Testamento. Este precioso escrito está destinado originariamente a las doce tribus de la diaspora, es decir, a los cristianos de procedencia judía que residían de forma estable fuera de las fronteras de Palestina. Su mensaje representa una forma anticipada de encíclica pastoral profundamente centrada en la práctica de la oración constante, en la firmeza de la esperanza, en el ejercicio de la caridad fraterna y en la atenta exigencia de la justicia social. Las palabras de este texto sagrado exhortan a los creyentes a la coherencia de vida y a la paciencia en medio de las pruebas cotidianas, reflejando el talante íntegro de su autor. La figura de San Santiago permanece así indisolublemente ligada a la consolidación doctrinal y práctica de la Iglesia naciente en Oriente.

El martirio y la memoria histórica

El martirio de San Santiago es mencionado explícitamente por el célebre historiador Flavio Josefo en sus Antichità giudaiche redactadas al final del primer siglo. Asimismo, Eusebio de Cesarea aporta todos los pormenores del trágico suceso retomando fielmente el relato conservado en las antiguas Memorie escritas por Egesippo. En el año 62, aprovechando hábilmente la muerte repentina del prefecto Festo y la ausencia temporal de su sucesor Albino, el sommo sacerdote Ananos el Giovane hace condenar a Giacomo a la lapidación por parte del sinedrio local. El santo es conducido a lo alto y hecho caer desde el pinnacolo del Tempio de Gerusalemme. A pesar de haber sobrevivido milagrosamente a la terrible caída, San Santiago no huye, sino que se pone inmediatamente de rodillas para rezar con fervor por sus propios carnefici. En ese instante, un follatore lo golpea violentamente a la cabeza utilizando el pesado madero empleado habitualmente para batir y cardar los paños de lana, consumando así su muerte violenta.

El cuerpo sin vida del santo fue enterrado con respeto en las inmediaciones mismas del Tempio de Gerusalemme, en el lugar exacto donde posteriormente se erigió su monumento funerario oficial. Según el testimonio autorizado de Girolamo, la stele funeraria construida en su honor permaneció visible y venerada hasta los tiempos del reinado del emperador romano Adriano, comprendidos entre los años 117 y 138. Posteriormente, el primero de diciembre del año 351, el obispo Cirillo dispuso el traslado temporal de la sagrada salma de Giacomo hacia el interior de la ciudad de Gerusalemme. A través de una valiosa nota histórica se conoce además la noticia de una nueva traslación, acaecida también en fecha primero de diciembre, hacia otro edificio sagrado de Gerusalemme dedicado expresamente a Giacomo y mandado construir por el emperador de Oriente Justino II, cuyo próspero reinado abarcó desde el año 565 hasta el 578. Todos estos datos históricos y los testimonios relativos a las diversas traslaciones de aquella época revisten una indudable complejidad para su perfecta armonización cronológica y documental.

Las reliquias y la basílica romana

Bajo el pontificado del papa Pelagio I, en el período comprendido entre los años 556 y 561, se puso en marcha la construcción de una imponente basilica romana dedicada conjuntamente a los apóstoles Giacomo y Filippo, un acontecimiento litúrgico y monumental estrechamente conectado con el traslado de una parte de los restos sagrados procedentes de Gerusalemme o quizás de la imperial Costantinopoli. La edificación de esta célebre basilica romana quedó definitivamente concluida bajo el pontificado sucesivo del papa Giovanni III, entre los años 561 y 574. El templo sagrado erigido por los pontífices Pelagio I y Giovanni III es conocido en la actualidad en todo el mundo católico como la iglesia de los Santi XII Apostoli. En el mes de enero del año 1873, una competente comisión de peritos científicos llevó a cabo una minuciosa inspección bajo el altar mayor de esta misma iglesia romana para verificar la presencia de los cuerpos santos.

La rigurosa indagación científica pudo certificar con seguridad que las reliquias custodiadas pertenecían a dos sujetos diferentes. Los restos óseos correspondientes al individuo de estructura física más imponente, formados por una abundante cantidad de fragmentos óseos y por un fémur conservado en la basílica desde tiempos inmemoriables, fueron atribuidos con fundamento a San Santiago el Menor. Ya en el año 1879, estos restos atribuidos al santo fueron devotamente risistemati en el interior de una elegante caja de bronce que a su vez se introdujo en un suntuoso sarcófago de mármol. El sarcofago fue colocado con solemnidad en la cripta de la basílica de los Santi XII Apostoli, exactamente debajo del altar principal y en el mismo punto presunto de su antiguo hallazgo, donde reposan todavía hoy. Por su parte, la preciosa reliquia constituida específicamente por el fémur fue custodiada en un relicario especial que no se muestra a los fieles y permanece sustraído a la pública exposición.

El culto del cráneo y las tradiciones

En la ciudad española de Santiago de Compostela se conserva y se venera con suma devoción el teschio atribuido a San Santiago el Menor. Una piadosa tradición agiografica narra que esta insigne reliquia del capo fue trasladada hacia Occidente por el obispo de Braga, Mauricio Burdino, quien la habría sustraído legítimamente de Gerusalemme alrededor del año 1104 en el transcurso de un largo y piadoso peregrinaje realizado a Tierra Santa. Hacia el año 1116, la soberana Urraca de Castilla y León tomó posesión oficial de esta reliquia del capo y decidió donarla con generosidad a la iglesia de Santiago. Dicha reliquia se encuentra todavía hoy custodiada en Santiago en el interior de un artístico busto-reliquiario, ubicado con dignidad en la capilla consagrada solemnemente al apóstol. Desde la época estrictamente medieval se halla documentada además en la ciudad italiana de Ancona la presencia de otro teschio igualmente atribuido a San Santiago el Menor. El teschio conservado en Ancona se halla debidamente custodiado en el Museo diocesano, situado junto a la catedral de San Ciriaco. Diversos exámenes científicos avanzados conducidos sobre el cráneo de Ancona tras la profunda inspección realizada sobre las reliquias de Roma han demostrado con claridad su total compatibilidad anatómica con los restos humanos conservados en suelo romano.

En cuanto a las representaciones del arte cristiano, la iconografía tradicional representa a San Santiago provisto de un bastón de gualcheraio que cuenta con una extremidad metálica, caracterizada por estar incrinata y provista de un gancho, siendo este instrumento precisamente la herramienta empleada históricamente para la cardatura de la lana. Debido a este elemento iconográfico y a los datos de su martirio, San Santiago es invocado con confianza como protector especial por los fabricantes de cappelli, por los cardadores de lana, por los droghieri y por los respetados farmacisti. La Iglesia católica celebra actualmente su festividad litúrgica de manera conjunta con la de San Felipe; esta conmemoración estuvo fijada históricamente en Occidente el primero de mayo y fue posteriormente trasladada de forma definitiva al día tres de mayo. San Felipe era originario de Betsaida, la misma localidad de procedencia de los apóstoles Pedro y Andrés, y había sido primeramente discípulo de Juan el Bautista antes de ser llamado por Jesucristo al seguimiento definitivo. Así, la memoria de San Santiago el Menor sigue iluminando el camino de la Iglesia universal con el testimonio elocuente de su sangre vertida por el Evangelio.

Preguntas frecuentes

Quando se festeggia San Santiago el Menor?

La festa liturgica congiunta dei santi apostoli Filippo e Giacomo si celebra storicamente il 3 maggio.

Di cosa è patrono San Santiago el Menor?

San Santiago viene invocato come protettore dai produttori di cappelli, dai cardatori di lana, dai droghieri e dai farmacisti.

Fiesta de los santos Felipe y Santiago, Apóstoles. Felipe, nacido en Betsaida como Pedro y Andrés y convertido en discípulo de Juan el Bautista, fue llamado por el Señor para que lo siguiera; Santiago, hijo de Alfeo, llamado el Justo, considerado por los latinos hermano del Señor, rigió en primer lugar la Iglesia de Jerusalén y, durante la controversia sobre la circuncisión, se adhirió a la propuesta de Pedro de no imponer aquel antiguo yugo a los discípulos convertidos del paganismo, coronando, finalmente, su apostolado con el martirio. — Martirologio Romano