24 de septiembre
San Terencio
Obispo y mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El origen y el viaje
La historia de San Terencio hunde sus raíces en el tercer siglo. Según la opinión más común, el santo era originario de la Pannonia, situada en la actual Hungría. Aquella región había sido conquistada por los romanos desde el año siete después de Cristo, un contexto histórico que marcó profundamente a sus habitantes. Ante la dura persecución ordenada por los imperadores contra los seguidores de Cristo, San Terencio tomó la valiente decisión de partir de su patria para buscar refugio y preservar su fe. Navegando y viajando, el santo peregrino approdó a las serenas y vastas orillas del mar Adriático. Después de afrontar diversas vicende en su travesía, se puso firmemente en camino para ir a Roma, el corazón del imperio y centro de la cristiandad.
El martirio y la tradición local
El trayecto hacia Roma se vio interrumpido por el supremo sacrificio. San Terencio fue ucciso a causa de la fe cristiana en una localidad llamada Acqua Mala. El martirio aconteció en las cercanías de Pesaro entre el doscientos cuarenta y siete y el doscientos cincuenta y cinco, con mayor probabilidad hacia el doscientos cincuenta y uno. Aunque algunos estiman que el suceso ocurrió no muy lejos de la ciudad de Pesaro, la tradición local es mucho más precisa y colloca el lugar del martirio cerca de la Badia de San Tomaso en Foglia. Dicha badia se encuentra situada sobre el confine territoriale entre Pesaro y Urbino. Esta misma tradición se ve avvalorada por la presencia en la Colonìa Stefani, dentro de los límites de la Parrocchia de Sant'Angelo, de una polla perenne de agua sulfurea. Esta fuente especial zampilla incansablemente incluso durante las grandes sequías y, a pesar de haber sido desviada o destruida más de una vez, siempre ha vuelto a risgorgare. Los lugareños llaman a este manantial el Acqua de San Terenzio, porque se cree firmemente que el santo patrono fue asesinado allí. Asimismo, la tradición transmite que el cuerpo del santo habría sido gettato en el cercano gorgo del Acqua Mala, un paraje que hoy ya no existe porque el vallone fue riempito durante sucesivos trabajos agrícolas.
La sepultura y las traslaciones
Tras el trágico final del mártir, sus restos mortales recibieron cristiana sepultura. Teofilo Betti afirma en su Cronistoria Vescovile que el cuerpo del santo mártir fue sepultado por el obispo San Florenzio fuera de la ciudad. Esta sepultura inicial ocurrió probablemente cerca de Caprile, en un paraje que los viejos documentos denominan Valle de San Terenzio. Con el paso de los años, tuvieron lugar sucesivas traslaciones del cuerpo en orden cronológico. En una época indeterminada que los registros no especifican, el sagrado cuerpo del santo fue llevado a la basílica de San Decenzio, que en aquellos tiempos funcionaba como la primitiva catedral. La existencia de un affresco del patrono, tuttora conservado en ese lugar, parece demostrar de manera evidente esta primera traslación. Más adelante, hacia la mitad del sexto siglo, el cuerpo fue transferido solemnemente a la cripta de la nueva Catedral erigida por el obispo Felice, donde continuó recibiendo el piadoso homenaje de la comunidad cristiana.
La vida y el sacrificio
San Terencio nació en la región de la Pannonia, un territorio que en el tercer siglo enfrentaba tiempos de gran tribulación para los cristianos. Ante el peso de las persecuciones, tomó la decisión de abandonar su tierra natal, buscando un horizonte donde la luz de la fe pudiera brillar sin ser sofocada por la violencia. Su peregrinaje le condujo hasta Italia, estableciéndose en las cercanías de Pesaro. En aquel lugar, conocido como Acqua Mala, su camino terreno llegó a su fin en el año doscientos cincuenta y uno, cuando sufrió el martirio por mantenerse firme en su confesión de fe cristiana.
Tras su muerte, el obispo Florenzio se ocupó con reverencia de recoger su cuerpo para darle sepultura, asegurando que el testimonio de su entrega no se perdiera en el olvido. Este gesto de caridad permitió que la memoria del mártir fuera honrada por las generaciones venideras. Con el paso del tiempo, sus restos fueron trasladados a la basílica de San Decenzio, un sitio que se convirtió en refugio para la oración y la devoción. Posteriormente, durante el sexto siglo, se realizó una nueva traslación de sus reliquias hacia la cripta de la nueva Catedral, donde el santo continúa siendo venerado. Su historia, que recorre lugares como Urbino y San Tomaso in Foglia, es un testimonio de la expansión de la fe y de cómo la entrega de un solo hombre puede sostener la esperanza de toda una comunidad cristiana a través de los siglos.
El culto y la memoria
El culto a San Terencio ha perdurado con sobriedad y firmeza en la ciudad de Pesaro, donde es honrado como su santo patrono. La veneración que se le profesa no es solo el recuerdo de un evento histórico, sino una invitación constante a renovar nuestra propia entrega a Dios. A través de los siglos, los fieles han acudido a su intercesión, encontrando en su ejemplo de fortaleza una guía para afrontar las dificultades propias de la vida cotidiana.
La presencia de sus restos en la Catedral de Pesaro marca el centro de esta devoción, recordándonos que la santidad es un don que se arraiga en la historia de los pueblos. San Terencio, desde su origen lejano en la Pannonia hasta su reposo definitivo en las tierras de Pesaro, nos enseña que el camino del discípulo es una peregrinación hacia el encuentro pleno con el Señor. Su memoria litúrgica nos permite unirnos, cada veinticuatro de septiembre, a la oración de la Iglesia universal, celebrando la victoria de la fe sobre el miedo y la muerte.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia San Terencio?
La festividad litúrgica de San Terencio se celebra el veinticuatro de septiembre.
De qué es patrono San Terencio?
San Terencio es recordado y venerado como el santo patrono de la ciudad de Pesaro.