11 de octubre
Santi Nicasio, Quirino, Escubicolo y Pienza
Mártires
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Los orígenes y la tradición legendaria
Durante el primer siglo, la región del Vexin normanno fue el escenario espiritual donde la tradición situó a estos venerados personajes, indicados como mártires junto a San Nicasio, Quirino, Subicolo y Pienza. Los catálogos de Rouen de los siglos noveno y décimo ignoraron por completo al obispo Nicasio, y su nombre solo comenzó a aparecer en Rouen durante el arzobispado de Guglielmo Bonne-Ame entre los años 1079 y 1110, momento en el que las listas episcopales fueron interpoladas y Nicasio fue nombrado evangelizador y primer obispo de Rouen. En el siglo undécimo, un monje de la abadía de Sant'Audoeno en Rouen inventó un curriculum vitae imaginario para los santos, ricalcándolo fielmente sobre la passio de san Dionigi y de sus compañeros. En este relato, San Nicasio es presentado como discípulo de san Dionigi y obispo de Rouen, enviado a la Galia por el papa san Clemente al final del primer siglo e incaricato por san Dionigi para la evangelización de la región normanda. Quirino y Subicolo sustituyen respectivamente como presbítero y diácono a los compañeros de san Dionigi, es decir, a Rústico y Eleuterio. El martirio de los santos fue colocado bajo el emperador Domiziano, poco después del de san Dionigi y en las mismas circunstancias geográficas e históricas, situándose la conmemoración en el territorio del Vexin en la Galia lugdunense y ocurriendo el trágico suceso en la localidad de Gasny. La leyenda piadosa narra que los santos mártires, tras ser decapitados, habrían tomado su propia cabeza entre las manos para caminar hacia el lugar previsto para su sepultura, un motivo hagiográfico que caracteriza a los santos cefaloforos. Los cristianos del Vexin transportaron las reliquias de San Nicasio y Quirino para preservarlas de las profanaciones durante las invasiones bárbaras.
La evolución del culto y el testimonio de los textos antiguos
El desarrollo litúrgico de estos santos comenzó a consolidarse a través de documentos y reconocimientos eclesiásticos a lo largo de la Alta Edad Media. En el año 872, el arzobispo de Rouen Riculfo efectuó la solemne ricognizione de las reliquias de los mártires Nicasio, Quirino y Subicolo, juntamente con las de sant'Audoeno. Poco después, en el año 875, Usuardo publicó su Martirologio, inscribiendo al grupo en la fecha del once de octubre; sin embargo, el texto de Usuardo define a Nicasio únicamente como presbítero y menciona a los compañeros Quirino y Pienza, sin citar a Subicolo y sin hacer mención alguna del martirio. La figura de Pienza fue añadida al grupo por Usuardo a pesar de no figurar en la passio tradicional. La fiesta de San Nicasio no era conocida antes del siglo duécimo, con la única excepción de la veneración tributada a sus reliquias en el Vexin y de su mención explícita en el Martirologio de Usuardo. No obstante, la leyenda medieval tuvo un inmenso éxito y se convirtió en la causa principal de la amplia extensión del culto de Nicasio y de sus compañeros. Ya en el siglo decimotercero, la festividad era piadosamente observada en todas las diócesis de la provincia eclesiástica de Rouen y sus alrededores, comprendiendo circunscripciones como Avranches, Bayeux, Chartres, Beauvais, Coutances, Évreux, Lisieux y Séez. En la abadía de Sant'Audoeno la fiesta se celebra solemnemente el once de octubre con un devoto octavario, mientras que la solemne traslación de las reliquias se conmemora el doce de diciembre. Las reliquias de Nicasio y Quirino fueron honradas durante largo tiempo, y el culto del santo logró trascender las fronteras francesas, difundiéndose notablemente en Inglaterra y en Italia. Asimismo, la devoción llegó a la diócesis de Lieja en Bélgica, debido a que las reliquias del santo fueron depuestas temporalmente en la localidad de Malmédy. En el tiempo presente, el Martirologio Romano inscribe a San Nicasio junto a sus presuntos compañeros en la fecha del once de octubre.
Representaciones iconográficas y patrimonio artístico
La profunda devoción popular inspiró a lo largo de los siglos un rico patrimonio de expresiones artísticas que reflejan la tradición hagiográfica de estos santos. San Nicasio es reconocido iconográficamente como un santo cefaloforo, motivo por el cual resulta frecuentemente confundible con el homónimo obispo de Reims. En el arte sacro, Nicasio es representado de manera habitual mientras lleva en sus manos la propia calotta cranica ricoperta por la mitra vescovile, símbolo elocuente de su martirio por decapitación. Entre las obras de mayor relevancia histórica se conserva una estatua de los tiempos del siglo decimocuarto en piedra, custodiada con esmero en la colegiata d'Écouis, que representa al santo obispo. Otra valiosa manifestación artística es una estatua del siglo decimosexto perteneciente a la iglesia de Gasny, la cual también rinde homenaje a la memoria de Nicasio. Del mismo modo, el templo sagrado de Saint-Ouen de Rouen alberga una espléndida vidriera del siglo decimocuarto que describe con detalle diversos episodios de la vida y misión del santo. Dicha vidriera ilustra con maestría la intensa prédica de Nicasio, el prodigioso episodio de la muerte de un dragone mediante el uso del signo de la cruz, y finalmente su trágico martirio acaecido en Gasny en compañía de Quirino y Subicolo, perpetuando así la memoria visual de su testimonio espiritual para las generaciones venideras.
Una memoria preservada en el tiempo
La historia de los santos Nicasio, Quirino, Escubicolo y Pienza se entrelaza con el desarrollo de la fe en la región de Vexin. Aunque los detalles precisos sobre sus orígenes y los pormenores de su vida terrenal permanecen en el silencio de la historia, su figura emerge con claridad a partir de la labor de la Iglesia en el siglo noveno. Un momento decisivo ocurrió en el año ochocientos setenta y dos, cuando el arzobispo Riculfo llevó a cabo la solemne ricognición de sus reliquias, un acto que permitió confirmar su santidad y promover su veneración pública entre los fieles.
Tres años después, en el ochocientos setenta y cinco, sus nombres fueron inscritos en el Martirologio de Usuardo, otorgándoles un lugar permanente en el calendario litúrgico universal. Con el paso de los siglos, su figura cobró mayor relieve en la región, llegando a ser incluidos en las listas episcopales de Rouen entre los años mil setenta y nueve y mil ciento diez. Si bien durante el siglo once se redactó una biografía de carácter legendario, la esencia de su legado reside en la realidad de su martirio, un hecho que trascendió las fronteras de Vexin y alcanzó lugares como Saint-Clair-sur-Epte y Malmédy, donde la devoción a estos mártires se mantuvo firme a través de las generaciones.
El culto y la devoción
La veneración a los santos Nicasio, Quirino, Escubicolo y Pienza se expresa a través de una liturgia que mantiene viva su memoria. La Iglesia celebra su conmemoración principal el día once de octubre, una fecha en la que los fieles se reúnen para elevar sus oraciones y recordar el sacrificio de estos testigos de la fe. Además de esta fecha señalada, la tradición litúrgica también contempla la celebración de la traslación de sus reliquias el día doce de diciembre.
Este culto, sostenido durante más de un milenio, es un testimonio de cómo la Iglesia honra a quienes, con su vida y su muerte, han dado testimonio de la verdad. La persistencia de su recuerdo en Rouen y otras localidades cercanas subraya la importancia de mantener viva la historia de aquellos que precedieron a los creyentes en el camino de la santidad, ofreciendo un modelo de perseverancia y amor a Dios para todos los tiempos.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festeja a los Santi Nicasio, Quirino, Escubicolo y Pienza?
Se celebran litúrgicamente el once de octubre, con un octavario especial en la abadía de Sant'Audoeno y la conmemoración de la traslación de sus reliquias el doce de diciembre.
En el territorio del Vexin en la Galia Lugdunense, ahora en Francia, conmemoración de los santos Nicasio, Quirino, Subícolo y Pienza, mártires. — Martirologio Romano