25 de noviembre
Santi Pedro de Alejandría, Hesiquio, Pacomio y Teodoro y compañeros
Mártires
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Los origenes y el ministerio episcopal
Nulla di certo se sa circa las origenes y la procedencia de San Pedro. El historiador eclesiástico Eusebio de Cesarea lo menciona en numerosas ocasiones, describiéndolo como un gran obispo y un excelente maestro de la fe cristiana. Hizo su primera aparición en la escena eclesial en el año 300, cuando fue llamado a suceder a San Teonio en la cátedra episcopal de Alessandria. Desde esa posición, San Pedro gobernó la Iglesia de Alessandria durante aproximadamente una docena de años, ejerciendo una autoridad que se extendía sobre todas las iglesias de Egipto, la Tebaide y Libia.
La persecucion y los desafios pastorales
Tras sus primeros tres años de episcopato, San Pedro debió soportar la feroz persecución promovida por el emperador Diocleciano, la cual fue continuada posteriormente por sus sucesores. El obispo se hizo célebre por su constante empeño en ayudar a los cristianos perseguidos. Ante las torturas, algunos cristianos no lograron mantenerse firmes y cedieron, lo que llevó a San Pedro a redactar instrucciones para regular el tratamiento de quienes habían renegado de la fe y deseaban reconciliarse con la Iglesia. La situación obligó al obispo a esconderse de las autoridades. Durante su ausencia, la iglesia egipcia sufrió un cisma cuyas causas no están del todo claras. Melezio, obispo de Antioquía, asumió las funciones metropolitanas del obispo alejandrino y difundió calumnias contra San Pedro, acusándolo de mostrar excesiva indulgencia hacia los caídos. San Pedro se negó a retirarse y excomulgó a Melezio, continuando al frente de su grey hasta su regreso a la ciudad.
El martirio y la tradicion
La persecución anticristiana pronto cobró nuevo vigor bajo el mandato de Maximino Daia. En el año 311, San Pedro fue capturado de manera inesperada y ejecutado de inmediato, sin mediar acusaciones ni proceso formal, por orden del emperador Galerio Massimiano, sufriendo una repentina decapitación. La tradición refiere que, al percatarse de que las autoridades estaban listas para masacrar a la multitud de cristianos congregada fuera de la prisión, San Pedro sugirió al comandante abrir un hueco en la muro al amparo de la oscuridad para permitir la entrada del verdugo sin mayores tropiezos; de este episodio proviene el recuerdo de San Pedro como aquel que atravesó la pared. Su muerte marcó el final de la gran persecución en Alessandria d'Egitto, convirtiéndose en el último mártir de aquel periodo. En este doloroso acontecimiento también fueron asesinados a golpes de espada muchos otros cristianos en la misma ciudad. Junto a San Pedro, la memoria litúrgica asocia a otros tres santos obispos de origen egipcio: Esichio, Pacomio y Teodoro.
Su ministerio episcopal
San Pedro de Alejandría asumió el gobierno pastoral de su iglesia en el año trescientos, un momento histórico que exigía una fortaleza espiritual inquebrantable. Como sucesor de San Teonio, heredó una comunidad que pronto enfrentaría la cruenta persecución dioclezianea. Durante estos años de incertidumbre, el obispo no solo se preocupó por la protección física de sus fieles en Egipto, la Tebaide y Libia, sino que se centró en la preservación de la unidad y la pureza de la fe. Su labor fue fundamental para organizar la vida de la Iglesia bajo el asedio, proporcionando un marco de referencia para que los cristianos mantuvieran su testimonio a pesar de las presiones externas.
Uno de los aspectos más notables de su gobierno fue su prudencia al tratar con aquellos que, por miedo, habían abandonado la práctica de la fe. San Pedro redactó instrucciones detalladas para la reconciliación de los cristianos que habían caído, permitiéndoles regresar al seno de la comunidad con un camino de penitencia adecuado. Esta labor pastoral demuestra un profundo entendimiento de la debilidad humana y un deseo ardiente de salvación. Asimismo, su autoridad se ejerció con rectitud al abordar las divisiones internas; al enfrentarse a la usurpación de funciones metropolitanas por parte del obispo Melezio, no dudó en aplicar la sanción de la excomunión para proteger la estructura y la comunión de la Iglesia. Su vida concluyó en el año trescientos once en Alejandría de Egipto, donde fue ejecutado por orden de Maximino Daia. La muerte por decapitación marcó el fin de su peregrinación terrenal, convirtiéndolo en un modelo de fidelidad hasta el último aliento.
La veneración de los mártires
La figura de San Pedro de Alejandría, junto a Hesiquio, Pacomio, Teodoro y sus compañeros, ocupa un lugar destacado en el Martyrologium Romanum. La Iglesia celebra su memoria el veinticinco de noviembre, invitando a los fieles a reflexionar sobre el sacrificio de quienes no dudaron en entregar su vida por la verdad del Evangelio durante el cuarto siglo.
Esta conmemoración litúrgica no es solo un recuerdo de un evento pasado, sino una invitación a mantener la firmeza en la fe ante las dificultades contemporáneas. Al honrar a estos mártires, la comunidad cristiana reconoce el valor de aquellos que, como San Pedro, supieron guiar a otros hacia la reconciliación y la paz. Su testimonio, marcado por la coherencia entre sus enseñanzas y su final heroico, sigue siendo un faro de esperanza para todos los que buscan vivir con rectitud y amor a la Iglesia, recordando que la entrega de la propia existencia es el acto supremo de caridad y servicio al Señor.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia Santi Pedro de Alejandría, Hesiquio, Pacomio y Teodoro y compañeros?
El Martyrologium Romanum commemora a San Pedro y a sus compañeros el veinticinco de noviembre, en el aniversario de su nacimiento al cielo.
En Alejandría de Egipto, san Pedro, obispo y mártir, que, adornado de toda virtud, fue improvisadamente decapitado por orden del emperador Galerio Maximiano, convirtiéndose en última víctima de la gran persecución y sello de los mártires. Con él se conmemoran tres obispos egipcios, Hesiquio, Pacomio y Teodoro, que, siempre en Alejandría padecieron junto a muchos otros en la misma persecución y subieron al cielo cruelmente traspasados con la espada. — Martirologio Romano