18 de octubre
Santi Próculo, Eutiques y Acucio
Mártires de Pozzuoli
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El contexto histórico y el martirio en Pozzuoli
La vicenda terrena de los martiri puteolani Próculo, Eutiques y Acucio se colloca nel siglo IV, en el periodo en que la persecución del emperador Diocleciano contra los cristianos infuriava con dureza entre los años 284 y 305. El obispo de Benevento, Gennaro, se encontraba en Pozzuoli en incognito para evitar a los paganos, los cuales accorrevano numerosos a consultar a la Sibilla Cumana en su antro situado en Cuma. La presencia de san Gennaro era conocida por los cristianos de la zona, y el diácono de Miseno Sosso, de treinta años, se recudía con frecuencia a visitarle con gran cautela, acompañado por el diácono Festo y el lector Desiderio. Los pagani smascherarono a Sosso como cristiano y lo denunziaron al juez Dragonzio, quien lo capturó, encarceló y condenó a ser devorado por los osos en el anfiteatro de Pozzuoli. El obispo Gennaro, junto a Festo y Desiderio, quisieron visitar a Sosso para llevarle consuelo a pesar de conocer los riesgos evidentes. También Gennaro, Festo y Desiderio fueron descubiertos, confesaron libremente ser cristianos y fueron conducidos ante el juez Dragonzio, quien los condenó a la misma pena de Sosso tras su firme rechazo a abiurar. Posteriormente, el juez Dragonzio conmutó la sentencia al ad bestias por la decapitación para todos ellos. Durante el trayecto hacia el suplicio, el diácono puteolano Próculo y los laicos cristianos Eutiques y Acucio protestaron vivamente contra la injusta condena. A causa de esta valiente intervención, también Próculo, Eutiques y Acucio fueron capturados y condenados a la pena de la decapitación. El martirio de los siete santos tuvo lugar en el mes de septiembre del año 305, específicamente el diecinueve de septiembre, y el suplicio se consumó en el Foro Vulcano, en los alrededores de la Solfatara. Las antiguas fechas conservadas en el Martirologio Romano hacen presumir que los mártires fueron justificados en dos grupos y en dos días diferentes, y el propio Martirologio atestigua en Pozzuoli, en Campania, a los santos martiri Próculo diácono, Euticio y Acucio.
Las fuentes documentales y la tradición hagiográfica
La historia de estos siete mártires se encuentra documentada en cerca de siete antiguos escritos entre Actas, Passio y Vitae, que hablan en primer plano de san Gennaro, del milagro de la liquefacción de la sangre y de las posteriores traslaciones de las reliquias. Los llamados Actas Puteolani o Acta sancti Proculi ilustran las gestas específicas del mártir Próculo; dichos documentos fueron hallados en el Archivo de la Curia de Pozzuoli y publicados en el año 1867 en París por el jesuita bollandista Stilting. Por otra parte, los Actas Bolognesi se conservan en un códice que data del año 1180, procedente del monasterio boloñés de San Stefano de los padres Celestinos, y reportan un relato que ya era muy conocido antes del siglo VII. El grupo de los siete mártires campanos es hallado en el culto subsiguiente de manera conjunta, por parejas o de forma individual, y aparecen representados de forma dividida en diversas catacumbas, entre las que destacan las de San Gennaro, San Severo y San Gaudioso. En la iconografía pictórica, el martirio de los siete santos cuenta con una vasta representación que sitúa en primer plano la decapitación de san Gennaro, mientras que los artistas insertan siempre a otros mártires alrededor de su figura, ya sea en espera del martirio o abatidos en tierra tras la ejecución. Cabe destacar que los tres diáconos, Próculo, Festo y Sosso, visten la típica dalmática propia de su sagrado orden. Un documento del siglo IX, cuya autenticidad se considera discutible o ficticia, atestigua que en el año 871 los cuerpos de Gennaro, Próculo, Eutiques y Acucio fueron trasladados por un caballero suevo hasta la abadía de Angia Dives, conocida como Reichenau, situada en el lago de Constanza, en Suiza. En el año 1780 se produjo el hallazgo de restos óseos en tierras suizas, y los análisis científicos realizados en el año 1964 en Nápoles confirmaron que tales huesos faltaban precisamente en las reliquias napolitanas y puteolanas, lo que motivó que en 1781 Pozzuoli recuperara la mitad de las reliquias correspondientes a los tres santos puteolanos.
El destino de las reliquias y el culto litúrgico
El devenir de las reliquias de los mártires refleja la profunda devoción que las comunidades cristianas tributaron a sus defensores desde la antigüedad. Las reliquias de san Gennaro fueron sepultadas inicialmente en el agro Marciano, cerca de Pozzuoli, para luego ser trasladadas sucesivamente a Nápoles, Benevento, Montevergine y de nuevo a Nápoles. Los cuerpos de san Festo y san Desiderio hallaron sepultura primero en las afueras de Benevento, fueron trasladados en el año 824 a la catedral beneventana y reposan finalmente en la abadía de Montevergine. Las reliquias del diácono Sosso fueron acogidas en Miseno, ciudad que resultó destruida por los sarracenos durante el siglo IX; posteriormente fueron recuperadas, llevadas a Nápoles y, desde el año 1807, se conservan con veneración en Frattamaggiore, dentro de la diócesis de Aversa. Por su parte, las reliquias del diácono Próculo encontraron su colocación definitiva en el templo Calpurniano, que fue transformado en la nueva catedral puteolana, consagrándole como el patrono principal de la ciudad de Pozzuoli. Las reliquias de Eutiques y Acucio fueron conservadas en el praetorium Falcidii, junto a la basílica paleocristiana de San Stefano, que constituyó la primera catedral de Pozzuoli, y en la segunda mitad del siglo VIII fueron depositadas en la catedral Stefania de Nápoles. El calendario litúrgico distribuye la memoria de estos santos en distintas fechas: el diecinueve de septiembre se celebra exclusivamente a san Gennaro; el siete de septiembre se conmemora a Festo y Desiderio; el veintitrés de septiembre está dedicado a Sosso; y finalmente, el dieciocho de octubre se celebra de forma solemne la festividad de san Próculo, san Eutiques y san Acucio, manteniendo viva la memoria de su testimonio glorioso en la Iglesia.
Su vida y testimonio
La historia de los santos Próculo, Eutiques y Acucio se sitúa en el contexto de las persecuciones del siglo cuarto, un periodo de grandes tribulaciones para los seguidores de Cristo. Su camino hacia el martirio comenzó con un acto de notable valentía: el levantamiento de sus voces en protesta contra la injusta condena a muerte dictada contra San Gennaro. Este gesto, movido por la caridad y el sentido de la verdad, provocó su inmediato arresto por parte del juez Dragonzio, quien, al encontrar en ellos una resistencia inquebrantable a sus decretos, los condenó a la pena capital por decapitación.
El martirio tuvo lugar en el Foro Vulcano, en las proximidades de la Solfatara, un sitio que desde entonces quedó marcado por el sacrificio de estos tres hombres. Su entrega no fue un hecho aislado, sino la culminación de una vida puesta al servicio de la fe. Tras su muerte, acontecida en el año trescientos cinco, el recuerdo de su testimonio comenzó a difundirse rápidamente por diversas regiones, incluyendo Pozzuoli, Miseno, Benevento y Nápoles. La importancia de su legado se manifiesta en la posterior traslación de sus reliquias, las cuales fueron custodiadas en diversos lugares, llegando incluso hasta Reichenau, como signo de la devoción que su vida despertó en el corazón de los fieles.
El culto y memoria
La veneración a los santos Próculo, Eutiques y Acucio se mantiene viva como un acto de gratitud hacia quienes fueron testigos fieles del amor de Dios. La memoria litúrgica, celebrada el dieciocho de octubre, invita a los fieles a reflexionar sobre la coherencia de vida y la defensa de la justicia. La ciudad de Pozzuoli los reconoce como sus santos patronos, estableciendo con ellos un vínculo espiritual que atraviesa el tiempo y las generaciones.
A través de los siglos, el culto a estos mártires ha servido como un faro para quienes buscan ejemplo en la firmeza de los primeros cristianos. La dispersión de sus reliquias por diferentes ciudades ha permitido que su protección sea invocada en diversos contextos, unificando a las comunidades en una oración común. Honrar a estos santos significa hoy renovar el compromiso con la verdad y la caridad, reconociendo en su sacrificio el triunfo de la vida sobre la muerte y la victoria definitiva de la fe sobre el miedo.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia Santi Próculo, Eutiques y Acucio?
La festividad litúrgica de los santos Próculo, Eutiques y Acucio se celebra el 18 de octubre de cada año.
Di cosa es patrono san Próculo?
El santo diácono Próculo es honrado como el patrono principal de la ciudad de Pozzuoli.
En Pozzuoli en Campania, santos mártires Próculo, diácono, Eutiques y Acucio. — Martirologio Romano