14 de julio
Beata Angelina de Montegiove, también llamada de Marsciano, de Corbara o de Foligno
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y primeros años
Angelina nació en el año 1357 en el castillo de Monte Giove, en Orvieto, en el seno del siglo XIV. En su temprana infancia sufrió la dolorosa pérdida de su padre y de su madre, quedando huérfana y siendo acogida por sus abuelos para su crianza. Con el paso del tiempo, tanto los abuelos que la habían criado como sus tres hermanos mayores fallecieron, dejando a las jóvenes en una situación de extrema vulnerabilidad. Angelina y su hermana Francesca sufrieron la dura prueba de ser despojadas injustamente del castillo y de todos los bienes que pertenecían a su familia. A consecuencia del matrimonio de su hermana con un miembro de la familia Trinci, que en aquel entonces ejercía como señor de Foligno, ambas se establecieron en dicha ciudad umbra. El martirologio recuerda además que, en un momento posterior de su vida, Angelina rimase vedova, consagrándose desde entonces y por más de cincuenta años de manera exclusiva al servicio de Dios y del prójimo, además de atribuirle el inicio de la formación de la juventud femenina mediante las Terziarie Francescane.
La fundación de la comunidad abierta
Una vez instaladas en Foligno, Angelina se unió a su cugina Cecca para integrarse dentro del grupo de mujeres reconocidas por su vida loable en la localidad. Para este colectivo de mujeres, fra Paoluccio había logrado obtener en el año 1388 un reconocimiento oficial por parte del ministro general Enrico Alfieri da Asti, con el propósito de fundar una comunidad de carácter abierto. Dicha comunidad se insertaba de lleno dentro del espíritu y del Movimiento de la Observancia Francescana. La característica principal de aquella comunidad, formada inicialmente por Angelina y otras veinticinque monache povere, residía precisamente en su apertura al mundo. Esta forma de vida comunitaria consistía en un grupo de mujeres que deseaban vivir en la oración, la penitenza y el servicio activo a los demás, exentas de la obligación de guardar la clausura monástica. Tras el fallecimiento de fra Paoluccio acaecido en el año 1391, Angelina asumió con naturalidad el papel de guía carismática de las suore, orientando sus pasos hacia una mayor fidelidad evangélica.
Aprobación pontificia y expansión
Con el fin de consolidar la obra iniciada, el Sumo Pontífice Bonifacio IX concedió en el mes de enero de 1403 una autorización formal para que las suore pudieran vivir libremente como una comunidad abierta. Con gran generosidad, Angelina puso esta preciada concesión pontificia a la entera disposición de cualquier persona o grupo que se lo pidiera para extender el bien. Fruto de esta labor de expansión, en el año 1428 vio la luz la Congregazione di Foligno. Dicha Congregazione llegó a englobar no solo el núcleo original, sino también los monasteri de Perugia, Firenze, L'Aquila, Viterbo, Ancona, Ascoli y Rieti. Sin embargo, el reconocimiento pontificio oficial no logró apianar todos los caminos ni evitar los conflictos cotidianos. En el año 1430, Angelina y sus hermanas tuvieron que defender con notable umildad y firme tenacidad sus opciones de vida ante los frailes, ya que la autonomía y la total libertad de movimiento de las hermanas generaban ciertas dificultades e incomodidades entre los religiosos.
Tránsito y evolución de la Congregación
La piadosa fundadora Angelina entregó su alma al Creador el 14 de julio del año 1435. Su cuerpo fue sepultado tras la celebración de solemnes funerales en la iglesia franciscana perteneciente a los Frati Minori Conventuali de Foligno. A pesar del fervor inicial, la Congregazione sufrió una disolución pocas décadas después de su muerte, a partir de la cual cada comunidad continuó su propio camino de manera totalmente autónoma. Con posterioridad, all'indomani del Concilio di Trento, las suores de la comunidad folignate fueron presionadas de forma progresiva hacia la clausura, un proceso que culminó cuando las religiosas entraron definitivamente en clausura en el año 1619. Hubo que esperar hasta 1903 para que la Congregazione lograra obtener la ansiada dispensa de la clausura, retomando su forma original de vida como comunidad abierta. En la actualidad, la Congregazione mantiene vivas sus raíces al comprender diversas comunidades repartidas entre Italia, Brasil y Madagascar.
El milagro y la veneración actual
La memoria y la presencia física de la fundadora quedaron marcadas por un acontecimiento extraordinario ocurrido en el año 1492. En aquella fecha, como consecuencia de un milagro, la salma de la Beata Angelina fue encontrada completamente intatta, motivo por el cual se procedió a su solemne exhumación. Los restos mortales fueron introducidos en una urna preciosa y colocados de manera devota en un altar situado frente a la tumba de la Santa Angela, permaneciendo allí hasta el año 2010. El culto litúrgico dedicado a Angelina fue oficialmente confirmado por la autoridad eclesiástica el 8 de marzo de 1825, estableciendo su memoria festiva para el 14 de julio. Desde el 27 de junio de 2010, el cuerpo de la Beata se encuentra expuesto para la pública veneración de los fieles en el monasterio de S. Anna, situado en la ciudad de Foligno.
Una vida dedicada al servicio
La trayectoria de la Beata Angelina de Montegiove comenzó en el Castillo de Monte Giove, un entorno que preparó su espíritu para una misión de gran alcance. En el año mil trescientos ochenta y ocho, dio inicio a una comunidad abierta de mujeres, una iniciativa que respondía a las necesidades espirituales y sociales de su tiempo. Este proyecto no fue una tarea solitaria, sino una respuesta a una llamada que requería claridad y determinación. Tras la partida de Paoluccio en mil trescientos noventa y uno, la responsabilidad de guiar a las hermanas recayó sobre sus hombros, labor que desempeñó con una autoridad natural y una caridad que atrajo a muchas almas hacia la vida consagrada.
Su visión se expandió rápidamente por múltiples ciudades, llevando el mensaje de fe y fraternidad a lugares como Perugia, Florencia, L'Aquila, Viterbo, Ancona, Ascoli y Rieti. En el año mil cuatrocientos tres, la aprobación oficial del Papa Bonifacio Noveno marcó un momento crucial, otorgando un marco jurídico y espiritual a la comunidad. Sin embargo, su mayor prueba llegaría en el año mil cuatrocientos treinta, cuando tuvo que defender con entereza la autonomía de su congregación frente a la intervención de los frailes. Esta firmeza permitió que su obra permaneciera fiel a sus orígenes. Finalmente, en el año mil cuatrocientos treinta y cinco, concluyó su vida terrenal en la ciudad de Foligno, dejando tras de sí un legado de fidelidad inquebrantable. La posterior esumación de su cuerpo en el año mil cuatrocientos noventa y dos, hallado intacto, fue recibida como un signo de su santidad por parte de la comunidad cristiana que veneraba su ejemplo.
La memoria de su culto
La veneración a la Beata Angelina de Montegiove ha perdurado a través de los siglos como un testimonio de su vida ejemplar y su entrega absoluta. Su memoria no solo se mantiene viva en las comunidades que fundó, sino que fue oficialmente reconocida por la Iglesia cuando el Papa León Doce confirmó su culto el ocho de marzo del año mil ochocientos veinticinco. Este acto solemne ratificó lo que muchos fieles ya percibían en su legado: una vida de oración, servicio y valentía que refleja la luz del Evangelio. La celebración anual de su fiesta permite a los creyentes reflexionar sobre la importancia de la perseverancia en la vocación y la defensa de la autonomía institucional al servicio de Dios y del prójimo.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se festej liturgicalmente a la Beata Angelina?
La festividad litúrgica de la Beata Angelina se celebra cada año el 14 de julio.
¿De qué es patrona la Beata Angelina?
Los datos biográficos disponibles no mencionan ningún patronazgo específico atribuido a la Beata Angelina.
En Foligno en Umbría, beata Angelina de Marsciano, que, habiendo quedado viuda, por más de cincuenta años se consagró exclusivamente al servicio de Dios y del prójimo, dando inicio a la Orden religiosa de las Terciarias Franciscanas de clausura para la formación de la juventud femenina. — Martirologio Romano