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8 de mayo

Beato Antonio (Antonin Jan Eugeniusz) Bajewski

Sacerdote y mártir

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Infancia, formación y vocación religiosa

Jan Eugeniusz nació en Vilnius, que entonces era la capital de Lituania, y recibió el bautismo el 14 de marzo de 1918 en la vecina iglesia parroquial del Espíritu Santo. Durante su juventud cursó estudios primero en el ginnasio regio y posteriormente en el ginnasio humanístico, revelándose como un joven muy intraprendente que hablaba corrientemente varias lenguas. Tras superar con éxito el examen de maturità en el año 1933, se encontró ante el dilema vocacional de decidir si debía ingresar como frate o inclinarse por el sacerdocio diocesano. Habiendo frecuentado a colegas procedentes del seminario diocesano y tras haberles visitado a menudo, optó inicialmente por dicha institución, aunque en su interior sentía una fuerte atracción hacia la vida en una orden religiosa. Después de haber ingresado en el seminario mayor de Vilnius y tras cursar allí tan solo un año de estudios, tomó la firme decisión de dejarlo para acceder a la Orden de los Frati Minori Conventuali en la Provincia polaca el 17 de agosto de 1934. El 1 de septiembre de ese mismo año vistió el hábito franciscano y adoptó el nombre de Antonin, comenzando su periodo de noviciado en la localidad de Niepokalanów, donde emitió sus primeros votos religiosos el 2 de septiembre de 1935. Posteriormente, prosiguió sus estudios teológicos en el seminario franciscano situado en Cracovia, culminando aquel itinerario formativo con la emisión de su profesión solenne el 1 de noviembre de 1938. Su preparación y vocación alcanzaron la plenitud cuando recibió la ordenación sacerdotal el 1 de mayo de 1939, disponiéndose a servir a la Iglesia en tiempos particularmente difíciles para Europa.

Ministerio en Niepokalanów y la llegada de la guerra

La primera destinación de su ministerio sacerdotal fue el convento de Niepokalanów, donde el guardián de la comunidad, padre Kolbe, lo eligió rápidamente para desempeñar el cargo de segundo vicario del convento. Sus entrañables confraternidades lo recordaron siempre como un sacerdote singularmente premuroso, sostenido por una fe profunda y un auténtico espíritu de oración, caracterizado además por una constante delicadeza en el trato con el prójimo. Debido a su salud sumamente cagionevola, debió transcurrir el primer periodo de su estancia en Niepokalanów alojado en la casa de cura denominada Lasek, la cual se encontraba inmersa en medio del bosque. Fue precisamente en aquel refugio boscoso donde le sorprendió de manera imprevista el estallido de la segunda guerra mundial, acontecimiento que transformaría drásticamente la realidad de su comunidad. El 19 de septiembre de 1939 las autoridades alemanas procedieron al arresto y a la deportación de los frailes que residían en el convento principal de Niepokalanów, pero aquellos religiosos que permanecían alojados en la casa de Lasek lograron evitar temporalmente la prigionia y las persecuciones directas. No obstante, su situación cambió de forma radical cuando fue arrestado en un segundo momento, concretamente el 17 de febrero de 1941, por los agentes de la Gestapo. A raíz de aquella captura, fue deportado en compañía de padre Kolbe, de padre Bartosik y de otros dos padres, siendo inicialmente encerrado en una prisión situada en la ciudad de Varsavia.

Prisión, martirio y tránsito al cielo

Durante su estancia en la cárcel de Varsavia, el padre Antonin demostró una caridad heroica, pues con extrema paciencia se dedicaba a animar a sus compañeros de prigionia, exhortándoles a mantener un comportamiento correcto y cediéndoles generosamente sus propias raciones de comida. A pesar de las constantes percusiones y de los graves maltratos físicos infligidos por los miembros de las SS, persistió valientemente en su decisión de continuar vistiendo el hábito franciscano aun estando en la cárcel. En la noche transcurrida entre el 4 y el 5 de abril de 1941, fue trasladado junto con padre Pius hacia el campo de exterminio de Oswiecim, ubicado cerca de Cracovia en Polonia, donde le asignaron el número de prisionero 12764. Al llegar a aquel lager, fue brutalmente golpeado utilizando precisamente la corona franciscana que él llevaba siempre sujeta al flanco. A causa de las inhumanas condiciones de vida, contrajo en el campo la terrible enfermedad del tifo abdominal, pero, a pesar de padecer dicho mal, continuó dedicándose sin reservas al servicio de los enfermos, ofreciéndoles un valioso auxilio tanto físico como espiritual mediante la práctica de la confesión sacramentale, con lo cual puso seriamente en riesgo su propia supervivencia. Soportaba con una paciencia admirable las inmensas sufrimientos del lager, repitiendo con frecuencia que se sentía espiritualmente inchiodato a la cruz en compañía de Cristo. Completamente exhausto a causa de las penurias y del durísimo trabajo forzado, falleció finalmente en el campo de concentración en la fecha del 8 de mayo de 1941, tras haber sufrido innumerables tormentos motivados por su fe cristiana. Antes de morir, encargó expresamente a su confesor que transmitiera a los confraternidades de Niepokalanów el mensaje de que había fallecido permaneciendo absolutamente fiel a Cristo y a la Virgen María. El martirologio lo recuerda solemnemente el 8 de mayo como Beato Antonio Bajewski, presbítero perteneciente a la Orden de los Frati Minori Conventuali y glorioso mártir.

Preguntas frecuentes

Cuándo se festeja el Beato Antonio Bajewski?

Su memoria litúrgica se celebra el 8 de mayo, día en que entregó su vida en el campo de concentración de Oswiecim.

De qué es patrono el Beato Antonio Bajewski?

Las fuentes biográficas e históricas disponibles no mencionan ningún patronato específico asignado a su persona.

En el campo de exterminio de Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia, beato Antonio Bajewski, sacerdote de la Orden de los Frailes Menores Conventuales y mártir, que, durante el imperio de la guerra, cruelmente torturado en la cárcel por su fe, alcanzó la gloria de Dios. — Martirologio Romano