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9 de mayo

Beato Benincasa de Montepulciano

Eremita

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

La vida y las fuentes biográficas

En torno a su figura y a sus orígenes terrenales existen diversas fuentes históricas y testimonios escritos a lo largo de los siglos. El primer autor que redactó una biografía del beato fue el escritor Attavanti, quien lo citaba erróneamente como nativo de la ciudad de Florencia y afirmaba que vivió en Monticchiello en Etruria como recluso dentro de una gruta que todavía hoy se puede contemplar. Sin embargo, un valioso código redactado en el año 1495 por fraile Francesco di Bartolomeo indica con absoluta certeza que el beato era nativo de Montepulciano en la provincia de Siena. Esta importante origen de Montepulciano es considerada plenamente attendible por los historiadores modernos. El Martirologio Romano identifica formalmente al beato como Benincasa da Montepulciano y detalla que fue un religioso perteneciente a la Orden de los Servi di Maria que se retiró a hacer vida de penitencia en un profundo speco del Monte Amiata en el territorio senese. Las fechas riassuntivas de su paso terrenal indican que nació en Montepulciano, Siena, en el año 1375, y falleció en la localidad de Monticchiello el nueve de mayo de 1426.

La vida eremítica y las tentaciones

A la edad de veinticinco años, el joven monaco tomó la firme decisión de retirarse a una rigurosa vida solitaria y penitente. Escogió para su retiro espiritual el Monte Amiata en territorio senese, instalándose precisamente en un lugar donde ya había vivido muchos años antes en calidad de penitente san Filippo Benizi, quien fue un gran propagador de la Orden de los Servi di Maria y había fallecido en el año 1285. Con sus propias manos, Benincasa se construyó una pequeña celleta situada sobre una escarpada rupe de la cima del monte, en las inmediaciones de los conocidos Bagni di San Filippo. En aquel modesto refugio condujo su intensa vida eremítica. Para su sustento material se accontentaba estrictamente con un poco de comida que le llevaban los devotos visitantes, y él les ricambiava el alimento recibido entregándoles objetos que laboraba pacientemente con sus propias manos. El autor del código conservado refiere además que Benincasa se maceraba el cuerpo mediante grandes y continuos ayunos. Por su parte, se hacía ver por los peregrinos únicamente a través de una pequeña ventana, y jamás permitía que ninguna mujer lo contemplara. Cuando era duramente asaltado por las intensas tentaciones de la carne, elevaba sus fervientes plegarias a Dios pidiéndole que no alejara de él la dura lucha espiritual, sino que le concediera la fuerza necesaria para vencer definitivamente cualquier deseo impuro. Solía decir con profunda humildad que el Señor lo había sumergido en el fuego purificador precisamente para liberarlo de toda la ruggine del pecado.

Los prodigios y el traslado a Monticchiello

La biografía del santo eremita fue continuada en el año 1567 por el fraile Michele Poccianti tras el anterior código de fraile Francesco di Bartolomeo. Poccianti refiere en sus escritos que Benincasa, mediante el poder de su fe y el signo de la Santa Cruz, logró liberar a algunas personas que se encontraban gravemente atormentadas por los espíritus malignos. Asimismo, los enfermos sanaban milagrosamente con solo beber el agua que había sido previamente bendecida por las manos del eremita. Las noticias relativas a la fase final de su existencia terrenal presentan ciertos aspectos contradictorios. Poccianti afirma que Benincasa, al haber alcanzado la edad de aproximadamente cincuenta años, recibió la orden expresa por parte del Padre General de la Orden de los Servi di Maria de trasladarse a vivir al monasterio situado en la localidad de Monticchiello, en la provincia de Siena. Monticchiello era un pequeño vill ubicado no muy lejos del lugar donde el monaco había residido solitario hasta entonces. Sin embargo, existen datos cronológicos complejos, pues el convento de los Servi en Montepulciano poseía legítimamente terrenos en Monticchiello desde el año 1282, pero en Monticchiello no existía propiamente un convento en la época en que vivió Benincasa, dado que dicho edificio fue construido recién en el año 1474, es decir, sesenta y ocho años después de su piadoso tránsito.

El tránsito y la memoria de los restos sagrados

Benincasa entregó su alma al Creador en Monticchiello el nueve de mayo del año 1426. Según relatan los antiguos Annali, en el preciso instante de su muerte terrenal, todas las campanas de la región se pusieron a sonar completamente solas para anunciar el tránsito del santo. Su cuerpo fue inicialmente depuesto en el interior de la antigua Iglesia de San Martino de Monticchiello, un templo sagrado del cual hoy en día ya no queda ninguna traza visible. En el año 1494, los habitantes del villaggio, profundamente gratos y reconfortados por los innumerables beneficios espirituales recibidos por intercesión del beato, erigieron un nuevo convento para los religiosos de la Orden de los Servi de Maria que quedó adyacente a la mencionada Iglesia de San Martino. Durante el transcurso del siglo dieciséis, los religiosos se vieron obligados a abandonar aquel convento junto con su iglesia por causas que hoy en día continúan siendo ignotas. Ante tal abandono, los religiosos tuvieron la santa precaución de trasladar y depositar los venerados restos del Beato Benincasa dentro de la iglesia parroquial de Monticchiello, que estaba dedicada conjuntamente a los Santos Leonardo y Cristoforo. Los sagrados restos del eremita fueron objeto de constante veneración por parte de la población local desde el primer momento mismo de su fallecimiento. Con el correr del tiempo, los restos sufrieron varios traslados sucesivos, siendo llevados en particular al interior del palacio vescovile de Pienza, para finalmente retornar y ser colocados solemnemente sobre el altar de Sant'Antonio abate en la propia iglesia de Monticchiello.

El reconocimiento oficial del culto

El reconocimiento oficial de la santidad y de la devoción tributada al humilde eremita tuvo importantes etapas institucionales durante los primeros años del siglo diecinueve. Específicamente, en los años 1822 y 1829 tuvieron lugar los primeros procesos canónicos oficiales orientados a la solemne aprobación del culto litúrgico del Beato Benincasa, los cuales fueron formalmente iniciados y solicitados por el Padre Provinciale de la Orden de los Servi de la Toscana. Como culminación de este camino eclesial, el día veintitrés de diciembre de 1829, el pontífice papa Pio VIII confirmó oficialmente el culto secular del beato para toda la Iglesia. En lo que respecta a su celebración litúrgica anual, existen legítimas tradiciones particulares. La Orden de los Servi di Maria celebra solemnemente su fiesta litúrgica el día once de mayo de cada año. Por su parte, el Martirologio Romano y la devota comunidad cristiana de Monticchiello conmemoran su festividad sagrada el día nueve de mayo, recordando perennemente la vida de penitencia y entrega del religioso en el speco del Monte Amiata.

Preguntas frecuentes

Quando se festeggia il Beato Benincasa?

El Beato Benincasa se celebra el nueve de mayo según el Martirologio Romano y en la localidad de Monticchiello, mientras que la Orden de los Servi di Maria celebra su fiesta el once de mayo.

Di cosa è patrono il Beato Benincasa?

Las fuentes históricas y biográficas no mencionan ningún patronato específico atribuido al Beato Benincasa.

Cerca de la ciudad de Monticchiello en Toscana, beato Benincasa de Montepulciano, religioso de la Orden de los Siervos de María, que se retiró en la gruta del Monte Amiata en territorio sienés, donde condujo una vida de penitencia. — Martirologio Romano