26 de septiembre
Beato Buenaventura de Puzol (Julio Esteve Flors)
Sacerdote y mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
De los primeros años a la formación romana
Nacido el 9 de octubre de 1897 en Puzol, en la provincia de Valencia, el futuro religioso fue bautizado al día siguiente, el 10 de octubre, en la parroquia de los Santos Juanes de su localidad natal. Sus padres, don Vicente Esteve y doña Josefa Flors, criaron a una gran familia compuesta por nueve hijos. Tras formarse inicialmente en el Seminario serafico, el joven dio un paso decisivo en su vocación al vestir el hábito capuchino el 15 septiembre 1913, momento en el cual asumió el nombre religioso de Buenaventura. Su compromiso con la orden se consolidó mediante la emisión de la profesión temporal el 17 septiembre 1914 y, posteriormente, con la profesión perpetua realizada el 18 septiembre 1918. Con el fin de profundizar en su preparación intelectual y eclesiástica, fue enviado a Roma, donde coronó sus esfuerzos académicos al conseguir el doctorado en filosofía en la Universidad Gregoriana. Su itinerario formativo culminó en la Ciudad Eterna al recibir la ordenación sacerdotal el 26 marzo 1921 de manos del arzobispo de Filipos, José Palica.
Ministerio y testimonio doctrinal
Al retornar a su Provincia religiosa, el padre Buenaventura fue nombrado lector de filosofía y de derecho canonico en el Studentato de teología ubicado en Orihuela. En el desempeño de sus labores se distinguió notablemente como predicador, conferenciere, director espiritual y auténtico hombre de Dios. Testigos de su tiempo, como Juan F. Escrirá, confirmaron su profunda dedicación al estudio y a la predicación, resaltando su temperamento pacífico, su accortez, su inteligencia, su esmerada educación, su corrección y la edificante impresión que dejaba en los fieles. Por su parte, Vicente Aguilar testificó su fructífero trabajo en el apostolado de la palabra, así como su gran bondad, su inteligencia, su humildad y su espíritu de mortificación. Su labor pastoral dejó una huella profunda en cuantos le conocieron y compartieron con él la vida comunitaria y el servicio a la Iglesia.
Persecución y martirio
A causa de la intensa persecución religiosa desatada en aquella época, el sacerdote se vio obligado a abandonar el convento y a buscar refugio, ocultándose temporalmente antes de trasladarse a la casa paterna situada en Carcagente. Durante este período de escondite, llevó una existencia volcada enteramente en la oración. Según el testimonio de Vicente Aguilar, el religioso no profería lamentaciones ante el hecho de que Dios permitiese tales calamidades, sino que presentía la llegada de un tiempo de martirio y persecución, mostrándose siempre sereno en la constante plegaria. La situación llegó a su desenlace cuando fue sequestrado por el Comité de Puzol el 24 septiembre 1936 bajo el pretexto de realizar algunas declaraciones. La noche del 26 septiembre, fue conducido junto a un grupo de detenidos hacia el cimitero de Gilet. Antes de ser fusilado, demostró una entereza inquebrantable; su hermana Vicenta Esteve Flors recordó más tarde que el religioso se comportó en aquellos instantes supremos con su habitual serenidad y que declaró abiertamente que se preparaba para recibir la palma del martirio. En un gesto postrero de caridad sacerdotal, antes de morir dio la absolución a cerca de trece detenidos que viajaban con él en un camión, grupo entre el cual se encontraban su propio padre y su hermano. Antes de ser ejecutado, dirigió unas palabras a sus verdugos advirtiéndoles que serían medidos con la misma medida con la que ellos medían. Finalizada la guerra civil, aquellos hombres recordaron la profecía cuando cayeron bajo el peso de la justicia, exclamando que les sucedía exactamente lo que el fraile les había anunciado.
Traslado y reposo de los restos mortales
Tras su ejecución en el cimitero de Gilet a las dos de la mañana del 26 septiembre 1936, el cuerpo del sacerdote fue inhumado inicialmente en una fosa común dentro del mismo recinto funerario. Una vez concluida la contienda civil española, sus restos fueron exumados y debidamente reconocidos por su hermana Vicenta Esteve Flors. Tras la identificación, el cuerpo fue trasladado solemnemente al pantheon de los martires situado en el cimitero de Puzol. Actualmente, los restos mortales del Beato Buenaventura reposan de manera definitiva en la capilla de los martires capuchinos, ubicada en el convento de la Maddalena de Massamagrell, donde reciben la memoria y la veneración de los fieles.
Su vida y ministerio
Julio Esteve Flors nació en Puzol en el año 1897. En el año 1913, tomó la decisión de consagrar su vida a Dios al ingresar en la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, adoptando entonces el nombre religioso de Buenaventura. Este paso marcó el inicio de un camino de servicio que lo llevaría a profundizar en el conocimiento de la fe y de las leyes de la Iglesia. Tras años de formación, recibió la ordenación sacerdotal en Roma el 26 de marzo de 1921.
Su labor pastoral se entrelazó con el compromiso intelectual. Buenaventura de Puzol fue un destacado profesor, dedicando su saber a la enseñanza de la filosofía y el derecho canónico en el studentato de Orihuela. Su labor no se limitó a este lugar, pues su presencia y su ministerio se extendieron por diversas localidades como Carcagente y Massamagrell, donde dejó constancia de su rectitud y su espíritu de servicio a la comunidad religiosa. Su vida fue una constante búsqueda de la verdad, fundamentada en el estudio y en la oración, elementos que forjaron su carácter ante las dificultades que el siglo veinte le presentaría años más tarde. La sobriedad de su vida cotidiana y su dedicación a la docencia lo definieron como un hombre de Iglesia, atento siempre a las necesidades de formación de sus hermanos y a la fidelidad al carisma capuchino que abrazó desde su juventud.
El martirio y su memoria
El año 1936 trajo consigo tiempos de dura prueba para la Iglesia en España. En medio de la persecución religiosa que azotaba al país, el Beato Buenaventura de Puzol vivió sus últimos días con la serenidad de quien confía plenamente en la voluntad de Dios. El 24 de septiembre de 1936, fue secuestrado por el Comité de Puzol, siendo apartado de su labor y de su comunidad. Dos días después, el 26 de septiembre, su vida fue truncada al ser fusilado en el cementerio de Gilet.
Su muerte es recordada como el testimonio final de una existencia dedicada al bien. La Iglesia lo reconoce hoy como mártir, inscribiéndolo en el martirologio con el título de Beato. Su memoria no es solo el recuerdo de un hecho trágico, sino una invitación a reflexionar sobre la fidelidad, el perdón y la paz. La figura de Buenaventura de Puzol permanece como un faro de integridad para todos aquellos que buscan vivir su fe con coherencia, recordando que el sacrificio de los mártires es una semilla que fortalece la vida de la Iglesia a través de las generaciones.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia el Beato Buenaventura de Puzol?
Su memoria litúrgica se celebra el 26 septiembre, día en el que entregó su vida por la fe.
En el pueblo de Gilet, también en la misma región, beato Buenaventura (Julio) Esteve Flors, sacerdote de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y mártir, que en el mismo período pasó al Señor bajo la violencia de los enemigos de la fe. — Martirologio Romano