25 de julio
Beato Darío Acosta Zurita
Sacerdote y mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La infancia y la vocación
Don Darío Acosta Zurita nació en Naolinco, en la diócesis de Veracruz, en México, el 14 de diciembre de 1908, en el seno de una familia onesta, trabajadora y de fe genuina. Lamentablemente, la familia fue a la ruina a causa de la revolución, y el padre murió de crepacuore a causa de este duro rovescio de fortuna. La madre vedova se encontró de este modo con el peso de cinco hijos que mantener, pero Darío ayudó a su mamá desde niño, dando siempre lo mejor de sí mismo. Quienes lo conocieron lo describían como un joven dulce, reflexivo, coscienzioso y maduro. Gracias a su profunda devoción y a su gran amor por la iglesia, comenzó a pensar en el sacerdocio como su opción definitiva de vida. En aquel tiempo, monseñor Rafael Guizar y Valencia acudió a Naolinco en busca de vocaciones para su seminario, aunque de manera inexplicable no incluyó a Darío entre los elegidos al principio, pues el prelado conocía la situación familiar y sabía que el muchacho era muy útil en casa para sostener a su madre viuda. Por su parte, la madre consideraba que tener una vocación en casa era la más grande bendición del Señor, por lo que consoló a Darío de su desolación y acudió junto con el parroco a hablar con el obispo para pedir formalmente la admisión del joven en el seminario, obteniendo finalmente una respuesta favorable.
Los años de seminario y la ordenación
Una vez ingresado en el seminario, Darío supo unir con equilibrio el estudio, una gran vivacidad y una profunda devoción. Se hizo benvolere por todos los compañeros y superiores, y su vocación se hizo cada vez más salda y convencida con el paso de los años. Además de su dedicación espiritual, jugaba muy bien a fútbol y llegó a ser el capitán de una exitosa equipo. Tras completar su formación, fue ordenado sacerdote en Ciudad de México el 25 de abril de 1931, y un mes después de dicha ordenación pudo celebrar su primera misa en Veracruz. De inmediato comenzó a ejercer su ministerio en la parroquia de la Asunción, situada en la misma ciudad, donde se comprometió de manera especial en la enseñanza del catecismo y en la atención a los fieles en el confessionale, ganándose el afecto de la comunidad parroquial que asistía con frecuencia a sus celebraciones y servicios pastorales.
El ministerio bajo la persecución y el martirio
Durante el ejercicio de su labor pastoral entró en vigor la llamada ley Tejeda, una normativa que preveía la drástica reducción del número de sacerdotes con el propósito declarado de hacer cesar el fanatismo del pueblo. A don Darío y a los demás ministros se les notificó de inmediato una orden formal de allontanamento acompañada por graves amenazas de muerte. Sin embargo, todos los sacerdotes de la parroquia de la Asunción tomaron la valiente decisión de permanecer en su puesto a riesgo de la propia vida. Don Darío, que era el más joven de todos los miembros del clero parroquial, afrontó aquella delicada y peligrosa situación con notable serenidad y con su característica alegría. En el desarrollo de los acontecimientos, en el caer de la tarde de un sábado 25 de julio, la iglesia se encontraba llena de niños y de fieles que aguardaban pacientemente para confesarse. De manera imprevista, varios hombres en divisa militar piombaron de repente en el templo y comenzaron a disparar a quemarropa y de forma descontrolada hacia los sacerdotes presentes. Durante el violento ataque, un sacerdote resultó gravemente ferido, mientras que don Darío fue alcanzado de lleno por una descarga de pallottole mientras salía del baptisterio. Antes de expirar y entregar su alma a Dios, tuvo aún el tiempo necesario para sussurrar el nombre de Jesús. La Iglesia católica reconoció oficialmente su martirio el 22 de junio de 2004 y posteriormente lo proclamó beato en la ciudad de Guadalajara el 20 noviembre 2005.
Su ministerio
El camino vocacional del Beato Darío Acosta Zurita se desarrolló en una época de grandes desafíos para la comunidad católica en México. Tras completar su formación, recibió la ordenación sacerdotal el día 25 de abril de 1931 en la Ciudad de México. Poco tiempo después, fue destinado a ejercer su labor pastoral en la parroquia de la Asunción, ubicada en Veracruz. Allí, el joven sacerdote se entregó a las tareas propias de su ministerio, acompañando a las familias y buscando sostener la esperanza de los fieles en medio de un clima social y político marcadamente hostil.
Su estancia en Veracruz fue breve pero intensa. El sacerdote desempeñó su misión bajo la sombra de la llamada ley Tejeda, una normativa que restringía severamente el ejercicio del culto y la libertad religiosa. A pesar de los riesgos evidentes que esta situación representaba para un clérigo, Darío Acosta Zurita mantuvo su compromiso con la comunidad, sin abandonar sus deberes ni la atención a las almas que le habían sido encomendadas. Su actitud fue la de un servidor fiel que, con sencillez y sobriedad, prefirió cumplir con su deber antes que claudicar ante las presiones externas. Este testimonio de coherencia lo llevó a afrontar el momento decisivo de su vida con una serenidad que, hasta el día de hoy, sigue interpelando a quienes conocen su historia. El 25 de julio de 1931, mientras cumplía sus funciones, fue asesinado por militares, cerrando así su ciclo terrenal con el testimonio del martirio.
El culto
La memoria del Beato Darío Acosta Zurita es venerada con especial gratitud en la Iglesia, que reconoce en su entrega el valor de la fidelidad cristiana hasta el extremo. Su beatificación, celebrada el 20 de noviembre del año 2005 por el Papa Benedicto XVI, supuso el reconocimiento oficial de su sacrificio como un acto de martirio dentro del contexto de la persecución religiosa que sufrió México durante el siglo veinte.
Desde entonces, su recuerdo se mantiene vivo en la liturgia, celebrándose su fiesta cada 25 de julio. Los fieles acuden a su figura para encontrar inspiración en la fortaleza necesaria para afrontar las pruebas de la vida cotidiana. Su vida, aunque corta en años, permanece como un faro de luz que nos recuerda que la dedicación a Dios y al prójimo es el camino más noble para alcanzar la plenitud, aun en los momentos donde la libertad de culto se ve amenazada por la violencia humana.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia el Beato Darío Acosta Zurita?
Se celebra el 25 de julio, fecha que coincide con el día de su martirio.