4 de agosto
Beato Enrique Angelo Angelelli Carletti
Obispo y mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y formación sacerdotal
Enrique Angelo Angelelli Carletti nació en suelo argentino en el año 1923, en el seno de una familia de sencillos emigrantes italianos que se ganaban el sustento mediante el cultivo de hortalizas. Su vocación sacerdotal maduró muy temprano en su juventud, de modo que ingresó en el seminario a la edad de quince años para discernir los designios de Dios sobre su persona. Posteriormente fue enviado a continuar sus estudios en la ciudad de Roma, donde culminó su preparación teológica y fue ordenado sacerdote en el año 1949. Durante su estancia en la Ciudad Eterna profundizó en las ciencias eclesiásticas y obtuvo la prestigiosa licencia en derecho canonico en la Pontificia Universidad Gregoriana. Al retornar a su provincia natal de Córdoba en el año 1951, comenzó a desplegar una intensa labor ministerial en la que muy pronto manifestó una marcada predilección por los pobres. En aquellos primeros años de sacerdocio caminó frecuentemente hacia las villas miserias, nombre con el que se conocían las barังoflas argentinas de la zona, para llevar consuelo espiritual y material a los marginados. Con el deseo de guiar a las nuevas generaciones, fundó un movimiento juvenil y asumió las responsabilidades de asistente eclesiástico de la Juventud Obrera Católica y de la Juventud Universitaria Católica. Asimismo, compartió su saber y su celo pastoral ejerciendo la docencia como profesor en el seminario local.
Ministerio episcopal en Córdoba y el Concilio
El día 12 diciembre 1960, el Papa san Juan XXIII lo designó obispo auxiliar de Córdoba para colaborar en el gobierno pastoral de aquella jurisdicción eclesiástica. En el día de su solemne ordenación episcopal, la catedral se colmó de manera significativa con la presencia de numerosos obreros y gente humilde que querían acompañar a su pastor. Poco después, su ministerio se enriqueció con la participación en las últimas tres sesiones del Concilio Ecuménico Vaticano II, experiencias que moldearon su visión de una Iglesia abierta a los signos de los tiempos. Sin embargo, los ambientes conservadores comenzaron a mirarlo con recelo y suspicacia debido al profundo aire de renovación que impulsaba en su prédica. En el año 1964, su compromiso social se profundizó al comenzar a apoyar de forma abierta las instancias y las reflexiones del Movimiento de los Sacerdotes para el Tercer Mundo. Estas opciones pastorales generaron tensiones e incomprensiones en el seno eclesiástico, lo que motivó que fuera apartado transitoriamente del gobierno de la diócesis y destituido a la función de capellán de una congregación religiosa. Varios meses más tarde, tras el arribo de un nuevo prelado a la sede cordobesa, fue reintegrado a sus tareas ministeriales habituales.
El servicio pastoral en La Rioja
El Papa Pablo VI lo nombró en el año 1968 como obispo titular de la diócesis de La Rioja, situada en el noroeste de la República Argentina. Allí inició un servicio pastoral integral genuinamente improntado a la auténtica liberación humana y espiritual de los riojanos, pidiendo insistentemente que se continuara la plena aplicación del Concilio Vaticano II. Monseñor Angelelli se distinguió por su cercanía fraterna a los trabajadores y a los campesinos, de quienes impulsó valientemente la organización en cooperativas para mejorar sus condiciones de vida. Su voz profética no dudó en denunciar con firmeza la usura, el flagelo de la droga, las casas de juego y la explotación de la prostitución que estaban en manos de los más ricos y poderosos. Al visitar las diversas comunidades de su diócesis, su presencia solía ir acompañada por difamaciones, calumnias y constantes contestaciones por parte de los grupos conservadores locales. El 13 junio 1973, durante una celebración litúrgica, un grupo de manifestantes fomentados por comerciantes y propietarios territorios interrumpió la misa mediante un violento lanzamiento de piedras. Paralelamente, una emisora de radio local boicoteó sistemáticamente la transmisión de las santas misas presididas en la catedral. Ante estas intimidaciones, el prelado reaccionó con valor evangélico declarando públicamente que la palabra de Cristo no puede ser encadenada y sigue hablando aun cuando se intente obligar al silencio. Explicó a los fieles que su predicación rechazaba firmemente la resignación estéril y empujaba a luchar pacíficamente por la dignidad de la vida y por la libertad de los hijos de Dios.
Persecución y martirio
Durante la visita ad limina realizada en el año 1974, algunos ambientes eclesiásticos de la curia vaticana le aconsejaron encarecidamente que no regresara a la Argentina debido a los graves riesgos que corrían su integridad física y su vida, pero él rechazó tal sugerencia por amor a su rebaño. La violencia institucional y política recrudeció notablemente cuando, el 20 julio 1976, encontró los cuerpos masacrados y brutalmente mutilados de dos de sus sacerdotes colaboradores: don Gabriel Longueville y el padre Carlos de Dios Murias. Pocos días después, el 25 julio 1976, también fue asesinado el laico Wenceslao Pedernera. Pocos días tras estos crímenes, el 4 agosto 1976, monseñor Enrique Angelelli fue asesinado en un atentado premeditado y camuflado hábilmente como un accidente de tránsito, al ser empujada su camioneta hacia un profundo burrone en Punta de Los Llanos. Del interior de su automóvil desapareció misteriosamente una cartellina que contenía documentos y notas muy comprometedoras sobre las investigaciones relativas al asesinato de sus dos sacerdotes. Previamente, llevado por la prudencia ante el peligro inminente, el obispo había enviado una copia de aquellos documentos de resguardo al Vaticano. Años más tarde, el Papa Francisco hizo buscar y tramitar la entrega de esos escritos al obispo de La Rioja, monseñor Marcelo Daniel Colombo, quien se constituyó como parte civil en el proceso judicial. Aquellos documentos resultaron absolutamente determinantes para que, el 4 julio 2014, la justicia condenara a cadena perpetua a dos altos oficiales del ejército que habían sido vistos disparando el tiro de gracia a la cabeza del pastor. La diócesis de La Rioja inició formalmente la causa de beatificación, obteniendo el respetivo nihil obstat de la Santa Sede el 21 abril 2015. La respectiva encuesta diocesana fue abierta el 13 octubre 2015 y concluida con diligencia el 15 septiembre 2016, uniendo su causa a la de los mártires don Gabriel Longueville, padre Carlos de Dios Murias y Wenceslao Pedernera, quienes eran ya informalmente conocidos como los mártires de El Chamical. El 8 mayo 2018, el Papa Francisco recibió en audiencia al cardenal Angelo Amato, entonces Prefetto de la Congregación de las Causas de los Santos, y autorizó la promulgación del decreto que declaraba oficialmente mártires a monseñor Angelelli y a sus fieles compañeros.
Beatificación y culto litúrgico
La solemne ceremonia de beatificación de monseñor Enrique Angelelli y de sus compañeros mártires se celebró el 27 abril 2019 en el Parco Cittadino de la ciudad de La Rioja. La sagrada celebración fue presidida por el cardenal Giovanni Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, en calidad de enviado especial del Santo Padre. La memoria liturgica de todos estos insignes mártires fue establecida en el calendario eclesiástico para el día 17 de julio, fecha elegida por preceder en apenas veinticuatro horas al día del nacimiento al Cielo de don Longueville y del padre Murias. La memoria litúrgica individual del beato Enrique Angelelli se recuerda tradicionalmente el 4 de agosto, día en que entregó su existencia mortal al Señor. Su figura espiritual sigue resonando profundamente entre los fieles por su célebre divisa de querer tener siempre un oído en el Evangelio y un oído en el pueblo, enseñando a los cristianos de toda época la ineludible coherencia entre la fe profesada y el compromiso con la justicia social.
Su camino ministerial
La vocación de Enrique Ángel Angelelli Carletti comenzó a dar sus frutos tempranos cuando recibió la ordenación sacerdotal en Roma en el año 1949. Este primer paso en su vida consagrada fue el inicio de una trayectoria dedicada enteramente al ministerio eclesial, que lo llevaría de regreso a su tierra natal para cumplir misiones de creciente responsabilidad. En el año 1960, fue llamado al episcopado como obispo auxiliar de Córdoba, desempeñando su labor con un espíritu de humildad y servicio que caracterizaría cada etapa de su vida pastoral.
En 1968, asumió el pastoreo de la diócesis de La Rioja, donde desarrolló su labor más significativa. En esta etapa, su trabajo se centró en el acompañamiento cercano de su pueblo, promoviendo la dignidad humana y el mensaje de paz del Evangelio. Su gestión episcopal en La Rioja fue un reflejo de su convicción de que el obispo debe ser un padre presente, atento a las necesidades espirituales y materiales de quienes le han sido confiados. A pesar de las tensiones políticas y sociales que atravesaba la Argentina del siglo veinte, el obispo mantuvo su firmeza en la fe y su dedicación a la misión evangelizadora, consciente de los riesgos que su posición conllevaba. Su vida llegó a su fin de manera violenta en 1976 en Punta de Los Llanos, tras un atentado que fue originalmente simulado como un accidente de tráfico, pero que la historia y la Iglesia han reconocido como un acto de martirio.
Reconocimiento y memoria
El legado del Beato Enrique Ángel Angelelli Carletti ha sido profundamente valorado por la Iglesia universal, que ha reconocido en su entrega final el sello del martirio. En el año 2018, el Papa Francisco confirmó oficialmente que su muerte fue un testimonio de fe, lo cual permitió su beatificación el 27 de abril de 2019. Este reconocimiento no solo honra su memoria, sino que también subraya la importancia de su servicio pastoral y su fidelidad inquebrantable hasta el último instante.
La Iglesia celebra su memoria litúrgica el 17 de julio, fecha en la que se le recuerda junto a sus compañeros mártires, unidos todos por el mismo sacrificio de amor. Su vida es hoy una invitación a la reflexión sobre la valentía cristiana y la perseverancia en el bien, recordándonos que el testimonio de los santos es un faro que guía a las generaciones actuales hacia la luz del Evangelio. La figura del obispo Angelelli permanece viva en la oración de los fieles, como un modelo de pastor que supo dar la vida por sus ovejas, confiando plenamente en el amor misericordioso de Dios.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festeja el beato Enrique Angelelli?
La memoria litúrgica individual del beato Enrique Angelelli se celebra el 4 de agosto, mientras que la memoria litúrgica conjunta de todos los mártires se conmemora el 17 de julio.
De qué es patrono el beato Enrique Angelelli?
Los datos biográficos disponibles no mencionan patronatos específicos atribuidos formalmente a su figura.