29 de septiembre
Beato Enrique Scarampi
Obispo
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes familiares y juventud
La familia Scarampi es originaria de Asti y se tienen noticias de sus miembros desde el siglo XII. Con el tiempo, los Scarampi alcanzaron una gran riqueza y poder gracias al comercio y a la actividad bancaria, aunque el linaje también sufrió la interdición procedente de Francia a causa de la práctica usuraria. En el año 1337, un ramo de la familia Scarampi adquirió de los Marchesi di Saluzzo los feudos que anteriormente habían pertenecido a los Signori Del Carretto. Los feudos adquiridos en el 1337 se extendían por toda la Valle Uzzone, las altas Langhe hasta llegar a Cairo y una parte de Carcare. Asimismo, los Scarampi consiguieron dominios en el territorio de Cortemilia, Roccaverano y Canelli, obteniendo junto con estas adquisiciones territoriales el título de marchesi.
En este contexto de poder nobiliario, Enrico nació entre los años 1354 y 1355 en uno de los castelli situados entre Canelli y Roccaverano. El joven Enrico era hijo de Antonio Scarampi, quien decidió aviarlo en los estudios, los cuales probablemente se completaron en Pavia. Durante su formación, el joven Enrico se distinguió notablemente por su inteligencia, su nobleza de carácter y su prudencia. Siendo todavía muy joven, entró como familiar a la corte del marchese Teodoro del Monferrato, quien lo empleó con frecuencia en diversas comisiones políticas y administrativas.
El episcopado en Acqui y las primeras misiones
En el año 1383, cuando contaba con menos de treinta años de edad, Enrico fue elegido como vescovo de Acqui. La consagración episcopal se produjo de forma muy temprana, un hecho que encontraba precedentes en figuras como Enrico Corrado Malaspina, obispo de Acqui a los veintisiete años, y Guido dell'Aquesana, designado a los veintinueve. La Iglesia atravesaba una fase sumamente crítica debido a un cisma que había fracturado la comunidad cristiana y multiplicado los centros de poder y los papas, mientras surgían estados nacionales ansiosos por controlar la autoridad eclesial. Los reflejos de esta profunda crisis se hicieron sentir con fuerza en la diócesis de Acqui. A Enrico, sin embargo, le importaba poco la nobleza de su linaje y evitó dejarse influenciar por amistades interesadas con personajes poderosos, manteniéndose profundamente inserto en las dinámicas de su tiempo.
Enrico desempeñó el ministerio episcopal durante cincuenta y siete años, constituyendo uno de los episcopados más largos de la historia. Su actuación en Acqui se desarrolló a lo largo de aproximadamente veinte años, aunque los documentos conservados de esa etapa se refieren de manera predominante a actos administrativos, ya que en la época no era costumbre registrar habitualmente las actividades pastorales. Uno de sus primeros actos consistió en la concesión de privilegios sobre los castelli de Castelletto Val d'Erro y de Roncogennaro al marchese del Monferrato, situado este último castillo cerca de Bistagno. Dado que el marchese del Monferrato había abandonado al antipapa, Enrico se vio obligado a mantener su residencia en el castillo de Bistagno, un feudo de la Mensa vescovile situado fuera de la ciudad, una situación de forzada residencia que el obispo mal soportaba. Ya como obispo en Belluno, Enrico dejaría trescientos sesenta scudi d'oro de su patrimonio personal para la construcción del Vescovado en Acqui. Además, en el año 1398, respondió con gran generosidad a las peticiones de subvención destinadas al Ospedale de Bistagno y al de Sant'Antonio de Balneis en Acqui.
La competencia de Enrico atrajo la atención de la Santa Sede. Papa Bonifacio IX lo eligió como su consejero y, en el año 1401, lo nombró legato papale para llevar a cabo la secolarizzazione dell'Abbazia di Ferrania, proceso que conllevó la consiguiente investidura a favor de su primo Antonio Scarampi, marchese di Cairo. En el año 1403, Enrico favoreció la convención de paz entre el marchese del Monferrato y el Duca di Savoia, príncipe de Acaia. También propició el matrimonio entre el marchese Teodoro del Monferrato y la principesa Margherita di Savoia, quien tenía apenas trece años en el momento de las nupcias y en un principio había mostrado la intención de hacerse monja. Posteriormente, el papa lo designó su tesorero, cargo que desempeñó con absoluto compromiso y con una defensa muy valiente de los derechos del papa legítimo.
Gobierno en Belluno y Feltre y labor diplomática
Entre los años 1402 y 1404, el papa nombró a Enrico para las diocesi unite de Feltre y Belluno, una decisión respaldada asimismo por los deseos del duca di Milano. Esta designación causó un profundo dolor entre los habitantes de Acqui, que perdían a una guía muy valiosa, mientras que para el prelado constituía una promoción sumamente exigente. Enrico debió tomar posesión de ambos obispados entre no pocas dificultades de orden político, derivadas de las contese existentes entre Milán y Venecia, de modo que su ingreso oficial en Belluno y Feltre se completó recién en el año 1406. Poco después, Papa Gregorio XII lo nombró collectore de la decima debida a la Santa Sede en las provincias venecianas de Grado y Aquileia, y le confió la nunziatura ante la Repubblica di Venezia. En el año 1408, Enrico se encontraba en Milán ejerciendo una delicada labor de mediación entre las facciones de güelfos y gibelinos.
Su protagonismo en la escena internacional se acentuó con su participación, en el año 1409, en el Concilio de Pisa, convocado con el propósito de poner fin al cisma. Sin embargo, en dicha asamblea se produjo una nueva escisión conocida como la Obediencia de Pisa, la cual vino a sumarse a la obediencia aviñonesa y a la romana, llevando a la Iglesia a una tensión máxima con un papa elegido en Roma y hasta dos antipapas. La subsiguiente evolución política comportó la sumisión al imperio de las tierras venecianas que abarcaban Feltre y Belluno, lo que impulsó al obispo Scarampi a estrechar relaciones directas con el emperador Sigismondo. El emperador, tras comprobar sus extraordinarias dotes, lo honró con el título de su consejero y posteriormente con el de secretario imperial. Enrico aprovechó esta alta influencia para interceder en favor de sus diocesanos, quienes se encontraban oprimidos por las duras leyes impuestas por el nuevo poder.
El Concilio de Costanza y los altos encargos romanos
En el año 1414, Enrico participó en la dieta imperiale y desempeñó un papel de enorme relevancia en el Concilio de Costanza, celebrado entre 1414 y 1417. Durante la celebración de dicho concilio, fue encargado de entablar negociaciones con el antipapa Juan XXIII, perteneciente a la Obediencia de Pisa, para persuadirle de que renunciara voluntariamente a su título y regresara a la obediencia romana. Gracias al gran éxito de esta difícil misión, fue designado entre los treinta grandes elettori que participaron en el Conclave para la elección del nuevo pontífice. Estos treinta grandes electores fueron escogidos entre los obispos de cada nación para asistir de cerca a los diecisiete cardenales. Enrico asumió la presidencia de la nacion italiana, un grupo compuesto por cinco obispos entre los que figuraba asimismo el arzobispo de Milán. La elección de Papa Martino V tuvo lugar en el año 1417 y puso fin al prolongado Cisma de Occidente, devolviendo a la Iglesia católica un gobierno unitario y definiendo las tesis conciliaristas. En esos mismos años, Enrico participó activamente en la represión de la herejía husita en Bohemia.
El nuevo papa reconoció sus méritos nombrándolo Tesoriere della Camera Apostolica. A ello siguieron nuevos nombramientos de gran responsabilidad: en el año 1418 fue designado rettore generale per le Province Campane y, en el año 1420, rettore per la provincia della Tuscia. La acumulación de estos múltiples encargos por mandato pontificio e imperial mantuvo a Enrico ocupado y alejado de sus sedes episcopales al menos hasta el año 1430, coincidiendo con el fallecimiento de Martino V. Durante la última década de su episcopado, los fieles de ambas diócesis, a pesar de las antiguas contiendas, supieron apreciar plenamente sus virtudes y capacidades, mientras el prelado se dedicaba con intensidad al ministerio pastoral directo.
Transitus, culto y memoria histórica
Enrico falleció en la ciudad de Belluno el 29 de septiembre de 1440. Desde el mismo momento de su muerte, fue considerado un santo por el pueblo y se convirtió en objeto de una espontánea y ferviente veneración. Los historiadores y biógrafos de la época dejaron constancia de que en toda la región de Feltre y Belluno era considerado unánimemente como beato. El prelado era descrito como un hombre peritísimo en las disciplinas eclesiásticas, dotado de una cultura extraordinaria y señalado por su santidad de vida, destacando por su autoridad, su capacidad política y administrativa y las altas responsabilidades depositadas en él por la confianza de los sumos pontífices y de los emperadores. Su conmemoración litúrgica se celebraba tradicionalmente el mismo día de su deceso, y su culto popular continuó desarrollándose a lo largo de los siglos sucesivos.
En el año 1786 se llevó a cabo la ricognizione legale del corpo del prelado, el cual fue hallado en un estado casi intacto. Como consecuencia directa de aquella verificación, aumentaron notablemente los peregrinajes devotos hacia su sepulcro, junto al cual se atestiguaron diversos milagros. No obstante, a mediados del siglo XIX se produjo un cambio radical a raíz del severo juicio emitido por el vescovo Bolognesi. Dicho obispo, ateniéndose estrictamente a la Constitución del Papa Urbano VIII relativa al culto de los santos, decidió no reconocer ni aceptar el título de beato que el fervor popular había mantenido durante generaciones, provocando que la figura del prelado fuese quedando progresivamente en el olvido.
Su labor episcopal y conciliar
La trayectoria del beato Enrique Scarampi comenzó a consolidarse cuando fue nombrado obispo de Acqui en el año mil trescientos ochenta y tres. Desde aquel momento, su vida estuvo marcada por el constante movimiento a través de diversas regiones, lo cual refleja la confianza que las autoridades eclesiásticas depositaron en su criterio y capacidad de gestión. En el año mil cuatrocientos dos, su responsabilidad pastoral se trasladó a las diócesis de Feltre y Belluno, donde continuó ejerciendo su ministerio episcopal con sobriedad y sentido del deber.
Su mayor contribución a la historia de la Iglesia ocurrió en el contexto de los concilios. Participó activamente en el Concilio de Pisa en el año mil cuatrocientos nueve, un evento crucial para abordar la crisis que atravesaba la Iglesia. Posteriormente, su compromiso lo llevó a formar parte del Concilio de Costanza, que tuvo lugar entre los años mil cuatrocientos catorce y mil cuatrocientos diecisiete. En este último escenario, su papel fue determinante al participar como gran elector en el cónclave que puso fin a las divisiones internas mediante la elección del Papa Martino Quinto. A lo largo de estos años, su presencia fue requerida en lugares como Asti, Milán y la misma ciudad de Costanza, demostrando una vida itinerante al servicio de la fe. El beato Enrique Scarampi concluyó su fecunda existencia en la ciudad de Belluno, donde falleció en el año mil cuatrocientos cuarenta, dejando tras de sí el testimonio de un hombre que supo navegar las tormentas de su tiempo con prudencia y dedicación pastoral.
Memoria y culto
La figura del beato Enrique Scarampi es honrada a través de una conmemoración litúrgica espontánea que mantiene viva su memoria en la actualidad. La Iglesia reconoce el veintinueve de septiembre como el día dedicado a recordar su tránsito a la vida eterna, fecha que coincide con el aniversario de su fallecimiento en Belluno. Este culto, nacido de la devoción de los fieles, subraya la importancia de su ejemplo como pastor que supo mantenerse fiel a sus responsabilidades en tiempos de cambio y necesaria reconstrucción eclesial. Aunque no ha sido formalmente canonizado, su legado permanece presente en la oración de quienes valoran su entrega y su papel conciliador en los momentos más delicados de la historia de la Iglesia, recordándolo como un servidor humilde y eficaz de la voluntad divina.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia el Beato Enrique Scarampi?
La conmemoración litúrgica del Beato Enrique Scarampi se celebra el día 29 de septiembre, fecha que coincide con el aniversario de su fallecimiento.