5 de septiembre
Beato Fiorenzo Dumontet de Cardaillac
Sacerdote y mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y ministerio
Florent Dumontet de Cardaillac nació el ocho de febrero de mil setecientos cuarenta y nueve en Saint-Médard, en el departamento francés de la Alta Vienne, durante el siglo dieciocho. Tras recibir la ordenación presbiterale, desempeñó los importantes roles de canónigo y de vicario general dentro de la diócesis de Castres. Posteriormente sirvió como capellán de Luigi Stanislao, conte de Provenza, hermano del rey Luigi XVI y futuro rey Luigi XVIII. Después de un largo periodo transcurrido a corte, se alejó de ella antes del inicio de la Revolución francesa. Su vivacidad y su delicadeza le permitían lograr que los nobles dedicados a la vida mondana volvieran a la práctica religiosa. Sus contemporáneos y la tradición recuerdan su ingegno, su espíritu, su valor, su celo y su caridad. Aunque era de corporatura y estatura pequeña, estaba dotado de grandes méritos espirituales y morales, y nutría un profundo afecto por su madre.
Cautiverio y martirio
Al negarse a prestar juramento sobre la Constitución Civil del Clero, se enfrentó a la inminente amenaza de la deportación. Intentó permanecer escondido para no alejarse de su madre y evitar dicha condena, pero fue finalmente individuado, capturado y conducido en prisión. Fue imbarcado, al igual que numerosos otros sacerdotes y religiosos, en la nave-depósito denominada Les Deux Associés, impropriamente definida pontone. Debido a las precarias condiciones de la embarcación y al blocco navale attuato dalla flotta britannica, la nave no pudo zarpar hacia la Guyana, la destinación prevista para la deportación de los condenados. Los prisioneros vivieron en condiciones desumanas debido a las vejaciones de la tripulación y al proliferar de enfermedades como el tifus y el escorbuto, favorecidas por el extremado hacinamiento en espacios muy reducidos. Don Florent se dedicó con abnegación a la asistencia fraterna de los confraternizados cuya salud era peor que la suya. Proporcionaba a los enfermos caldos, tisanas y medicinas que compraba a precios elevadísimos gracias a un pequeño fondo monetario que había custodiado para financiar sus obras de caridad y socorros. Con palabras profundas, raseguradoras y fraternas, alentaba constantemente a los demás prisioneros. Continuó su labor de asistencia incluso durante el traslado de los presos a la isla Madame para la instalación de un hospital de campaña. Tras la destrucción de las tiendas hospitalarias a causa del viento, fue devuelto a la nave, donde falleció a bordo el cinco de septiembre de mil setecientos cuarenta y cuatro. El Martirologio lo recuerda como sacerdote y martire, condenado a causa de su sacerdocio durante la Revolución francesa, y su martirio se cumplió en la enfermedad, siendo víctima de la caridad y el celo demostrados al asistir a sus compañeros de prisión enfermos en Rochefort.
Beatificación
El fiel servidor de Dios fue proclamado beato por Papa Giovanni Paolo II el uno de octubre de mil novecientos noventa y cinco. Esta beatificación ocurrió junto a la de otros sesenta y tres sacerdotes y religiosos, los únicos fallecidos en los pontones de Rochefort para los cuales fue posible hallar una documentación suficiente.
La vida y el testimonio
La trayectoria del beato Fiorenzo Dumontet de Cardaillac estuvo marcada por una profunda coherencia entre su fe y sus actos. Originario de la región de la Alta Vienne, en Francia, su formación y posterior ordenación sacerdotal lo prepararon para desempeñar cargos de gran responsabilidad, como el de vicario general de la diócesis de Castres. Su cercanía a la jerarquía y su labor como capellán del conde de Provenza reflejan una vida dedicada al acompañamiento espiritual y al orden eclesial. No obstante, el contexto histórico del siglo dieciocho, convulsionado por la Revolución, puso a prueba la conciencia de muchos clérigos.
Al negarse a prestar el juramento sobre la Constitución Civil del Clero, el beato Fiorenzo eligió el camino de la fidelidad a la autoridad de la Iglesia frente a las exigencias impuestas por el Estado. Esta decisión le costó la libertad y fue recluido en las condiciones infrahumanas de la nave-deposito Les Deux Associés, anclada cerca de la isla Madame. A pesar del hambre, la enfermedad y el hacinamiento que definieron su cautiverio en Rochefort, su labor pastoral no cesó. Lejos de buscar su propio alivio, dedicó sus últimas fuerzas a consolar y asistir a sus hermanos sacerdotes que, como él, sufrían la enfermedad y el abandono. Su muerte en mil setecientos noventa y cuatro, ocurrida a causa de la precariedad de su encierro, coronó una vida entregada por completo al prójimo y al mandato divino, convirtiéndose en un mártir cuya memoria nos invita a la perseverancia en la verdad.
El culto y la memoria
La memoria del beato Fiorenzo Dumontet de Cardaillac se mantiene viva como un faro de integridad sacerdotal. El reconocimiento oficial de su martirio llegó el primero de octubre de mil novecientos noventa y cinco, cuando el papa Juan Pablo Segundo lo elevó a la gloria de los altares en la ceremonia de beatificación. Este acto no solo honró su tránsito hacia la vida eterna, ocurrido un cinco de septiembre, sino que reafirmó el valor de su sacrificio ante la Iglesia universal.
Su culto es un recordatorio de que la santidad a menudo se esconde en el servicio humilde y constante, incluso en los momentos de mayor desolación humana. Los fieles que hoy lo veneran encuentran en su figura un intercesor que comprendió el peso del deber y la gracia del perdón. Al conmemorar su fiesta cada cinco de septiembre, la Iglesia celebra no solo el fin de su vida terrenal en Rochefort, sino el triunfo de un amor que fue más fuerte que las cadenas del odio y la enfermedad.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia il beato Fiorenzo Dumontet de Cardaillac?
El beato Fiorenzo Dumontet de Cardaillac se conmemora litúrgicamente el 5 de septiembre.
¿Cuándo fue canonizado o beatificado?
Fue proclamado beato por el Papa Juan Pablo II el 1 de octubre de 1995.
En un sórdido navío anclado en el mar frente a Rochefort en Francia, beato Fiorenzo Dumontet de Cardaillac, sacerdote y mártir, que, condenado por su sacerdocio durante la revolución francesa, llevó a término en la enfermedad su martirio, víctima de su caridad y de su celo al asistir a los compañeros de prisión enfermos. — Martirologio Romano