Enciende una vela por quien amas — arde aquí durante 7 díasEnciende la tuya →

29 de septiembre

Beato Gumersindo Gómez Rodrigo

Religioso y mártir

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Los primeros años y la consagración religiosa

Gumersindo Gómez Rodrigo nació en Benuza, en la región de León, el quince de octubre de mil novecientos once. Movido por una firme vocación de entrega al Señor, emitió los votos como hermano coadiutore entre los Misioneros del Sacro Cuore di Gesù el ocho de diciembre de mil novecientos veintinueve. Desde el momento mismo de su ingreso en la familia religiosa, se demostró amante del trabajo y notablemente dotado de capacidad organizativa. Su generoso espíritu de servicio lo convirtió muy pronto en una presencia muy apreciada tanto por sus superiores como por los sottoposti, desempeñando sus tareas cotidianas con ejemplar entrega.

La prueba de la persecución y el cautiverio

El veintiuno de julio de mil novecientos treinta y seis, en el transcurso de la tarde, un grupo de milicianos comunistas llegó a la puerta de la escuela donde residían. Los milicianos dispararon al aire para señalar su presencia y un representante del Comitato revolucionario local se presentó con la orden de hacer desocupar el convento. Fratel Gumersindo no quiso abandonar la casa sin haber preparado antes la cena para los jóvenes de la Scuola Apostolica, mostrando su solicitud hasta el último instante. Tras este dramático episodio, compartió con sus confratelli una dura prisión forzada en el parque situado en las inmediaciones del santuario de la Madonna della Misericordia.

El camino hacia el martirio

La reclusión forzada se prolongó hasta el decisivo intento de fuga que emprendieron en la noche del tres de agosto de mil novecientos treinta y seis. En compañía de seis fieles compañeros, vagó por intrincados montes y frondosos bosques, pidiendo refugio y pautas para alcanzar la frontera francesa. El veintiocho de septiembre, tras casi un mes entero de constantes peregrinaciones, llegaron a la vivienda de uno de los máximos responsables de los Comitati. Allí fueron arteramente encaminados hacia un paraje conocido como La Ginella. En ese lugar fatal, fueron esperados y capturados de manera inmediata por un nutrido grupo de milicianos que les aguardaban.

El testimonio supremo de la fe

Los cautivos fueron conducidos sin demora hacia la sede central del Comitato ubicada en Sant Joan de les Fonts. Durante el trayecto, las guardias les preguntaron de forma inquisitiva si portaban armas o si pertenecían al clero como frailes o sacerdotes. Respondieron con absoluta verdad que carecían de armas, pero que eran firmemente religiosos. La noche del veintinueve de septiembre de mil novecientos treinta y seis, los siete Misioneros fueron subidos a la fuerza a un autobús requisado por los milicianos. Los prisioneros marcharon atados de dos en dos, mientras que el último llevaba las manos fuertemente atadas a la espalda. El vehículo, guiado por un automóvil que le precedía, se detuvo en la carretera con dirección hacia Seriñá, junto al puente del río Ser y cerca de una edificación totalmente en ruinas. Los primeros cuatro condenados fueron obligados a desender del autobús. Uno de los Misioneros suplicó con dolor que no se le quitara la vida, preguntando qué mal habían cometido. Los cuatro fueron alineados frente al muro en ruinas con la severa orden de volver las espaldas. En aquel instante supremo, Padre Antonio Arribas Hortigüela exclamó con voz clara que los cobardes mueren de espaldas y que ellos eran asesinados únicamente por su condición de religiosos. Aquella hermosa profesión de fe fue violentamente interrumpida por una densa descarga de ametralladora. Consumada la muerte de los primeros cuatro, los otros tres fueron hechos bajar para sufrir exactamente la misma suerte.

La sepultura y la glorificación

Los cuerpos sin vida de los Misioneros fueron recogidos al caer la tarde y trasladados con respeto al obitorio. El treinta de septiembre recibieron cristiana sepultura en dos fosas contiguas. Los restos mortales permanecieron en aquel lugar de reposo hasta el treinta de marzo de mil novecientos cuarenta. Tras ser debidamente identificada la sepultura, los sagrados huesos fueron exhumados y trasladados con devoción a una nicho en el cementerio de Canet de Mar. Como culmen de este camino de santidad, Fratel Gumersindo Gómez Rodrigo fue proclamado beato junto a sus seis intrépidos compinches el seis de mayo de dos mil diecisiete en la ciudad de Girona.

Preguntas frecuentes

Quando se festeggia Beato Gumersindo Gómez Rodrigo?

Su festividad se celebra litúrgicamente el veintinueve de septiembre.

Di cosa è patrono Beato Gumersindo Gómez Rodrigo?

En los datos biográficos proporcionados no se menciona ningún patronazgo específico atribuido al beato.