29 de septiembre
Beato Jacobo de Rafelbunol (Santiago Mestre Iborra)
Sacerdote y mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Infancia y vocación capuchina
Santiago nació en Rafelbuñol, en la provincia de Valencia, el 10 de abril de 1909. Fue bautizado pocos días después, el 12 de abril de 1909, en la parroquia de sant'Antonio Abate de su localidad natal. Sus padres fueron don Onofre Mestre y doña Mercedes Iborra, quienes formaron un hogar bendecido con nueve hijos en total, siendo Santiago el séptimo de ellos. Ya desde sus primeros años, el niño se distinguió por una vida de intensa piedad, motivo por el cual los vecinos lo consideraban un muchacho modelo y sumamente ejemplar en todos los aspectos de su corta existencia.
Movido por un firme deseo de consagración, entró en la orden capuchina cuando apenas contaba con doce años de edad. Vistió el hábito religioso el 6 de junio de 1924 en Ollería, en la provincia de Valencia, y al año siguiente, el 7 de junio de 1925, emitió su profesión temporal. Su formación continuó hasta llegar a Roma, donde realizó la profesión perpetua el 21 de abril de 1930 de manos del Ministro general de la orden, padre Melchor de Benisa. En la Ciudad Eterna recibió la ordenación sacerdotal el 26 marzo de 1932 y coronó sus estudios universitarios obteniendo el doctorado en teología en la Universidad Gregoriana.
Ministerio y entrega martirial
De regreso en España tras su fructífero periodo de estudios en Roma, fue designado vicedireccion del Seminario serafico de Massamagrell. Durante su breve vida religiosa brilló por su tierna devoción a la Virgen, su sencillez de trato, una obediencia sincera, la humildad más profunda y una intensa vida interior. Sus propios confraternidad lo describían con un carácter bondadoso y de temperamento vivaz, mientras que los fieles reconocían en él a un religioso verdaderamente ejemplar. A pesar de su notable ciencia y de sus grandes virtudes, jamás abandonó una actitud de profunda humildad, entregándose con constancia a los trabajos apostólicos propios de su condición sacerdotal y religiosa.
Al desatarse el Movimiento Nacional, su primera preocupación fue poner a salvo a los seminaristas encomendados a su cuidado, buscando refugio en su pueblo natal de Rafelbuñol. El Comité local le asignó labores como manovale en los trabajos de la casa abadía, donde recolectaba rottami de la iglesia parroquial, logrando llevar una vida aparentemente tranquila. Sin embargo, al enterarse de que sus hermanos habían sido detenidos y corrían un grave peligro, tomó la generosa decisión de presentarse voluntariamente ante el Comité para ofrecerse como prisionero a cambio de la libertad de ellos. Fue capturado junto a sus hermanos el 26 de septiembre de 1936, y todos los hermanos habrían de morir juntos como víctimas de aquella persecución religiosa.
Testimonio final y culto
Durante su cautiverio en la cárcel, el padre Santiago ejerció su ministerio consolando a los demás y escuchando las confesiones de todos los prisioneros que lo rodeaban. En la noche comprendida entre el 28 y el 29 de septiembre, los detenidos fueron trasladados hacia el cimitero de Massamagrell. Al pasar frente al templo de la patrona, la Virgen del Miracolo, los prisioneros elevaron sus voces para aclamar a la Virgen con fervor. Al llegar al destino final, los prisioneros fueron fusilados mientras exclamaban con valentía el grito de "¡Viva Cristo Re!". El martirologio sitúa este supremo sacrificio en el villaje de Gilet, cercano a Valencia, y menciona al mártir como el beato Giacomo Mestre Iborra, sacerdote de la orden de los frailes menores capuchinos, quien sufrió el martirio al derramar su sangre por Cristo durante la persecución contra la fe.
Tras su ejecución, fue sepultado primeramente en una fosa común en el camposanto de Massamagrell. Con el tiempo, sus restos mortales fueron exumados, debidamente identificados y trasladados al panteón de los caídos de Rafelbuñol, para descansar finalmente en la actualidad en la capilla de los Mártires capuchinos, situada en el convento de la Magdalena en Massamagrell. Su memoria litúrgica y su ejemplo perduran en la Iglesia como un modelo insigne de amor fraterno y fidelidad inquebrantable al Evangelio.
La vida de entrega
La trayectoria de Santiago Mestre Iborra comenzó con una decisión determinante tomada a los doce años, momento en el cual ingresó en la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos. Este paso inicial marcó el rumbo de una vida dedicada al estudio, a la oración y al servicio eclesial. Su formación académica y espiritual le llevó hasta la ciudad de Roma, donde recibió la ordenación sacerdotal en el año mil novecientos treinta y dos, preparándose así para las responsabilidades que la comunidad le encomendaría posteriormente.
De regreso a su tierra natal, desempeñó con celo el cargo de vicedirector del Seminario seráfico de Massamagrell. En este lugar, su labor fue fundamental para acompañar a los jóvenes que, al igual que él, buscaban seguir el camino del Evangelio bajo el carisma franciscano. Su ministerio en Rafelbuñol, Ollería y Massamagrell fue siempre un reflejo de su carácter sencillo y dedicado. Sin embargo, el año mil novecientos treinta y seis trajo consigo tiempos de gran dificultad y violencia. Ante la detención de varios de sus hermanos de comunidad, el sacerdote tomó la decisión de presentarse ante el Comité local. Su intención era clara y generosa: ofrecer su propia persona para lograr la liberación de aquellos que sufrían el cautiverio. Este gesto culminó en el cementerio de Massamagrell, donde fue fusilado, manteniendo hasta el instante final su fe firme al proclamar a viva voz: Viva Cristo Rey.
El culto y memoria
La figura del beato Santiago Mestre Iborra es objeto de veneración y recuerdo constante, especialmente dentro de la familia capuchina y en la archidiócesis de Valencia. Su beatificación reconoce el heroísmo de su muerte y la rectitud de su vida sacerdotal. La Iglesia lo honra como un mártir que supo transformar el miedo en un acto supremo de caridad cristiana.
Su memoria se mantiene viva a través de la oración y el estudio de su ejemplo de vida. Es recordado con particular devoción en la zona de Valencia, siendo su figura un referente de cómo el amor a los hermanos puede llevar al sacrificio personal. En la actualidad, su legado se conmemora en el martirologio, con menciones especiales en el pueblo de Gilet, donde los fieles se reúnen para elevar plegarias y recordar que su entrega no fue en vano, sino que sigue siendo un faro de esperanza para los creyentes del siglo veintiuno.
Preguntas frecuentes
Cuándo se celebra la festividad del beato Jacobo de Rafelbunol?
Su memoria litúrgica se conmemora el 29 de septiembre.
De qué lugar era originario el beato Santiago?
Nació en la localidad valenciana de Rafelbuñol y desarrolló gran parte de su labor religiosa en tierras valencianas.
En el pueblo de Gilet, cerca de Valencia en España, beato Jacobo Mestre Iborra, sacerdote de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y mártir, que, durante la persecución contra la fe, derramó su sangre por Cristo. — Martirologio Romano