25 de septiembre
Beato José Antón Gómez
Sacerdote benedictino, mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y formación
José Antón Gómez nació en Hacinas, en los alrededores de Burgos, el veintiséis de agosto de 1878. Era el séptimo de los catorce hijos nacidos del matrimonio formado por Lorenzo Antón Alonso y Felipa Gómez Juan. Transcurrió su infancia dividiendo el tiempo entre el estudio en la escuela del pueblo y la colaboración con sus padres en las labores agrícolas y en el cuidado del ganado. Desde muy pequeño manifestó notables cualidades humanas e intelectuales que no pasaron desapercibidas para su maestro, el cual reconoció sus dotes y convenció a su padre para que le permitiera proseguir los estudios. Gracias a esta mediación, en el año 1891 ingresó como fanciullo oblato en la abadía de San Domenico di Silos. Aquel cenobio había sido restaurado hacía poco tiempo al culto por los benedictinos procedentes de Solesmes, en Francia. Siguiendo su camino de consagración, el veintiuno de noviembre de 1896 emitió la profesión monástica. Tras completar debidamente los estudios filosóficos y teológicos reglamentarios, recibió la ordenación sacerdotal el treinta y uno de agosto de 1902 en Silos. Si bien no recibió una instrucción superior al margen de su formación eclesiástica, poseía un talento extraordinario para las lenguas antiguas y modernas. Hablaba y escribía con corrección en griego clásico y en latino, dominaba el alemán, el inglés, el francés y el italiano, y poseía nociones suficientes para comprender también el hebreo y el árabe.
Ministerio y vida monástica
A lo largo de los años en la comunidad, el padre José desempeñó numerosos encargos que le valieron la sincera admiración de cuantos le rodearon. Ejerció durante largos años como bibliotecario, profesor y director del colegio destinado a los muchachos oblatos. Asimismo, asumió durante dieciocho años la responsabilidad de ser director de la Revista Ecclesiastica de Silos, donde colaboró activamente redactando diversos artículos en variadas secciones. Su prudencia y sabiduría hicieron que el abate dom Ildefonso Guepín lo eligiera como consejero, enviándolo a visitar las filiaciones que el monasterio de Silos poseía en México debido a la imposibilidad del propio abate para realizar aquel largo viaje. A la muerte de dicho superior, su nombre figuró entre los candidatos para sucederle en el abadiado, aunque finalmente no resultó elegido, tal vez por una renuncia personal. Posteriormente, el padre Luciano Serrano fue designado como nuevo abate y, en el año 1919, confió al padre José la importante tarea de guiar la comunidad benedictina de Nostra Signora di Montserrat en Madrid, que dependía directamente de Silos. En la capital española se ganó rápidamente el afecto y la simpatía de numerosas personas gracias a su talante sociable y a su rectitud en la dirección espiritual. Su entrega generosa a los necesitados en el barrio del monasterio le valió el entrañable sobrenombre popular de el Padre de los pobres o el Padre elemosiniere.
La persecución y el martirio
El once de abril de 1931 fue proclamada la Segunda República en España. Pocas semanas después, el once de mayo del mismo año, se produjo el violento asalto e incendio de numerosas iglesias y monasterios, también en Madrid, lo que marcó el inicio de una dolorosa persecución religiosa. El monasterio de Montserrat, conocido familiarmente como el Montserratico, logró ser milagrosamente respetado, si bien los monjes optaron por dispersarse temporalmente en domicilios particulares como medida de prudencia. Una vez pasado el peligro más inmediato, los religiosos regresaron para retomar la vida comunitaria ordinaria. Sin embargo, la situación política continuó deteriorándose hasta que el dieciséis de julio de 1936 se produjo el alzamiento de la guarnición de Melilla. Al día siguiente, el die7 de julio de 1936, el padre Rafael Alcocer informó a los confraternos sobre el estallido de la guerra civil. Pocas jornadas más tarde, el diecinueve de julio de ese mismo año, fue incendiada la catedral de Sant'Isidoro. Ante estos graves acontecimientos, el padre José ordenó nuevamente a los miembros de la comunidad que se dispersaran, aunque los religiosos regresaron al edificio en repetidas ocasiones durante las horas sucesivas. Finalmente, los milicianos comunistas ocuparon el monasterio, saquearon la iglesia e impidieron de forma definitiva el retorno de los monjes. En un primer momento, el prior buscó refugio en casa de unos amigos, para trasladarse en el mes de agosto a la embajada de Rumanía con el propósito de celebrar allí la Santa Misa. Posteriormente, buscó alojamiento en una pensión. El veinticuatro de septiembre fue localizado y capturado por los milicianos en dicho establecimiento. Tras su arresto, fue conducido a la checa situada en la calle de Fomento para ser sometido a interrogatorio. Al ser cuestionado sobre su identidad, declaró con valentía ser un sacerdote religioso, motivo por el cual fue inmediatamente condenado a muerte. La ejecución se consumó en la noche entre el veinticinco y el veintiséis de septiembre de 1936 en las afueras de Madrid, a lo largo de la carretera de Andalucía. Al momento de entregar su vida tenía cincuenta y nueve años.
Memoria y culto
Terminada la contienda, los restos mortales del padre José fueron objeto de exhumación en el año 1939, comprobándose con sorpresa que se encontraban intactos. En un principio fueron trasladados para su sepultura al cementerio de la Almudena. En la actualidad, sus restos reposan dignamente en la sacristía de los Mártires, situada dentro de la iglesia de Nostra Signora di Montserrat en Madrid, emplazada en el número 79 de la calle de San Bernardo. En ese mismo sagrado recinto reciben veneración los restos de otros tres cohermanos del monasterio que sufrieron el martirio durante la misma persecución: Antolín Pablos Villanueva, Rafael Alcocer Martínez y Luis Vidaurrázaga González. Aquellos cuatro religiosos, estrechamente unidos en la misma causa y en el testimonio supremo de la fe, fueron solemnemente beatificados el 29 octubre 2016 en Madrid.
Su vida consagrada
La vocación religiosa del Beato José Antón Gómez comenzó de manera temprana cuando, en el año mil ochocientos noventa y uno, ingresó en la abadía de San Domenico de Silos. Allí, bajo la guía de la regla benedictina, cultivó su espíritu y se preparó para el ministerio sacerdotal, recibiendo la ordenación en el año mil novecientos dos. Durante sus años de formación y ejercicio monástico, demostró una notable capacidad para la guía espiritual y la administración, lo que le permitió servir a la comunidad en diversos ámbitos.
En el año mil novecientos diecinueve, su labor fue reconocida con su nombramiento como prior de la comunidad benedictina establecida en Madrid. Desde este cargo, José Antón Gómez trabajó con dedicación para fortalecer la vida fraterna y el compromiso apostólico de sus hermanos. Su presencia en la capital española fue un pilar de estabilidad y consuelo para muchos. Sin embargo, el contexto sociopolítico de la época trajo consigo grandes pruebas para los religiosos. El veinticuatro de septiembre de mil novecientos treinta y seis, fue capturado por los milicianos en Madrid. A pesar de la hostilidad que lo rodeaba, se mantuvo firme en su identidad sacerdotal y en su amor por la Iglesia. Al día siguiente, el veinticinco de septiembre, entregó su vida al ser fusilado por causa de su fe, sellando así con su sangre un compromiso que había iniciado décadas atrás en el silencio del claustro.
El culto y la memoria
La memoria del Beato José Antón Gómez es honrada con profunda gratitud por la Iglesia Católica, que reconoce en su figura la nobleza de los mártires. Su beatificación, celebrada el veintinueve de octubre de dos mil dieciséis por el Papa Francisco, supuso un acto de justicia y reconocimiento oficial a su entrega. Fue beatificado en Madrid, junto a otros tres confraternos que compartieron su mismo destino de martirio y su misma firmeza en la fe.
Su conmemoración anual, establecida el veinticinco de septiembre, invita a los fieles a reflexionar sobre el valor del testimonio cristiano en el mundo contemporáneo. La vida de este sacerdote benedictino, que supo pasar de la paz del monasterio a la entrega total en el sacrificio, sigue siendo un estímulo para buscar la santidad en lo cotidiano. Los lugares de su historia, como Hacinas, Silos y Madrid, conservan el recuerdo de un hombre que, con sencillez y valentía, supo ser testigo fiel del Evangelio hasta el último suspiro.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festejara el beato José Antón Gómez?
Su memoria litúrgica se celebra el veinticinco y veintiséis de septiembre.
Cuándo fue beatificado el beato José Antón Gómez?
Fue beatificado el 29 octubre 2016 en Madrid junto a tres de sus cohermanos mártires.