29 de julio
Beato José Calasanz Marqués
Sacerdote y mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La juventud y la formación salesiana
José Calasanz Marqués nació en Huesca el veintitrés de noviembre de 1872, en el seno de una familia que le proporcionó una educación fundamentada en la austeridad y en la fermereza de carácter. En el año 1884, cuando contaba con doce años de edad, ingresó en la Casa salesiana de Sarrià para dar inicio a su proceso formativo. Durante su estancia juvenil en el año 1886, tuvo el privilegio de ser testigo presencial de la visita que san Giovanni Bosco realizó a Barcelona. Con el paso del tiempo, realizó su solemne profesión en la Congregación Salesiana ante el beato Filippo Rinaldi, quien era el tercer sucesor de san Giovanni Bosco y vivió entre 1856 y 1931. Tras completar su preparación eclesiástica, recibió la ordenación sagrada en 1895, convirtiéndose en el primer sacerdote salesiano ordenado en España. Durante los primeros años de su ministerio sacerdotal, trabajó estrechamente como secretario al lado de don Rinaldi. En el ejercicio de sus funciones, aprendió a vivir el genuino espíritu salesiano impregnado de bondad en el corazón, distinguiéndose por un notable celo pastoral centrado de manera especial en la administración del Sacramento de la Penitencia.
El ministerio y la labor apostólica
Durante los veinticinco años posteriores a su ordenación, el sacerdote desarrolló una intensa actividad misionera y de gobierno institucional. Fue enviado por sus superiores para fundar el colegio de Mataró, consolidando la presencia de la obra educativa en esa localidad. Posteriormente asumió la tarea de iniciar la labor de la Congregación Salesiana en las Antille. Su capacidad de liderazgo y su espíritu de servicio lo llevaron también a dirigir como superior la respetada e importante Ispettoria Perù-Bolivia. Tras una prolongada y fructífera labor en tierras americanas, retornó a su patria en el año 1925 para asumir el cargo de ispector de la Ispettoria Tarraconese. La dolorosa e imprevisible irrupción de la Guerra Civile Spagnola lo sorprendió precisamente mientras desempeñaba esta delicada función de guía y autoridad provincial para sus hermanos de congregación.
El contexto histórico y la persecución
La Guerra Civile Spagnola se desarrolló entre los años 1936 y 1939, configurándose como una vasta y disumana tragedia que dejó tras de sí más de un millón de víctimas pertenecientes a todas las clases sociales y credos religiosos. En los extensos territorios situados bajo el control de la zona roja, dominada por facciones anarquistas y socialcomunistas, se desató una auténtica y sistemática persecución contra los cristianos. Decenas de miles de fieles laicos fueron masacrados únicamente por el hecho de professar la fe cristiana. La violencia homicida segó la vida de doce obispos, cuatro mil ciento cuarenta y ocho sacerdotes diocesanos, doscientas ochenta y tres suore y dos mil trescientos sesenta y cinco religiosos, alcanzando la dolorosa cifra total de seis mil ochocientos ocho mártires oficialmente reconocidos. Numerosos templos y edificaciones sagradas fueron completamente destruidos durante esta violenta persecución. Dentro de este trágico balance, la Famiglia dei Salesiani di Don Bosco sufrió la pérdida de noventa y siete miembros, los cuales pertenecían a tres ispettorie salesianas y a una de las comunidades de las Figlie di Maria Ausiliatrice. Entre las víctimas salesianas se contaban treinta y nueve sacerdotes, veintiséis coadiutori, veintidós chierici, cinco cooperatori, tres aspiranti y dos Figlie di Maria Ausiliatrice. Estos noventa y siete mártires se encuentran agrupados en tres núcleos locales correspondientes a Valencia, Siviglia y Madrid.
El martirio en Valencia
El dieciocho de julio de 1936, el padre José Calasanz Marqués se encontraba en la ciudad de Valencia con el propósito de presidir los Esercizi Spirituali que se celebraban en la Casa Salesiana local. Al alba del veintidós de julio, milicianos rojos armados irrumpieron violentamente en el interior de la residencia salesiana. Los religiosos fueron obligados a formarse y permanecieron schierati lungo la scalinata centrale del edificio. En ese momento, un milicianos sopraggiunto recriminó con dureza a sus compañeros por no haber cumplido el plan acordado de ejecutar a tiros a un salesiano cada uno. Tras este incidente inicial, los salesianos fueron detenidos, puestos en libertad de forma provisional y nuevamente arrestados durante los días sucesivos. El padre Calasanz fue obligado a subir a un camión junto a tres confratelli con dirección a Valencia. Durante el trayecto, un joven miliziano lo mantuvo bajo la mira directa de su fusil y le disparó a bruciapelo, perforándole la cabeza. Padre José Calasanz Marqués se desplomó contra el suelo en un charco de sangre, logrando múnicamente pronunciar las palabras 'Dio mio' antes de entregar su alma al Creador. Falleció de este modo el veintinueve de julio de 1936, a la edad de sesenta y cuatro años. Durante aquel mismo año de 1936, otros diez salesianos de Valencia y veintiuno de Barcelona, incluyendo a dos suore Figlie di Maria Ausiliatrice, fueron asesinados en odio manifesto a la fe católica, al sagrado ministerio sacerdotal o a la profesión religiosa.
El culto y la beatificación
Los restos y la memoria de los mártires salesianos fueron debidamente valorados y posteriormente sumados en un único y solemne proceso de beatificación, impulsado por su ejemplar testimonio de fidelidad a Cristo. El decreto de beatificación se llevó a cabo en la ciudad de Roma el once de marzo de 2001, siendo elevado a los altares junto a otros doscientos un mártires procedentes de la diócesis de Valencia. Específicamente, el grupo de los mártires salesianos de Valencia consta de treinta y dos beatos y se encuentra presidido y capeggiato por el sacerdote ispettore don José Calasanz Marqués. El martirologio ecuménico y local recuerda en Valencia al beato Giuseppe Calasanzio Marqués como sacerdote insigne de la Società Salesiana y mártir de la Iglesia. Las festividades litúrgicas en su honor se conmemoran cada año en la fecha señalada de su tránsito al cielo.
Su vida y misión
La trayectoria del Beato José Calasanz Marqués comenzó en Huesca, su ciudad natal, desde donde su vocación lo condujo a ingresar en la casa salesiana de Sarrià en el año mil ochocientos ochenta y cuatro. Años más tarde, en mil ochocientos noventa y cinco, recibió la ordenación sacerdotal, iniciando así un fecundo camino de servicio ministerial. Su labor apostólica fue extensa y diversa, llevándolo a fundar el colegio de Mataró, una obra que refleja su compromiso con la formación intelectual y espiritual de los jóvenes. Su celo misionero no conoció fronteras, pues desarrolló una labor significativa en América Latina, llevando su ministerio a países como Perú y Bolivia, además de otras regiones de las Antillas.
Su capacidad de gestión y su espíritu de servicio lo llevaron a ser nombrado inspector de la Inspectoría Tarraconese en el año mil novecientos veinticinco, cargo desde el cual guio a sus hermanos salesianos con sabiduría y dedicación. Sin embargo, su ministerio fue interrumpido por la persecución religiosa que azotó España durante la Guerra Civil. En Valencia, fue arrestado por los milicianos, quienes vieron en su condición de sacerdote un motivo para la violencia. El veintinueve de julio de mil novecientos treinta y seis, el Beato José Calasanz Marqués entregó su vida, siendo asesinado en odio a la fe. Este acto final selló una vida marcada por la entrega constante a los demás y por una lealtad inquebrantable a su vocación religiosa, convirtiéndolo en un ejemplo de fortaleza espiritual para su congregación y para la Iglesia universal.
El culto y memoria
La Iglesia reconoce al Beato José Calasanz Marqués como un mártir de la persecución religiosa en España, honrando su memoria como un testimonio de fidelidad heroica. Su proceso de beatificación culminó el once de marzo del año dos mil uno, cuando el Papa Juan Pablo II lo elevó a los altares, confirmando la santidad de su vida y el valor de su sacrificio. Desde entonces, su figura es venerada especialmente dentro de la familia salesiana, que lo reconoce como uno de sus miembros más ilustres, cuya intercesión es invocada con devoción.
La conmemoración de su fiesta se celebra cada veintinueve de julio, fecha en la que los fieles recuerdan su entrega definitiva y su valentía ante el martirio. Este día no solo sirve para evocar su recuerdo, sino para renovar el compromiso cristiano de vivir con autenticidad, superando los miedos y las dificultades propias de cada época. Su legado perdura en las obras salesianas que ayudó a cimentar y en el ejemplo de un hombre que, habiendo servido en múltiples naciones, encontró en la entrega de su vida la forma más alta de amor a Dios y al prójimo.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia el beato José Calasanz Marqués?
Su memoria litúrgica se celebra el veintinueve de julio, fecha de su martirio y nacimiento para el cielo.
De cosa es patrono el beato José Calasanz Marqués?
Los registros históricos y los datos oficiales no recogen ningún patronato específico atribuido a este beato.
En Valencia también en España, beato José Calasanzio Marqués, sacerdote de la Sociedad Salesiana y mártir, que siempre en la misma persecución derramó la sangre por Cristo. — Martirologio Romano