29 de julio
Santa Marta de Betania
Hermana de María y Lázaro
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El hogar en Betania y los relatos evangélicos
Betania se encuentra situada a dos o tres kilómetros de distancia de Gerusalemme y es conocida porque Jesús pasó por allí varias veces durante su vida pública. Este lugar era el pueblo de Lázaro, de María y de Marta, y hoy su nombre árabe es al-Azariya o El-Azariyeh, que significa el lugar de Lázaro. En este entorno geográfico e histórico se desarrollaron los acontecimientos que los Evangelios transmiten sobre la familia. Los textos sagrados ofrecen numerosas noticias sobre Marta de Betania, retratándola como una mujer solícita y meticulosa, que figura indudablemente entre las primeras personas en creer en el Maestro.
Durante la predicación del Señor en la región de Judea, Marta lo hospedó en su casa más de una vez. El relato del evangelista Lucas ofrece muchos detalles sobre la cotidianidad de este hogar y sobre el carácter laborioso de la anfitriona. En una de aquellas visitas, mientras Marta estaba enteramente entregada a los muchos servicios de la hospitalidad, su hermana María se sentó a los pies del Señor para escuchar su palabra. Marta, viéndose abrumada por las tareas, se dirigió a Jesús con una rimostranza, diciéndole que su hermana la había dejado sola en las faenas y pidiéndole que le ordenara que la ayudara.
Ante esta queja, Jesús respondió a Marta con un importante discernimiento espiritual, diciéndole que se preocupa y se agita por muchas cosas, pero que una sola cosa es de verdad necesaria. El Maestro afirmó que María se había escogido la mejor parte, la cual no le sería quitada jamás. Este reproche no pretendía desmerecer el servicio, sino hacer comprender a Marta que la laboriosidad y las preocupaciones mundanas corren el riesgo de hacer descuidar la vida interior. El aviso de Jesús constituye un permanente monito sobre la gran importancia que tiene el nutrimento del espíritu y la atenta escucha de la Palabra divina.
Sant'Agostino, al comentar estos pasajes, escribió que Marta no había elegido el camino del mal, sino que su hermana había elegido una parte mejor, y destacó asimismo que ambas eran hermanas en la naturaleza y en la religión, honrando y sirviendo a Dios en perfecta armonía. Sant'Agostino describió la acogida que Marta prodigaba al Señor como algo semejante al cuidado reservado a los peregrinos, a los pobres y a los enfermos.
La profesión de fe y la última cena en Betania
El testimonio de Marta brilla con especial intensidad en el momento doloroso de la enfermedad y de la muerte de su hermano Lázaro. Cuando Jesús llegó a Betania, se encontraba el pueblo de luto porque Lázaro llevaba ya cuatro días sepultado. Tan pronto como supo que el Maestro estaba de regreso, Marta salió a su encuentro sin vacilar, a pesar de los riesgos para su propia seguridad, mientras su hermana María permaneció sentada en el interior de la casa.
Al encontrarse con el Señor, Marta le dijo con confianza que si hubiera estado allí, su hermano no habría muerto. A continuación, expresó la firme certeza de que cualquier cosa que ella pidiera a Dios, Dios se la concedería. Ante la promesa de Jesús de que su hermano volvería a levantarse, Marta respondió que sabía que resucitaría en la resurrección del último día. En ese instante supremo, Jesús proclamó que él mismo es la resurrección y la vida, y que quien cree en él no morirá jamás para la eternidad. Preguntándole directamente si creía en esta promesa, Marta formuló una solemne profesión de fe diciendo que creía firmemente que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo. Esta respuesta admirable condensa por entero la esencia del cristianismo y la fe de cualquier creyente.
Un tercer episodio evangélico relevante se sitúa pocos días antes de la Pasión y de la sepultura, durante una cena ofrecida a Jesús en Betania. En aquella ocasión, Marta volvió a mostrar su talante diligente estando de nuevo muy atenta a servir a los comensales en la mesa. Durante la misma cena, su hermana María realizó el gesto elocuente de ungir los pies del Señor con un aceite de nardo muy costoso y de secárselos con los cabellos.
Tradición, culto litúrgico y memoria en la actualidad
La tradición piadosa narra que, tras desatarse las primeras persecuciones contra los cristianos en Tierra Santa, Marta, su hermana María, su hermano Lázaro y otros discípulos se vieron obligados a abandonar su tierra natal. Aquel grupo de fieles navegó y alcanzó Saintes-Maries-de-la-Mer en las costas de Provenza, llevando consigo la semilla del credo cristiano.
A lo largo de los siglos, el culto litúrgico de la santa ha evolucionado en el calendario de la Iglesia. Los franciscanos celebraron a Santa Marta el veintinueve de julio de 1262, situando su memoria ocho días después de la festividad de Santa María Maddalena. El veintinueve de julio ha permanecido como la fecha tradicional para honrar a la santa de Betania. En el pasado, Lázaro era conmemorado el die7 de diciembre, pero con la edición del Martirologio Romano del año 2001, la memoria de Lázaro fue trasladada también al veintinueve de julio, uniéndose además en esa misma jornada el recuerdo de su hermana María de Betania. Cabe señalar que María de Betania fue identificada durante mucho tiempo en la historia eclesiástica con María Maddalena y con la figura de la pecadora penitente. Actualmente, Lázaro, María y Marta son conmemorados conjuntamente por la Iglesia en esta fecha.
La memoria de Marta está inscrita en el Calendario Romano Generale como una memoria liturgica obbligatoria en todos los lugares de la cristiandad donde se sigue el rito romano. El Martirologio Romano recuerda a Santa Marta en Betania, cerca de Gerusalemme, por haber recibido a Jesús en su propia casa y por su admirable profesión de fe. Hoy en día, en el lugar tradicional de Betania, se alzan los restos venerables del sepolcro de Lázaro y un santuario levantado sobre los cimientos de antiguas construcciones bizantinas y cruzadas. La casa en la que habitaba Marta se encontraba probablemente en el mismo solar donde hoy se alza este santuario actual. La iglesia principal del complejo, de planta en cruz griega, se encuentra bellamente decorada con mosaicos que ilustran los diferentes episodios evangélicos protagonizados por Marta, María y Lázaro.
El servicio y la fe en Betania
En la pequeña aldea de Betania, cerca de Jerusalén, Marta consagró su vida cotidiana a cuidar de su familia y de aquellos que llamaban a su puerta. Su encuentro con Jesús definió su existencia. Durante las visitas del Maestro, Marta asumía con esmero las tareas del hogar. En una ocasión, abrumada por el trabajo, pidió a Jesús que instara a su hermana María a ayudarla en los quehaceres, recibiendo una respuesta que la invitaba a encontrar el equilibrio entre la acción y la escucha de la Palabra.
El momento cumbre de su camino espiritual ocurrió tras la muerte de su hermano Lázaro. Al enterarse de la llegada de Jesús, Marta salió a su encuentro sin vacilar. En ese diálogo de dolor y esperanza, pronunció una de las declaraciones de fe más puras del Evangelio, afirmando su creencia en la resurrección. Poco después, durante una cena de acción de gracias en Betania, Marta volvió a servir a los comensales, mostrando que su fe se traducía siempre en un amor concreto y silencioso.
La misión en Provenza
Tras los acontecimientos de Jerusalén y la dispersión de los primeros cristianos, la tradición señala que Marta, junto a sus hermanos, emprendió un viaje que la llevó hasta las costas de la Provenza, en el actual territorio francés. En Saintes-Maries-de-la-Mer y sus alrededores, dedicó sus últimos años a la siembra del Evangelio, llevando la luz de Cristo a quienes aún no le conocían y manteniendo vivo el espíritu de servicio que siempre la caracterizó.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia Santa Marta?
La memoria liturgica obbligatoria di Santa Marta di Betania si celebra ogni anno il ventinove luglio.
Di cosa è patrono Santa Marta?
I testi storici ed evangelici fornisci non menzionano specifici patronati per Santa Marta.
Memoria de santa Marta, que en Betania cerca de Jerusalén acogió en su casa al Señor Jesús y, a la muerte del hermano, profesó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, aquel que viene al mundo». — Martirologio Romano