3 de octubre
Beato José María Poyatos Ruiz
Joven laico, mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La giovinezza e la carità
José María Poyatos Ruiz vino al mundo el veinte de octubre de 1914 en la localidad jiennense de Vílches, España, siendo el decimotercero de una frondosa familia compuesta por quince hermanos. Durante sus años de juventud, su testimonio se caracterizó por una espontánea normalidad al vivir y transmitir los valores evangélicos entre sus coetáneos. Sus amigos y conocidos lo describían unánimemente como un joven apuesto, rebosante de afecto y totalmente exento de temores a la hora de hablar de su fe en los momentos más delicados. Su actividad laboral se centró en la gestión de un negocio de alimentación en el pueblo de Rus. No obstante, aquel comercio nunca logró alcanzar una sólida prosperidad económica debido a la inmensa bondad de su propietario, quien destinaba los recursos a numerosas obras de caridad. José María entregaba alimento cotidiano a los más necesitados, incluso a aquellos que jamás habrían tenido la posibilidad material de retribuirle tal generosidad.
Il contesto e le persecuzioni
El avance de la inestabilidad social y el progresivo inasprimento de las persecuciones anticatólicas por parte de los republicanos obligaron al joven a abandonar su tierra natal y trasladarse a Úbeda huyendo de la difícil situación económica. En su nuevo destino laboral, encontró ocupación en una fábrica de aceites y vino para ganarse honradamente el sustento. Su arraigo a la vida de la Iglesia no decayó, sino que se fortaleció mediante la frecuente asistencia al centro parroquial de San Nicola di Bari, distinguiéndose con claridad entre los fieles que formaban parte de la Acción Católica y de la Adoración Nocturna. Con una madurez espiritual admirable, el joven comprendió los graves acontecimientos que estaban sacudiendo a España y adquirió la plena conciencia de que la Iglesia católica iba a sufrir una implacable persecución a causa del odio ideológico.
Il martirio e la testimonianza
Con notable lucidez espiritual, el Beato José María predijo su propio martirio ante sus seres queridos. Le aseguró a su hermana María que él jamás buscaría la muerte por iniciativa propia, pero que los perseguidores acudirían a buscarlo para conducirlo al lugar donde daría su testimonio definitivo. Le advirtió también que durante aquel trance no pronunciaría palabra alguna en contra de nadie y que lo maniatarían para trasladarlo al sitio señalado. El tres de octubre de 1936, coincidiendo con la festividad de santa Teresa del Niño Jesús, el presagio se cumplió trágicamente cuando fue sometido a una minuciosa requisa, arrestado y obligado a marchar para testificar. Los hombres armados del Frente Popular lo ataron con las manos fuertemente cruzadas sobre el pecho y lo condujeron hasta el cementerio local, deteniéndose junto a la cruz situada en la entrada del recinto.
En el momento supremo de la ejecución, los verdugos le ordenaron girarse de espaldas, pero él exigió con gran valor morir mirando directamente al rostro a sus asesinos, petición que finalmente le concedieron. Cuando los milicianos dispararon, los proyectiles de los fusiles republicanos rebotaron milagrosamente sin lograr atravesar su torace. Mientras se producía aquel prodigioso suceso, el joven mártir exclamó con firmeza la jaculatoria de ¡Viva Cristo Rey! El hecho insólito de que los disparos no lo hirieran desató una furia aún mayor en los carnefici, quienes decidieron acabar con su vida mediante un violento golpe en la cabeza que terminó por fracturarle el hueso del cuello, sellando así su entrega definitiva por fidelidad a Jesucristo en suelo español.
Una vida entregada al Señor
La trayectoria del Beato José María Poyatos Ruiz se encuentra profundamente arraigada en la realidad de la España de inicios del siglo veinte. Desde su nacimiento en Vílches, José María mostró una inclinación natural hacia la vida de fe, la cual maduró al trasladarse a Ubeda. En esta ciudad, su presencia se hizo notar no por afán de protagonismo, sino por su activa participación en los movimientos eclesiales de la época. Como miembro comprometido de la Acción Católica, comprendió que el apostolado es una exigencia del bautismo, mientras que su pertenencia a la Adoración Nocturna le permitió encontrar en la presencia real de Cristo en el Santísimo Sacramento el refugio y la fortaleza necesarios para afrontar las tensiones sociales que comenzaban a fracturar la convivencia.
La serenidad con la que vivió su fe fue puesta a prueba durante el estallido de la guerra civil española. En un clima de creciente hostilidad contra la Iglesia y sus fieles, José María no renunció a su identidad ni a sus convicciones. Tras ser arrestado por las milicias del Frente Popular, se mantuvo firme en su decisión de no abandonar su camino espiritual. El tres de octubre de mil novecientos treinta y seis, en su Vílches natal, enfrentó el momento definitivo de su existencia al ser fusilado. Su muerte no fue un acto de violencia gratuita, sino la culminación de una vida que ya pertenecía enteramente a Dios. La Iglesia, al reconocerlo como mártir, ha querido destacar cómo un joven laico, a través de la oración y el servicio en la Acción Católica, puede alcanzar la santidad incluso en medio de las circunstancias más dolorosas y difíciles de la historia reciente.
El recuerdo de su beatificación
El culto al Beato José María Poyatos Ruiz se inscribe dentro de la memoria de los mártires de la guerra civil iberica, un grupo de testigos de la fe cuya valentía ha sido reconocida oficialmente por la Iglesia. El proceso que llevó a su elevación a los altares culminó el trece de octubre de dos mil trece, cuando fue beatificado, otorgando así a los fieles un modelo de coherencia cristiana para el mundo actual.
Hoy, su figura es recordada especialmente cada tres de octubre, fecha en la que la Iglesia conmemora su tránsito al cielo. Su testimonio es un recordatorio constante para los laicos sobre la importancia de la perseverancia en la oración y la fidelidad al Evangelio, incluso cuando el entorno es hostil. Al honrar su memoria, los creyentes encuentran en él a un intercesor que, desde la gloria del Señor, alienta a no desfallecer en el anuncio de la fe y en el compromiso con la justicia y el amor fraterno, virtudes que guiaron cada paso de su joven existencia.
Preguntas frecuentes
Quando si festeggia il Beato José María Poyatos Ruiz?
La memoria litúrgica del Beato José María Poyatos Ruiz se celebra el tres de octubre, día de su nacimiento al cielo.