2 de septiembre
Beato Juan Enrique Luis Miguel Sansón
Sacerdote y mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La formación y el ministerio sacerdotal
Jean-Henri-Louis-Michel Samson nació el veinticinco de agosto de 1754 ad Avranches, estando incardinado en la diócesis de Coutances. Durante su camino hacia el altar, recibió los Órdenes menores en la ciudad de Bayeux. Su consagración sacerdotal tuvo lugar el dieciocho de septiembre de 1779 en su localidad natal. Tras su ordenación, fue designado como vicario en la parroquia de Sant'Egidio situada en Caen. Poco después, asumió el cargo de coadjutor del parroco Jean-Marie Gombault-Duval. Durante doce años cooperó fielmente con el párroco al servicio de los fieles, logrando obtener un gran aprecio por parte de todos los parroquianos.
En el mes de enero de 1791, el contexto político cambió drásticamente cuando se le exigió prestar juramento sobre la Constitución Civil del Clero. Dicha normativa pretendía sustraer a los sacerdotes de la autoridad de la Santa Sede para colocarlos bajo la dependencia directa del Estado revolucionario francés. Frente a esta exigencia, el sacerdote envió una respuesta escrita el veinticinco de enero de 1791 en la cual expresó con absoluta firmeza su posición. En su carta declaró su completa disposición al patriottismo, al mantenimiento de la paz y al cumplimiento del juramento cívico, pero exigió matizar la fórmula según los dictados de su conciencia. Asimismo, afirmó que aceptaba la doctrina expresada por los párrocos de la ciudad porque consideraba que se ajustaba fielmente a las enseñanzas de Jesucristo y de la Iglesia. Juró lealtad a la ley exclusivamente en la medida en que esta fuera conforme a la ley eterna, prometió fidelidad a la Nación según el mandato del Evangelio, y juró respeto al Rey y a la Constitución decretada por la Asamblea nacional bajo el límite inexcusable del respeto debido a la religión católica, apostolica y romana.
A causa de esta protesta formalizada por escrito, tanto él como el párroco titular fueron destituidos de sus encargos pastorales. La reacción de los fieles no se hizo esperar, pues los parroquianos manifestaron su abierto dissenso declarando que consideraban intrusos y totalmente no legítimos a los sacerdotes enviados como sustitutos. En su intento por hallar una salida justa, buscó valerse de todos los medios legales disponibles para evitar el juramento, argumentando con insistencia que la legislación no obligaba a los sacerdotes que carecían de cargos oficiales. Sin embargo, la autoridad estatal obligó de todos modos a los sacerdotes de la ciudad a la prestación del controvertido juramento. A pesar de las prohibiciones, prosiguió el ejercicio de su ministerio sacerdotal de manera estrictamente clandestina durante los meses comprendidos entre enero y junio de mil setecientos noventa y uno. La presión institucional aumentó cuando el tres de agosto de mil setecientos noventa y uno, un provvedimiento emitido por el Direttorio dipartimentale le impuso tanto a él como al párroco abandonar la parroquia en un plazo de ocho días, prohibiéndoles terminantemente el retorno.
El martirio y la glorificación
Tras abandonar su destino anterior, vivió durante un año en París, residiendo en la calle denominada rue des Postes, concretamente en una casa perteneciente a la familia Tourettes y que era administrada por los padres Eudisti. Cabe destacar que los padres Eudisti habían dirigido con anterioridad el seminario ubicado en la ciudad de Caen. Durante su estancia en la capital francesa, compartió el alojamiento con diversos sacerdotes que también habían llegado procedentes de la región de Normandía. La situación política empeoró de forma irremediable cuando el veintiséis de agosto de 1792 fue aprobada la ley de proscripción, la cual imponía a todos los ex funcionarios eclesiásticos que se hubieran negado a prestar el juramento la obligación de abandonar el país mediante la obtención de un especial lasciapassare. Al presentarse ante las autoridades para retirar dicho documento que le permitiría el espatrio, fue inmediatamente arrestado y recluso en el convento de los Carmelitani, un edificio que había sido habilitado como prisión destinada exclusivamente a los miembros del clero.
El trágico desenlace ocurrió el dos de septiembre de 1792. Alrededor de las dieciséis horas, una muchedumbre de asaltantes irrumpió violentamente en el recinto del convento de los Carmelitani a través del cancello del jardín, después de haber perpetrado una masacre previa en la cercana abadía de Saint-Germain-des-Prés. La primera víctima de aquel asalto fue el abbé Giraud, quien fue asesinado en el momento en que se encontraba recitando el breviario. Poco después, el abbé Salins de Niart fue alcanzado por un disparo mortal en el jardín mientras intentaba avanzar. En medio del terror generalizado, rechazó la posibilidad de scavalcare el muro de cinta que comunicaba con una propiedad confinante para intentar ponerse a salvo junto con otros compañeros. Declaró de forma explícita que no tenía ninguna intención de huir ante el martirio que Dios le estaba requiriendo. Así, entregó su vida y murió martirizado el dos de septiembre de 1792 en París.
El párroco Gombault, quien había compartido tantas fatigas con él, logró escapar inicialmente de la masacre acaecida aquel dos de septiembre, pero fue capturado posteriormente y arrestado el cuatro de abril de 1793 en Caen, siendo finalmente guillotinado. En el interior del convento de los Carmelitani fueron masacrados un total de noventa y cinco mártires durante la jornada del dos de septiembre de 1792. Este grupo de valientes ecclesiastici se integra plenamente dentro del conjunto de los ciento noventa y uno mártires de las masacres de septiembre. Todo este grupo de testigos heroicos de la fe fue solemnemente beatificado el die7 de octubre de 1926. Su memoria litúrgica ha quedado fijada oficialmente en el calendario el dos de septiembre, coincidiendo con la fecha exacta de su glorioso tránsito hacia el cielo.
La vida y el ministerio
La trayectoria del Beato Juan Enrique Luis Miguel Sansón comenzó en su ciudad natal de Avranches, donde recibió el sacramento del orden sagrado en el año 1779. Su labor pastoral se desarrolló en un contexto histórico convulso, marcado por el declive del orden antiguo y el surgimiento de nuevas tensiones que pusieron a prueba la fe de los ministros de Dios. A lo largo de su servicio, trabajó activamente en las regiones de Bayeux y Caen, mostrando siempre una dedicación sencilla y constante a las responsabilidades que le fueron encomendadas por sus superiores.
El año 1791 representó una encrucijada definitiva para el sacerdote. Ante la imposición de la Constitución Civil del Clero, que exigía una lealtad contraria a las directrices de la Iglesia, el Beato Juan Enrique tomó la decisión firme de no prestar aquel juramento. Esta postura le valió el esonero de sus funciones oficiales, pero lejos de retirarse, optó por permanecer cerca de su comunidad. Ejerció entonces un ministerio clandestino en Caen, recorriendo caminos y hogares para llevar el consuelo de los sacramentos a quienes lo necesitaban. Su presencia fue un faro de esperanza para los fieles que se sentían desorientados por los cambios políticos. Finalmente, su fidelidad lo condujo a la ciudad de París, donde fue arrestado debido a su coherencia inquebrantable. Fue internado en el convento de los Carmelitas, lugar donde permaneció en oración y espera hasta que, el 2 de septiembre de 1792, entregó su vida en el martirio, siendo víctima de los violentos sucesos de aquel día. Su muerte, aceptada con serenidad, constituye un testimonio de amor a Jesucristo que trasciende el tiempo.
El culto y la memoria
La Iglesia reconoce la santidad del Beato Juan Enrique Luis Miguel Sansón como un modelo de perseverancia para todos los creyentes. Su sacrificio no quedó en el olvido, sino que fue acogido por la comunidad cristiana como un signo de la victoria de la gracia sobre la violencia humana. La beatificación, celebrada el 17 de octubre de 1926, ratificó el reconocimiento de su martirio y permitió que su ejemplo fuera propuesto a toda la Iglesia universal.
La memoria litúrgica del Beato Juan Enrique se celebra cada 2 de septiembre, fecha en la que se conmemora el aniversario de su tránsito al cielo. En este día, los fieles son invitados a recordar su valentía y a elevar una plegaria por la paz y por la fidelidad a la verdad en los momentos de prueba. Su figura, sobria y austera, invita a los adultos a reflexionar sobre la importancia de mantener la integridad personal y la lealtad a los valores del Evangelio, incluso cuando el entorno parece hostil. El culto a su memoria nos recuerda que la fidelidad a Dios es el tesoro más grande que un ser humano puede custodiar a lo largo de su existencia.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festeja el Beato Juan Enrique Luis Miguel Sansón?
Su memoria litúrgica se celebra el 2 septiembre, coincidiendo con la fecha de su martirio.
De qué grupo de mártires forma parte el Beato Juan Enrique Luis Miguel Sansón?
El sacerdote forma parte del grupo de los 191 mártires de las masacres de septiembre, martirizados durante la Revolución Francesa.