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30 de noviembre

Beato Juan Garbella de Vercelli

Sacerdote dominico

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Los primeros años y la vocación

Giovanni Garbella nació en Mosso Santa Maria, en las cercanías de Vercelli, en la región del Piamonte, alrededor del año 1205. Dotado de una notable capacidad intelectual, se trasladó a París, donde logró conseguir la laurea en derecho romano y canonico. Tras completar sus estudios, ejerció la docencia de la materia jurídica en la misma ciudad de París y, posteriormente, regresó a su tierra natal en Vercelli para continuar con su actividad de enseñanza. Su vida dio un giro definitivo cuando quedó profundamente conquistado por la persuasiva elocuencia del Beato Giordano di Sassonia, quien sucediera directamente a San Domenico.

Decidido a abrazar la vida religiosa, entró en el año 1229 en la Orden de los Frati Predicatori, asumiendo el nombre de Giovanni da Vercelli. Recibió su formación espiritual en el convento de Bolonia, donde supo atesorar el celo y la santidad de vida meditando junto a la tumba del patriarca San Domenico. Durante su juventud y madurez religiosa, sobresalió de manera particular por virtudes como la prudencia, la firmeza, la gran energía de espíritu, la moderación y un amor sincero hacia Dios y hacia las almas. En su propia tierra fundó un convento en Vercelli, del cual asumió la función de prior, consolidando la presencia de su orden.

El servicio diplomático y el generalato

La altura moral y la competencia jurídica del sacerdote no pasaron desapercibidas para las autoridades de la Iglesia. Papa Innocenzo IV y los sucesores que le siguieron en el pontificado le confiaron de manera reiterada importantes y delicados encargos en el ámbito político y eclesial. Desempeñó el papel de embajador en ciudades de gran relevancia como Venecia, Génova, Pisa, Florencia y Bolonia, además de servir como prior del convento dominicano de bolonia y actuar como legado pontificio ante las cortes de Francia y Castiglia. Su capacidad para mediar en los conflictos le valió ser consejero de Papa Clemente IV, operando incansablemente para lograr la pacificación tanto entre las repúblicas italianas como entre los diferentes soberanos europeos, y participando activamente como uno de los organizadores de la Crociata.

La estimación universal de la que gozaba era tan inmensa que su nombre llegó a rozar la elección al supremo soglio pontificio. En el año 1264 fue elegido como el sexto maestro general de la Orden de los Predicatori, un cargo que mantuvo durante diecinueve años enteros. En este período consolidó la labor de sus antecesores, proveyendo a la decorosa y digna sistemación de la tumba de San Domenico. Su compromiso con la orden se tradujo en visitas continuas a las provincias más alejadas, realizando viajes a pie que resultaban interminables y considerados legendarios. A pesar de ser de estatura más bien pequeña, y de describirse a sí mismo en su primera carta a los hermanos con la entrañable expresión de un 'povero ometto', demostró una energía inagotable en las visitas y en la reforma de los monasterios dominicanos en Europa, sin descuidar jamás los ayunos prescritos por la Iglesia y por su regla durante los desplazamientos.

Los concilios, la doctrina y los últimos días

Su pluma y su consejo guiaron a la orden a través de veintiuna cartas enciclicas que hoy se conservan en los Atti dei Capitoli Generali. En el año 1271, tras la elección de Papa Gregorio X, recibió el encargo de marchar junto a sus frailes para llevar la paz entre los estados italianos que se encontraban en conflicto. Tres años más tarde, en 1274, se le encomendó la elaboración de un esquema destinado al segundo concilio de Lione. En el transcurso de dicha asamblea conoció a Giovanni d'Ascoli, ministro general de los franciscanos y futuro Papa Nicola IV, con quien redactó una carta conjunta dirigida a todo el orden de los frailes. Ambas figuras fueron enviadas por la Santa Sede como mediadores de paz entre los soberanos Filippo III de Francia y Alfonso X de Castiglia.

Por indicación de Papa Gregorio X, se ocupó personalmente de promover la divulgación del culto al nombre de Gesù como vía de reparación frente a la difusión de la herejía de los albigeses, escribiendo a todos los provinciales para instituir un altar dedicado al Santo Nombre en cada iglesia dominicana y combatiendo con firmeza la blasfemia y la profanidad. Su celo doctrinal se manifestó también cuando, en el año 1278, envió a un inspector a Inglaterra para comprobar el estado de los ataques dirigidos contra las enseñanzas de su amigo San Tommaso d'Aquino, trasladándose dos años más tarde en persona a Oxford para presidir un capítulo general y defender la doctrina tomista. A pesar de haber rechazado en múltiples ocasiones el episcopado y la posibilidad de una curia en Roma, y de haber deseado renunciar al generalato de su orden, fue inducido a permanecer en su puesto hasta el final de sus días. Spiró el 30 de noviembre de 1283 dentro del convento de Montpellier, en Francia. Sus reliquias fueron acogidas en la iglesia local de los dominicanos, si bien lamentablemente resultaron dispersadas por los herejes durante el siglo decimosexto.

Preguntas frecuentes

Cuando se celebra la festividad del Beato Juan de Vercelli?

El Martyrologium Romanum lo conmemora el 30 de noviembre, fecha que coincide con su dies natalis, mientras que la Orden de los Predicatori celebra su memoria litúrgica el 1 de diciembre. Su culto inmemorial fue confirmado por el Papa San Pio X el 7 de septiembre de 1903.

De que lugar era originario el Beato Juan de Vercelli?

Nació en Mosso Santa Maria, una localidad situada en los alrededores de Vercelli, en la región italiana del Piamonte, alrededor del año 1205.

En Montpellier en Provenza en Francia, beato Juan de Vercelli Garbella, sacerdote, que, Maestro General de la Orden de los Predicadores, recomendó intensamente en la predicación la devoción al Nombre de Jesús. — Martirologio Romano