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18 de abril

Beato Luca Passi

Sacerdote y fundador

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Orígenes y formación en tiempos de cambio

El Beato Luca Passi nació en Bergamo el 22 de enero de 1789, siendo el primero de once hijos del matrimonio formado por Enrico Passi y Caterina Corner. Su madre, una mujer de elevado sentido espiritual, se ocupó de educarlo con esmero en las virtudes cristianas. Por su parte, el padre Enrico ejerció como su primer maestro, guiándolo tanto en los estudios escolares como en la preparación espiritual para recibir los Sacramentos de la Confesión y de la Primera Comunión. Hacia el final del siglo XVIII, la ciudad de Bergamo entró de manera brusca en contacto con las ideas de la revolución procedente de Francia. Ante este clima incierto y turbulento, el conde Enrico decidió trasladar a su familia a la seguridad de su villa campestre situada en la localidad de Calcinate. En dicha población se encontraba el palacio perteneciente a su tío, Monseñor Marco Celio Passi, quien desempeñaba el cargo de vicario general de la diócesis y constituía un fulgido ejemplo para todos sus sobrinos. En el año 1798, aquel mismo palacio se convirtió en la residencia estable para los seminaristas de Bergamo, como consecuencia directa de la supresión del seminario diocesano tradicional. Tres de los sobrinos de Monseñor Marco Celio, concretamente Luca, Marco Celio y Giuseppe, decidieron seguir los pasos de su tío abrazando la vida sacerdotal. Don Luca y su hermano Marco, que eran prácticamente coetaneos, destacaron de forma notable en el seminario por su profunda piedad y por una sincera devoción a la Santísima Virgen. Asimismo, sobresalieron por su constante empeño en el estudio, la estricta observancia de las reglas internas y la práctica de la corrección fraterna entre los compañeros, manteniendo siempre una fervorosa vida espiritual.

Ministerio sacerdotal y ardor en la predicación

Aún cuando se encontraba cursando el diaconado, Don Luca dio inicio a una intensa actividad pastoral en el ámbito de la parroquia de Calcinate. Se le encomendó la responsabilidad de ejercer como priore de la Confraternita del Santísimo Sacramento en la misma localidad. Durante la prolongada adoración y la contemplación constante de la Eucaristía y del misterio de Cristo como redentor de la humanidad, brotó con fuerza en su interior la urgente necesidad de testimoniar y evangelizar a los alejados. Con el ánimo y el corazón propios de un pastor abrasado por la caridad sacerdotal, propuso dedicarse por completo al exigente ministerio de la predicación. Ofreció pruebas muy peculiares de su gran pasión y de su personal arte predicatorio, cualidades que con el tiempo lo consagraron como uno de los grandes misioneros apostólicos de su época histórica. Sus propios superiores eclesiásticos lo consideraron plenamente idóneo para pronunciar diversos sermones fuera de la ciudad de Bergamo ya durante los años 1811 y 1812. Tras completar su preparación, recibió la ordenación sacerdotal el 13 de marzo de 1813. Poco después, el 16 de mayo de 1815, emitió los votos correspondientes a los discipulos en el prestigioso Collegio Apostolico de Bergamo. Dicho colegio reunía al fior di lis de los sacerdotes diocesanos, y los doce miembros que se adherían a este sodalicio se comprometían de manera firme a vivir imitando el espíritu de los apóstoles. Los doce adherentes realizaban formalmente votos de obediencia, de pobreza de espíritu y de un compromiso inquebrantable para lograr la salvación de los hermanos, movidos únicamente por el puro amor y la gloria de Dios. Don Luca asumió este deber con profunda convicción, lo que le impulsó a recorrer incansablemente muchas ciudades y pueblos de la geografía de la península italiana para anunciar la palabra divina. Como reconocimiento a esta vasta labor evangelizadora, en el año 1836 recibió del Papa Gregorio XVI el título oficial de Misionero Apostólico, coronando así años de entrega sacerdotal.

La fundación de obras para la juventud

Don Luca Passi demostró ser un notable suscitador de apóstoles laicos, así como un geniale animador y coordinador de la natural inclinación que los jóvenes experimentan hacia la agregación. Su objetivo primordial al reunir a la juventud era acercarlos firmemente a la fe y formarlos en el buen comportamiento y la moral cristiana. Ya en su etapa en Calcinate, había ampliado de manera significativa el compromiso asumido por la Confraternita del Santísimo Sacramento. En ese contexto, confió a cada una de las asociadas la tarea de cuidar con esmero a algunas fanciullas, niñas y jóvenes que residían en las inmediaciones de sus hogares. Estas jóvenes debían ser instruidas adecuadamente en los contenidos de la fe, sostenidas en la práctica de las virtudes y corregidas con afecto en sus defectos, con la finalidad de que llegaran a convertirse en pequeñas apóstolas entre sus propias compañeras de generación. Fruto de esta visión, en el año 1815 vio la luz la Pia Opera de Santa Dorotea, concebida específicamente para la formación cristiana de las muchachas. Esta obra resultó ser sumamente innovadora y única en el plano pastoral, mostrando una gran capacidad para involucrar a numerosos fieles que eran sensibles al deber de cuidar y proteger a la juventud. Con los mismos propósitos orientados a la formación, instituyó posteriormente la Pia Opera de San Raffaele, destinada de manera particular a los muchachos. En la ardua tarea de establecer ambas asociaciones, Don Luca contó con la valiosa colaboración de su hermano Don Marco. Estas agrupaciones se constituían siempre de acuerdo con los párrocos respectivos, justo al término de las misiones populares o de los ejercicios cuaresmales, y allá donde el sacerdote acudía para desarrollar su ministerio de la predicación. La Pia Opera de Santa Dorotea alcanzó una difusión verdaderamente vasta gracias al esfuerzo coordinado de muchos prelados, sacerdotes y laicos zelantes que la apoyaron con un compromiso admirable, maravillados ante los abundantes frutos de bien que se recolectaban. La institución procuraba crear una auténtica red de amistad sincera entre las fanciullas y las jóvenes, tomando como modelo inspirador a la martir patrona. El funcionamiento de la obra contemplaba un intercambio recíproco de ayuda y de promoción humana que generaba notables ventajas espirituales también para el ámbito de las familias. A la Pia Opera de Santa Dorotea pertenecían y continúan perteneciendo jóvenes mujeres que asumen la responsabilidad directa de cuidar de las fanciullas. La finalidad santísima de esta labor consistía en instillare en los corazones el santo temor de Dios y consolidar en ellas el buen comportamiento cotidiano. Las jóvenes colaboradoras se esforzaban en un clima de sincera amistad para corregir con caridad los defectos de las niñas, ofrecerles sabios avisos y consejos, procurar su asistencia frecuente a los sacramentos, fomentar la atención a los deberes cotidianos y cultivar la docilidad debida hacia los superiores. Con el fin de consolidar esta misión, en 1838 Don Luca Passi fundó en Venecia el Instituto de las Suore Maestre de Santa Dorotea, cuyo objetivo primario era constituirse como el alma y el firme apoyo de la mencionada Pia Opera. En esta tarea fundacional contó con la colaboración de Madre Rachele Guardini, quien asumió el cargo de primera superiora del instituto.

Obras sociales y celo incansable hasta el final

Además de su labor estrictamente formativa y espiritual, Don Luca Passi promovió obras sociales caracterizadas por una utilidad pública de gran relevancia. Volvió su mirada atenta y caritativa hacia la fascia de los jóvenes más pobres y, de manera muy especial, hacia las familias de los agricultores y campesinos. Fruto de esta sensibilidad social, publicó en el año 1836 el documento titulado Progetto Morale ed Economico. Poco después, en 1838, instituyó en Calcinate a las Terziarie de Santa Dorotea, conocidas popularmente también con el nombre de Suore contadine. El propósito específico de estas hermanas campesinas era addestrare a las fanciullas que se encontraban en situación de abandono, enseñándoles los trabajos domésticos y agrícolas de un modo compatible con su corta edad. Don Luca operó siempre con un celo verdaderamente instancable, logrando trasfundir en todas las aderenti a la Pia Opera y en las propias hermanas su ardiente deseo de comunicar a los hermanos aquel fuego del amor de Dios del cual su propio corazón rebosaba por completo. Entre sus enseñanzas más recordadas y que gustaba de repetir con frecuencia se encontraba la frase lapidaria de que quien no arde no puede encender a los demás. Sostenía además la firme y radical convicción de que es necesario estar dispuesto a dar incluso la propia vida con tal de lograr la salvación de un solo alma. Don Luca se mantuvo infatigable en su entrega cotidiana hasta el último momento de su existencia terrena. Entregó su espíritu al Señor en la ciudad de Venecia el 18 de abril de 1866. El carisma luminoso que Dios infundió en Don Luca permanece plenamente vivo en la actualidad a través de la misión que desarrollan las Suore de Santa Dorotea. Estas religiosas se encuentran presentes no solamente en Italia, sino también en América Latina, abarcando países como Bolivia, Colombia y Brasil; en el continente africano están presentes en Burundi, en la República Democrática del Congo, en Camerún y en Madagascar; y realizan asimismo su labor en Albania. Dicho carisma sigue latiendo con fuerza en el ánimo y en la actividad cotidiana de los numerosos Cooperatori y Cooperatrices de la Obra de Santa Dorotea, quienes se encuentran esparcidos por todo el mundo. Estos cooperadores y cooperatrices asumen con generosidad la responsabilidad de ocuparse de la formación cristiana de las nuevas generaciones, acompañando a los jóvenes en su proceso de crecimiento mediante un amor que se encuentra profundamente intessuto de misericordia y de esperanza.

Preguntas frecuentes

Cuando se festeggia el Beato Luca Passi?

La festividad y memoria litúrgica del Beato Luca Passi se celebra el día 18 de abril de cada año.

De qué es patrono el Beato Luca Passi?

Los datos biográficos disponibles no mencionan patronatos específicos asignados al Beato Luca Passi.