27 de febrero
Beato Marcos Barkworth
Sacerdote benedictino, mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La formación y el camino hacia el sacerdocio
Mark Barkworth nació en Searby, Lincolnshire, alrededor de 1572. Estudió durante un periodo en Oxford, aunque no se conservan noticias documentadas de su estancia en dicha institución. En 1593 fue recibido en la Iglesia católica en Douai por un gesuita fiamminfo llamado padre George. Posteriormente ingresó en el Colegio de Douai, donde los candidatos al sacerdocio ingleses se preparaban para regresar como misioneros a su patria. En 1596, a causa de una epidemia de peste, fue enviado a Roma, desde donde fue trasladado al Real Collegio de Sant'Albano en Valladolid, España, haciendo su ingreso el 28 de diciembre de 1596. Durante el viaje hacia la tierra española, la tradición refiere que tuvo una visión de san Benedetto da Norcia, quien le profetizó el martirio con el hábito benedictino. Fue ordenado sacerdote en el Colegio de Valladolid antes de julio de 1599.
El regreso a Inglaterra y el martirio
Mark Barkworth regresó a Inglaterra como misionero junto con el sacerdote Thomas Garnet. En el viaje de retorno se detuvo en el monasterio benedictino de Hyrache en Navarra, donde se convirtió en un Oblato benedictino, obteniendo el privilegio de emitir la profesión religiosa en el momento de la muerte. Después de escapar de los hugonotes, fue arrestado mientras se dirigía a su pueblo natal. Fue encerrado en la prisión de Newgate, donde permaneció durante seis meses, y desde allí fue trasladado a la prisión de Bridewell. Durante la detención en Bridewell, escribió un apelativo a Robert Cecil firmándose como George Barkworth. En los interrogatorios mantuvo un comportamiento valiente y alegre, recibiendo una condena formal antes de ser llevado al Limbo, la prisión soterranea de Newgate, donde conservó la alegría hasta el momento de la ejecución. En la cárcel encontró al gesuita Roger Filcock, que había sido su compañero de estudios en Valladolid. La ejecución de ambos se fijó para el 27 de febrero de 1601 en Tyburn, Londres. Mientras se dirigían al patibolo, Barkworth cantó en latín el Salmo del día de Pasqua y el padre Filcock se unió al canto. Al llegar al lugar, ambos omaggiaron el valor de Anne Line, en el pasado su penitente, martirizada por haber escondido sacerdotes. Dirigiéndose a la multitud, declaró morir como católico, sacerdote y religioso benedictino, recordando que Inglaterra fue convertida por medio del mismo orden. Vestía el hábito benedictino y, bajo este, un cilicio en forma de camisa de pelo. Mark Barkworth y Ruggero Filcock fueron dilaniados con la espada cuando todavía estaban vivos. Tras el descuartizamiento, se notó que sus rodillas eran callosas por la oración asidua, similares a las de san Giacomo il Minore, y un aprendiz presente entre la multitud tomó las piernas exclamando que ningún predicador podía mostrar semejantes rodillas. Contrariamente a la costumbre, los restos no fueron expuestos sino sepultados cerca del patibolo, y posteriormente recuperados por algunos católicos. El 8 de diciembre de 1929 fue promulgado el decreto sobre el martirio de Mark Barkworth y de otros ciento cinco mártires ingleses, y fue beatificado por el papa Pio XI el 15 de diciembre de 1929.
Su camino espiritual
La trayectoria vital del Beato Marcos Barkworth refleja el intenso fervor religioso de su época. Originario de Searby, su conversión al catolicismo tuvo lugar en Douai en el año mil quinientos noventa y tres, un momento decisivo que orientó el resto de su existencia hacia el sacerdocio. Su formación académica y espiritual le permitió recorrer centros de gran relevancia en Europa, incluyendo Roma y Valladolid, donde recibió la ordenación sacerdotal antes del mes de julio del año mil quinientos noventa y nueve.
Más allá de su ministerio presbiteral, Marcos Barkworth sintió una inclinación particular por la vida monástica, lo que le llevó a unirse al monasterio de Hyrache como oblato benedictino. Esta faceta de su vida enriqueció su ministerio con una disciplina de oración y entrega que lo preparó para los desafíos que encontraría al regresar a Inglaterra. A pesar del clima de hostilidad religiosa que imperaba en aquel entonces, él eligió seguir su vocación, consciente de los riesgos que conllevaba el ejercicio de su fe en su país natal. Su estancia en las prisiones de Newgate y Bridewell no hizo sino reafirmar su compromiso con la Iglesia, convirtiendo su cautiverio en un tiempo de testimonio silencioso y valiente antes de enfrentar su destino final en Tyburn, donde entregó su vida mediante el martirio en el año mil seiscientos uno.
Memoria y culto
La Iglesia reconoce al Beato Marcos Barkworth como un testigo ejemplar de la fe, cuya memoria ha sido preservada a lo largo de los siglos. Su beatificación, llevada a cabo por el Papa Pío Undécimo el quince de diciembre del año mil novecientos veintinueve, marcó un hito en el reconocimiento oficial de su sacrificio. Esta distinción subraya la importancia de su entrega en un periodo histórico particularmente difícil para los creyentes en Inglaterra.
El culto al Beato Marcos Barkworth se celebra con especial recogimiento el día veintisiete de febrero. En esta jornada, la Iglesia lo conmemora junto a otros mártires, como Santa Ana Line y el Beato Roger Filcock, quienes compartieron el mismo destino de fidelidad heroica. Esta memoria compartida invita a los fieles a reflexionar sobre la constancia en el seguimiento de Cristo, recordando que su sacrificio, lejos de quedar en el olvido, continúa inspirando a quienes buscan vivir su fe con coherencia y valentía en cualquier circunstancia de la vida.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia Beato Marcos Barkworth?
Su memoria litúrgica se celebra el 27 de febrero.
Di cosa es patrono Beato Marcos Barkworth?
Los hechos proporcionados no mencionan ningún patronazgo específico.
En Londres en Inglaterra, santa Ana Line, viuda y mártir, que, muerto su marido en exilio por la fe católica, procuró en esta ciudad una casa a los sacerdotes y por esto, bajo la reina Isabel I, en Tyburn fue ahorcada. Junto a ella padecieron también los beatos sacerdotes y mártires Marcos Barkworth, de la Orden de San Benito, y Rogerio Filcock, de la Compañía de Jesús, destrozados con la espada mientras estaban aún vivos. — Martirologio Romano