5 de septiembre
Beato Mateo Casals Mas
Sacerdote claretiano, mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y vocación
Mateo Casals Mas nació el 10 de septiembre de 1883 en Bagà, cerca de Barcelona, dentro de los límites de la diócesis de Solsona. Fue bautizado el día posterior a su nacimiento en la iglesia parroquial de su localidad natal, recibiendo los nombres de Mateo Lorenzo José, siendo Mateo en catalán. Sus padres se llamaban Mateo Casals y Dolores Mas, formando un matrimonio que tuvo en total nueve hijos, de los cuales Mateo ocupaba el sexto lugar. Fin dall'infanzia mantenne una profonda devozione per la passione di Gesù, conservata per l'intera esistenza, e subiva un fascino particolare per le cerimonie della Settimana Santa, note per la loro solennità in Spagna. En su juventud comenzó a percibir la llamada al sacerdocio, aunque esta vocación decayó de forma progresiva debido a sus amistades y a un fuerte deseo de mayor libertad personal. Ignoró las recomendaciones de su madre, quien le pidió insistentemente que no olvidara su vocación antes de fallecer en el año 1897. Tras su pérdida, comenzó a trabajar en un taller de tejido, un entorno laboral donde su antigua aspiración sacerdotal experimentó un profundo despertar interior. En septiembre de 1898 hizo su entrada en el Seminario diocesano de Solsona, un paso que dio con el explícito consenso de su padre y por sugerencia del vicario parroquial, don Domingo Rafort. Debido a la extrema pobreza de su familia de origen, su manutención económica y sus estudios fueron posibles gracias al generoso apoyo de su tía materna María Mas. Frecuentó los cursos de Humanidades obteniendo resultados sumamente notables y gran la stima de sus superiores. Sin embargo, con el tiempo desarrolló cierta insofferenza hacia la vida rigurosa del seminario, centrándose especialmente en su inquietud por los cuatro meses de vacaciones estivales. Llegó a considerar un peligro real para su propia vocación el destino habitual de los sacerdotes diocesanos, quienes frecuentemente eran asignados a parroquias solitarias y aisladas. Por esta razón, maduró la firme decisión de orientarse hacia la vida comunitaria en el seno de una congregación religiosa, eligiendo finalmente a los Missionari Figli del Cuore Immacolato di Maria, conocidos como clarettiani y fundados por sant'Antonio Maria Claret. Don Domingo Rafort le prestó de nuevo su valiosa asistencia para establecer los primeros contactos oficiales con la congregación clarettiana. Logró superar con determinación la firme oposición de su padre y de sus amistades antes de emprender su viaje el 14 de julio de 1902. Pagó los gastos del desplazamiento gracias al dinero recibido en concepto de limosina por parte de varias personas caritativas y bienhechoras. Alcanzó la localidad de Ripoll a pie tras completar una caminata de nueve horas continuas. En Ripoll subió por primera vez en su vida a un tren para trasladarse a Vic, ciudad que albergaba la Casa madre clarettiana. Llegó a Vic en el transcurso del atardecer, pero consideró como su fecha oficial de ingreso el 16 de julio, tal como se había acordado previamente.
Formación y ordenación sacerdotal
El 14 de agosto de 1902 recibió el hábito religioso, dando inicio de este modo al periodo canónico de noviciado. Durante la celebración de los Ejercicios espirituales en el mes de enero de 1903, tomó la firme resolución de llevar una existencia marcada por la austeridad, especialmente en lo referente al alimento cotidiano. Con posterioridad, se abandonó de manera absoluta y confiada a la protección maternal de la Virgen María. En junio de 1903 ratificó solemnemente su intención de perseverar en el camino de la virtud y de la sencillez. Aunque poseía notables dotes morales e intelectuales, comenzó a padecer persistentes problemas de salud relacionados directamente con el sueño. Fue examinado en Barcelona por un médico especialista, el cual no apreció síntomas de gravedad suficiente como para justificar su dimisión del instituto. Recordó aquel examen médico con los años como una jornada verdaderamente memorable, tal como dejó consignado en un escrito posterior. Emitió sus votos religiosos en la ciudad de Vic el 15 agosto de 1903, recibiendo en esa misma fecha la tonsura clerical. Poco después se trasladó a la casa de Cervera con el propósito de iniciar formalmente sus estudios de filosofía. Durante el transcurso de su tercer año de filosofía, correspondiente al periodo entre 1905 y 1906, tuvo como prefecto al padre Filippo di Gesù Munárriz, quien sería beatificado más tarde en el año 1992. Continuó sufriendo episodios recurrentes de insonnia y fuertes dolores de cabeza que afectaron negativamente su rendimiento académico, aunque tales dolencias jamás lograron menoscabar sus cualidades morales ni su escrupuloso cumplimiento de los deberes. Una vez completado con éxito el itinerario filosófico, recibió los Órdenes menores el 15 de julio de 1906. Prosiguió su formación cursando Teología Dogmatica en Cervera y Teología Moral en la localidad de Alagón. Fue ordenado suddiacono en la ciudad de Vic el 21 de mayo de 1910. Recibió el diaconato unos meses más tarde, concretamente el 24 de septiembre de 1910. En 1911, tras concluir satisfactoriamente los estudios teológicos morales, recibió la ordenación sacerdotal como presbítero en Saragozza. Fue destinado a Aranda de Duero para cursar el periodo de preparación específica para el ministerio pastoral, llegando a dicho destino el 28 de septiembre de 1911. Hacia el año 1913 fue enviado a Alagón, donde permaneció durante un breve espacio de tiempo a causa de diversos cambios estructurales en el gobierno congregacional. El 18 de agosto de 1913 se trasladó a Solsona asumiendo el cargo institucional de Ministro. Fue elegido sacrestano poco tiempo después de su llegada a la comunidad de Solsona. En el transcurso del trienio subsiguiente dejó las funciones de sacrestano para ser nombrado docente de Teología Mística. En el año 1919 pasó a ocupar el puesto de Primo Consultor de la casa religiosa de Solsona.
Apostolado y madurez espiritual
Entregó todas sus energías a la salvación de las almas mediante la predicación constante de novenas, settenari, triduos, misiones populares, sermones cuaresmales, Ejercicios espirituales y diversas devociones. Desarrolló su intenso apostolato en contextos muy variados y diferentes, tanto en lugares próximos como lejanos, dirigiéndose tanto a comunidades consagradas como a asambleas de fieles sumamente heterogéneas. En el mes de diciembre de 1922 recibió el nombramiento oficial como superior de la comunidad de Sabadell, adonde llegó el 4 de enero de 1923. En la ciudad de Sabadell continuó exactamente con las mismas actividades apostólicas que venía realizando con anterioridad. Hacia el año 1930 fue designado superior de la residencia de Cervera. Poco después, en 1931, fue enviado nuevamente a Solsona conservando la misma responsabilidad de superior. Padre Mateo Casals Mas nació oficialmente en Bagá, en España, el 10 de septiembre de 1883, un dato fundacional que guiaba su memoria identitaria. El 24 de julio de 1934 el padre Mateo regresó de nuevo a Sabadell, asumiendo una vez más el cargo directivo de superior. Estando en Sabadell y ocupándose de sus múltiples labores, fue testigo directo de los graves acontecimientos de la llamada semana trágica de Barcelona. Aquellos sucesos violentos marcaron el inicio histórico de una implacable persecución dirigida contra la Iglesia católica y los religiosos. El 1 de septiembre de 1935, durante la predicación de un curso de Ejercicios espirituales, rememoró los graves peligros corridos la noche del 6 de octubre anterior, cuando contempló la muerte muy de cerca y fue salvado milagrosamente por la providencia divina. En aquella misma intervención pastoral exhortó a los presentes a elevar acciones de gracias continuas a Dios por el peligro mortal del que habían logrado escapar. Los riesgos vividos hicieron que el padre Mateo adquiriera una profunda conciencia sobre la inminencia de su propio martirio. En los apuntes personales correspondientes a los Ejercicios de los años 1935 y 1936 dejó anotado por escrito que no sentía temor alguno ante la perspectiva de la muerte. En diversas ocasiones manifestó explícitamente su firme voluntad de derramar su propia sangre por amor a Cristo, rechazando categóricamente la posibilidad de huir o de buscar refugio en la clandestinidad. Todos los miembros que componían su comunidad religiosa compartían, de forma general, idénticas disposiciones espirituales de entrega.
Prisión y martirio
Al caer la noche del 19 de julio de 1936, con el estallido de la guerra civil española, la comunidad religiosa se dispersó hacia alojamientos seguros que habían sido previamente establecidos. El padre Mateo encontró un refugio seguro en la vivienda de José Vilaseca, situada en la calle San Juan. A la mañana siguiente, los miembros de la comunidad regresaron brevemente a la residencia común para celebrar la Santa Misa y recibir la sagrada comunión. El padre Mateo se retrasó en el regreso debido a que había acudido a oficiar la Misa en la capilla de las Piccolissime Suore degli Anziani Abbandonati. Fue advertido oportunamente de que permanecer en aquel lugar no era seguro a causa de las manifestaciones de carácter ostil que se sucedían en las calles. Dio entonces la orden estricta a cada uno de sus confraternos de regresar al refugio asignado para la noche anterior y se encaminó de nuevo hacia la calle San Juan. Permaneció en dicho refugio de la calle San Juan hasta el día 4 de agosto de 1936, fecha en la que fue finalmente capturado por una patrulla de milicianos armados y conducido a la prisión local. En el interior del recinto carcelario encontró a otros componentes de la comunidad de Sabadell, esforzándose inmediatamente por guiarlos en la tarea de mantener viva la observancia de la vida comunitaria. En la cárcel, los religiosos recitaban piadosamente el santo Rosario y cumplían con otros ejercicios devocionales, constando además que el superior llegó a predicarles Ejercicios espirituales. Los clarettiani eran sostenidos materialmente gracias a la generosidad de los familiares de otros reclusos. Uno de aquellos familiares ofreció desinteresadamente su propia casa a los clarettianos para el momento en que obtuvieran la libertad, pero el padre Mateo rechazó el ofrecimiento con la íntima convicción de que su muerte sobrevendría muy pronto. El 4 de septiembre de 1936, a las veintitrés horas con cuarenta y cinco minutos, varios milicianos se presentaron en la cárcel obedeciendo órdenes expresas de las autoridades civiles y del Comité revolucionario local. Los milicianos sacaron a empujones a los quince prisioneros, dividiéndolos en tres grupos de cuatro y uno compuesto por tres personas, y los obligaron a subir a sus vehículos de transporte. Durante el trayecto nocturno por la carretera, los prisioneros proclamaban con valentía vivas a su fe gritando «¡Viva Cristo Rey! ¡Viva el Sagrado Corazón de Jesús!». Según reza el certificado oficial de defunción, el padre Mateo fue fusilado al kilómetro 17 de la carretera de Rubí hacia las cinco de la madrugada del 5 de septiembre de 1936, dentro de los límites territoriales del municipio de San Quirico de Terrasa. El posterior examen autoptico reveló el elocuente detalle de que sus rodillas se encontraban completamente callosas debido al prolongado tiempo que había pasado rezando postrado en tierra durante su vida terrenal. Su cuerpo sagrado fue sepultado inicialmente en el cementerio de San Quirico de Terrasa, conocido hoy como Sant Quirze del Vallès, y más adelante fue trasladado solemnemente a la iglesia del Cuore di Maria en Sabadell.
Causa de beatificación
El proceso relativo a la causa de beatificación del padre Mateo Casals Mas fue incluido inicialmente en un grupo conjunto formado por ocho presuntos mártires clarettianos asesinados en la diócesis de Barcelona. El proceso informativo de carácter diocesano se abrió de manera oficial el 28 de noviembre de 1949 y concluyó sus trabajos el 29 de enero de 1951. El decreto formal riguardante los escritos espirituales fue emitido el 6 de diciembre de 1991. Mediante un decreto promulgado el 13 de septiembre de 2006, su causa específica fue unificada en un elenco de mayores proporciones que comprendía a 109 presuntos mártires pertenecientes a la misma congregación religiosa. El padre Mateo fue designado como uno de los capogruppo junto a Teófilo Casajús Alduán, religioso escolástico, y Fernando Saperas Aluja, religioso hermano, con el fin de representar adecuadamente las tres formas vocacionales presentes en la familia de los clarettiani. La monumental Positio super martyrio, entregada formalmente en el año 2006, fue sometida a un riguroso examen por parte de los consultores teólogos de la Congregación de las Causas de los Santos el 8 de febrero de 2016. El dictamen favorable emitido por los teólogos fue ratificado posteriormente en la reunión solemne de los cardenales y obispos miembros de la Congregación. El 21 de diciembre de 2016, durante una audiencia concedida al cardenal Angelo Amato, el papa Francisco autorizó la promulgación del decreto que reconocía oficialmente el martirio sufrido por odio a la fe por parte del padre Mateo Casals Mas y de sus 108 compañeros inmolados. El padre Mateo y sus compañeros mártires fueron solemnemente beatificados el 21 de octubre de 2017 en el interior de la imponente basílica de la Sagrada Familia en Barcelona. El solemne rito de beatificación fue presidido por el cardenal Angelo Amato actuando en calidad de legado pontificio del Santo Padre.
Su vida y ministerio
La trayectoria vital del Beato Mateo Casals Mas comenzó en 1883 en la localidad de Bagá. Desde su juventud, sintió el llamado del Señor, lo que le llevó a ingresar en el seminario de Solsona en el año 1898. Este fue el inicio de un proceso de discernimiento que culminaría años después con su plena consagración. En 1903, dio un paso decisivo al emitir sus votos religiosos en la Congregación de los Misioneros Claretianos, consolidando así su deseo de servir a la Iglesia bajo el carisma de su fundador.
Su camino hacia el sacerdocio continuó con paso firme, llevándole a residir en centros importantes como Vic y Cervera, donde profundizó su formación teológica y humana. En 1911, en la ciudad de Zaragoza, recibió el sacramento del orden sacerdotal, iniciando así una fecunda etapa de ministerio que le permitió acompañar a los fieles y fortalecer la vida comunitaria. Durante años, su labor se desarrolló con la discreción propia de quien busca únicamente hacer la voluntad de Dios, llevando la palabra y los sacramentos a quienes más lo necesitaban. Su vida fue un testimonio constante de fidelidad a los votos emitidos, caracterizada por la sencillez y el espíritu misionero que define a los sacerdotes claretianos. Aquellos que le conocieron pudieron observar en él a un hombre de oración, profundamente arraigado en su vocación, que supo preparar su corazón para el encuentro definitivo con el Padre, incluso sin saber que su misión concluiría de forma tan dramática en el verano de 1936.
El martirio y su memoria
El año 1936 marcó un punto de inflexión en la historia de España y en la vida del Beato Mateo Casals Mas. En un contexto de creciente persecución religiosa, el sacerdote fue arrestado por milicianos en la ciudad de Sabadell el día 4 de agosto. A pesar de la presión y el peligro que le rodeaba, mantuvo la serenidad de quien confía plenamente en la providencia divina, aceptando con valentía el destino que le aguardaba.
Finalmente, el 5 de septiembre de 1936, el Beato Mateo fue fusilado en San Quirico de Terrasa, entregando su vida en odio a la fe. Su muerte no fue un acto de desesperación, sino el testimonio supremo de su lealtad al Evangelio. La Iglesia reconoció oficialmente este sacrificio el 21 de octubre de 2017, cuando el Papa Francisco procedió a su beatificación junto a otros compañeros mártires claretianos. Esta memoria litúrgica, que celebramos cada 5 de septiembre, nos recuerda la importancia de permanecer inamovibles en la esperanza. Su figura permanece como un faro de integridad para todos los adultos que buscan en los santos un modelo de vida cristiana, capaz de iluminar las dificultades del presente con la luz de la entrega total y el amor a Dios.
Preguntas frecuentes
Quando si festeggia il Beato Mateo Casals Mas?
La sua ricorrenza liturgica si celebra il 5 settembre, giorno in cui subì il martirio nel 1936.