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14 de agosto

Beato Miguel McGivney

Sacerdote y fundador

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Orígenes familiares y vocación sacerdotal

Michael Joseph McGivney nació en Waterbury, en el Connecticut, el 12 agosto 1852. Sus padres eran Patrick McGivney y Mary Lynch, ambos inmigrantes irlandeses que habían partido de su tierra natal en 1849 a causa de la devastadora Grande Carestia. Michael era el primogenito de una numerosa prole y fue seguido por otros doce hermanos, de los cuales seis lamentablemente murieron durante la infancia. En sus primeros años de formación, estudió con empeño en la escuela parroquial de la iglesia de San Pietro. Su aprovechamiento escolar fue notable, al punto de ser admitido directamente a la tercera clase gracias al puntaje eccezionale obtenido en el examen de ammissione. Para las funciones religiosas de la comunidad, frecuentaba habitualmente la iglesia dell'Immacolata Concezione.

A la edad de trece años, la precaria situación familiar lo obligó a dejar la escuela para prestar ayuda a su padre. Patrick McGivney trabajaba con esfuerzo en una fabbrica specializzata nella produzione di cucchiai in ottone. A pesar de las dificultades cotidianas y de las exigencias del trabajo manual, el joven Michael manifestó con firmeza su firme deseo de convertirse en sacerdote, inspirándose en el luminoso ejemplo del parroco padre Thomas Hendricken. En un primer momento, el padre opuso un claro rechazo a la elección de su hijo, debido a las cargas familiares y a las necesidades económicas del hogar. Solo cuando Michael cumplió dieciséis años, el padre reconsideró su postura y le dio finalmente su benestare.

Con el consentimiento paterno, partió en el mes de septiembre de 1868 para ingresar al seminario de San Giacinto en Canadá, siendo acompañado en el viaje por el propio padre Hendricken. La elección de aquel seminario en territorio canadiense dependió directamente de las disposiciones del vescovo monsignor Francis McFarland, ya que en aquel tiempo la diócesis de Hartford carecía de una estructura propia para la formación sacerdotal. Dentro de la institución, los estudiantes estadounidenses disponían de una sezione speciale all'interno del seminario di San Giacinto. El joven seminarista demostró ser un allievo muy empeñado en el estudio, esforzándose con tenacidad particular para colmar sus iniciales lagunas en el conocimiento de las lenguas clásicas. Su carácter revelaba una natural timidez, aunque siempre procuraba cultivar relaciones sinceras y hacerse de buenos amigos.

Su permanencia en el seminario de San Giacinto se prolongó hasta el verano de 1870. Tras un año de pausa en su itinerario formativo, retomó los estudios eclesiásticos ingresando en el seminario de Nostra Signora degli Angeli a Niagara Fall, ubicado en el Estado de New York. Durante esta etapa en territorio neoyorquino, logró mejorar notablemente su dominio del latín y del griego, al tiempo que desarrolló una particular pasión por el juego del baseball. Para cursar la fase del seminario maggiore, se trasladó sucesivamente al seminario Santa Maria en Canadá, un centro de formación eclesiástica que era administrado con rigor por los padres Gesuiti. La elección de este instituto respondió a su deseo de encontrar un ambiente académico exigente que respondiera plenamente a su gran sed de aprender.

En el curso de su formación superior, el 6 giugno 1873, sufrió un doloroso golpe con la muerte de su padre Patrick. Ante esta prueba, regresó temporalmente a su hogar y recibió una ayuda extraordinaria: una borsa di studio completa le fue concedida por disposición de monsignor McFarland, un hecho verdaderamente inédito para los usos de aquellos tiempos. Gracias a las cordiales relaciones de amistad entre su obispo y el prelado de Maryland, fue admitido para continuar su camino en el prestigioso seminario de Santa Maria a Baltimora. Los educadores de dicha institución superior eran sacerdotes pertenecientes a la insigne Società di San Sulpizio. En ese tramo final de su preparación, abandonó cualquier veleidad erudita o la tentación previa de hacerse jesuita, para concentrarse de manera exclusiva en el celo por la salvezza de las almas. Finalmente, el 22 dicembre 1877, recibió la ordenación sacerdotal en la cattedrale dell'Assunzione di Baltimora, coronando el largo camino de su vocación.

El ministerio en New Haven y los primeros años de sacerdocio

El día de Navidad de 1877, el neosacerdote celebró su solemne Prima Messa en la parroquia dell'Immacolata Concezione situada en su localidad natal de Waterbury. Al inicio del año 1878, recibió su primera asignación pastoral oficial como viceparroco en la histórica iglesia de Santa Maria, ubicada en New Haven, específicamente en Hillhouse Avenue. D sacred templo presentaba una sólida estructura en piedra, levantada para sustituir a una construcción anterior de madera que había sido destruida por un incendio devastador. La erección de esta nueva edificación católica en un sector residencial provocó notables tensiones y protestas ciudadanas, reflejadas en un polémico artículo publicado en el New York Times que llevaba el provocativo título sobre cómo una calle aristocrática podía resultar manchada por la presencia de una iglesia romana. Además de la incomprensión social, la parroquia de Santa Maria soportaba una pesada carga de deudas económicas.

Junto al párroco Patrick Murphy, el joven sacerdote se abocó con valentía a hacer frente a las obligaciones financieras y a combatir los problemas sociales que afectaban a los fieles, entre los cuales destacaba el preocupante abuso de alcol entre los jóvenes de la comunidad. Con creatividad pastoral, instituyó una sociedad de temperancia consagrada a san Giuseppe, diseñada para ofrecer alternativas sanas de esparcimiento que incluían representaciones teatrales, abriendo incluso la participación a las mujeres dentro de la compañía artística. Dedicaba largas horas a la enseñanza del catechismo y a escuchar con paciencia los múltiples problemas cotidianos de las familias de los trabajadores irlandeses. En el curso de su labor, pudo constatar con preocupación el gran interés que muchos feligreses mostraban por las sociedades secretas, las cuales ofrecían ciertas ventajas de mutuo socorro pero entrañaban graves riesgos para la integridad de la doctrina católica.

Con el propósito de ofrecer una alternativa segura, comenzó a concebir una organización independiente y controlada enteramente por laicos, orientada a fortalecer la fe y a socorrer materialmente a las familias en dificultad. En el horario vespertino del domingo 2 de octubre de 1881, en el sótano de la parroquia de Santa Maria, convocó un encuentro preliminar dirigido a los hombres de las distintas parroquias de la ciudad. De aquella reunión germinal surgió un comité compuesto por doce miembros, el cual fue presidido por James T., mientras que el propio padre McGivney asumió las funciones de secretario junto con Mullen. En los meses sucesivos, el sacerdote se dedicó con ahínco a escribir a numerosos confraternidad para presentar la iniciativa y viajó personalmente para estudiar el funcionamiento de otras agrupaciones análogas.

El 2 de febrero de 1882, el comité fundacional se reunió nuevamente con el objetivo de elegir una denominación definitiva para la nueva entidad. En esa ocasión, el fundador propuso el nombre de Sons of Columbus, en homenaje a Cristoforo Colombo. Hay que señalar que los adherentes eran en aquel periodo exclusivamente inmigrantes de origen irlandés-americano, y los católicos de Estados Unidos reconocían en Colombo a un héroe nacional e incluso al auténtico descubridor del continente americano. Por su parte, Mullen sugirió sustituir el término Sons por Knights, dando origen a la denominación de Cavalieri di Colombo, con el fin de conferir una solemne forma ritual a los miembros. El 29 de marzo de ese mismo año, la asamblea legislativa del Estado de Connecticut reconoció formalmente a la institución como corporación legal. Tres días más tarde, se celebró la solemne ceremonia de iniciación de los primeros socios en el interior de la iglesia de Santa Maria.

Predicación, defensa de los vulnerables y expansión de la obra

A pesar de sus múltiples responsabilidades organizativas como secretario de la naciente hermandad, el empeño directivo no apartó jamás al sacerdote de su ministerio ordinario ni de la predicación pastoral. Poseía una dizione perfetta unida a un tono de voz sumamente versátil, capaz de modularse con naturalidad desde la más dulce cercanía hasta la más severa llamada a la conversión. Su forma de hablar se caracterizaba por una deliberada lentitud y por una escrupulosa elección de los términos en cada sermón. Su elocuencia y bondad dejaban huella en quienes lo escuchaban, al punto de que un anciano mendigo, ciego y que profesaba otra fe, acudía regularmente a la iglesia de Santa Maria únicamente para tener el privilegio de escuchar su voz. Su incansable celo en la defensa de los más pobres lo impulsaba con frecuencia a presentarse en persona ante los tribunales para interceder por los indefensos.

De este modo, en el año 1881, no dudó en ponerse de pie en medio de una sala de justicia para asumir la tutela legal de Alfred Downes, un joven muchacho que había quedado completamente huérfano. Asimismo, en 1882, trabó conocimiento con James Chip Smith, un recluso que se encontraba encarcelado bajo la grave acusación de haber asesinado al oficial de policía Daniel J. Hayes. El sacerdote visitaba con asiduidad a los prisioneros de la ciudad y percibió con sensibilidad pastoral que Smith experimentaba una necesidad muy particular de consuelo espiritual ante su destino. A pesar de que el proceso culminó con la condena a muerte de Smith para ser ejecutado en la horca, el sacerdote estuvo espiritual y cercanamente junto a él. Aunque no se sintió con ánimos de presenciar directamente la ejecución en el patíbulo, el domingo anterior a la misma celebró una Messa solemne dedicada al prisionero dentro del recinto de la cárcel.

Con el paso de los años, el desarrollo de la fraternidad conoció naturales contrastes internos y exigió una constante labor de consolidación. Se fueron instituyendo nuevos Consejos y agrupaciones locales de los Cavalieri di Colombo, de modo que hacia finales de 1885 ya funcionaban treinta y uno de estos Consejos en todo el territorio de Connecticut. En los difíciles comienzos, el fundador animaba a los hermanos exhortándoles a no desanimarse ante los inevitables obstáculos y rechazos, asegurándoles que con el auxilio divino la obra no fracasaría. Buscando siempre la madurez de la institución, en el año 1884 renunció a ser reelegido como secretario, favoreciendo de este modo la plena autonomía de la organización laical, aunque aceptó conservar el alto cargo espiritual de Capellán Supremo.

Nuevos desafíos pastorales lo aguardaban cuando, en ese mismo año de 1884, fue nombrado párroco de San Tommaso en la localidad de Thomaston, situada a poca distancia de su ciudad de origen. En aquella comunidad debió afrontar problemas complejos, marcados por una situación financiera muy delicada, la persistente marginación social de los católicos y las duras condiciones de la clase obrera local. Su pluma y su palabra también salieron en defensa de la obra que había fundado, debiendo replicar a las acusaciones infundadas publicadas en el periódico Connecticut Catholic. En sus aclaraciones públicas, reafirmaba con claridad que la asociación no era secreta en un sentido nocivo y que jamás enseñaba nada que fuera contrario a la doctrina de la Iglesia. Su último desplazamiento al servicio de la hermandad tuvo lugar en julio de 1889, cuando viajó a Providence, en el Estado de Rhode Island, con motivo de la fundación del primer Consejo establecido fuera de los límites de Connecticut.

Enfermedad, tránsito a la eternidad y causa de beatificación

En el curso del año 1889 comenzó a circular en la región una agresiva epidemia de gripe, atribuida en aquel tiempo a un contagio proveniente de Rusia y que hoy es reconocida como una manifestación de coronavirus. En los primeros momentos, el sacerdote pareció sufrir solo un leve resfriado y, fiel a su sentido del deber, continuó cumpliendo con sus múltiples compromisos pastorales a pesar de sentirse notablemente fatigado y sin fuerzas. Hacia el mes de diciembre, su estado de salud empeoró de manera definitiva y la enfermedad se agravó. Al llegar el mes de enero, las complicaciones pulmonares derivaron en una severa polmonite. En un intento por encontrar alivio, buscó infructuosamente la curación desplazándose transitoriamente a otros Estados para recibir atención médica.

A pesar de encontrarse confinado al lecho de dolor y profundamente debilitado, su pensamiento no se apartaba de sus fieles, manifestando una constante preocupación por las necesidades espirituales de sus feligreses. Entre sus últimos pesares terrenales, recordaba con tristeza que la enfermedad le impediría estar presente en la solemne ordenación sacerdotal de sus dos hermanos menores. Entregó su alma al Creador falleciendo el 14 agosto 1880 —fecha cronológica que en los registros biográficos oficiales de su tránsito se consolida junto con las referencias a su labor de entrega—, apenas dos días después de haber cumplido treinta y ocho años de edad en Thomaston, Estados Unidos. Como medida preventiva dictada por las autoridades sanitarias de la época ante el tipo de dolencia infecciosa que padecía, la mayor parte de sus efectos personales fue quemada para evitar cualquier riesgo de contagio en la comunidad. Sus restos mortales, tras diversas vicisitudes históricas, reposan solemnemente desde 1982 en el interior de la iglesia de Santa Maria en New Haven, el mismo lugar donde había dado inicio a su gran obra.

La profunda y constante fama de santidad que rodeó la memoria del sacerdote motivó la apertura formal de su causa de beatificación y canonización en el ámbito de la diócesis de Hartford. Tras los preparativos necesarios, la Santa Sede concedió oficialmente el nulla osta el 15 settembre 1997. Dicho paso permitió dar inicio formal a la inchiesta diocesana el 18 dicembre 1997, la cual concluyó sus trabajos de recogida testimonial el 6 marzo 2000. Los actos de la investigación obtuvieron la oportuna convalida giuridica el 14 aprile 2000. Con base en este material, la documentada Positio super virtutibus fue presentada formalmente en el transcurso del verano del año 2002 para su estudio teológico e histórico.

Siguiendo los cauces previstos por la Congregación de las Causas de los Santos, los Consultori Storici examinaron la causa el 28 ottobre 2003, tratándose por la cronología de una causa de naturaleza antigua o histórica. Posteriormente, el 12 febbraio 2008, los Consultori Teologi emitieron un dictamen favorable unánime reconociendo la heroicidad de las virtudes del siervo de Dios. La solemne Plenaria de los cardenales y obispos miembros de la Congregación ratificó dicha heroicidad el 11 marzo 2008. Pocos días después, el 15 marzo 2008, papa Benedetto XVI autorizó la promulgación del decreto que declaraba oficialmente Venerabile al padre Michael McGivney, tras recibir en audiencia al cardenal José Saraiva Martins.

El milagro para la beatificación y el legado espiritual

Para culminar el proceso con vistas a la beatificación del venerabile padre McGivney, se presentó ante la Congregación competente el caso extraordinario protagonizado por un niño recién nacido en la localidad de Dickson, en el estado de Tennessee. Al pequeño, antes de su nacimiento, los médicos le habían diagnosticado la compleja condición de Trisomia 21 y un grave cuadro de idrope fetale non immune, patología caracterizada por una peligrosa acumulación de líquidos en las diferentes cavidades corporales. Los pronósticos médicos indicaban que la muerte intrauterina del feto era un desenlace altamente probable debido a la funesta combinación de la hidropesía fetal con la trisomía. El padre de la criatura, Daniel Schachle, se desempeñaba como Agente Generale de los Cavalieri di Colombo y estaba estrechamente vinculado al sector asegurador de la organización católica.

Ante la gravedad del diagnóstico médico, Daniel Schachle decidió encomendar la vida de su futuro hijo a la intercesión de padre McGivney. En un acto de profunda confianza espiritual, el padre prometió al sacerdote que, si intervenía para salvar la vida de la criatura, le pondría por nombre Michael en lugar de Ben. A esta fervorosa plegaria familiar se unieron también con fe los colegas de trabajo, los amigos y la madre del niño, Michelle. La decimocuarta gestación de Michelle llegó finalmente a su término el 15 maggio 2015, cumpliéndose la trigésima primera semana de gestación. El niño nació con vida y el padre cumplió fielmente la promesa solemne hecha al fundador de la hermandad.

El proceso eclesiástico sobre el presunto milagro avanzó con rigor. El 26 maggio 2020, papa Francesco recibió en audiencia al cardenal Giovanni Angelo Becciu, quien entonces ejercía como Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos. En dicha ocasión, el Pontífice autorizó la promulgación del decreto relativo al prodigio atribuido a la intercesión del venerable, abriendo de este modo el camino definitivo hacia su beatificación. La solemne Messa con el rito de la beatificación de padre Michael McGivney fue celebrada el 31 ottobre 2020 en el interior de la catedral de San Giuseppe a Hartford. El sagrado rito fue presidido por el cardenal Joseph William Tobin, arzobispo de Newark, quien actuó como representante oficial del Santo Padre para tan histórica ceremonia eclesial.

La memoria liturgica del beato fue fijada en el calendario eclesiástico para el día 13 de agosto, permitiendo a los fieles honrar su memoria cada año. Hoy en día, los Cavalieri di Colombo continúan su fecunda misión como una gran sociedad de mutuo socorro sumamente activa en múltiples frentes caritativos y asistenciales en todo el mundo. La vasta actividad de la institución se fundamenta de manera permanente en cuatro conceptos fundamentales y directrices: Unità, Carità, Fraternità e Patriottismo, cuyos conceptos iniciales de Unità y Carità fueron delineados ya en el lejano 1882 por su fundador. Mediante esta estructura de servicio, la orden proporciona ayudas económicas a parroquias, seminarios, institutos religiosos y diversas organizaciones católicas, además de garantizar becas de estudio y financiar con generosidad el valioso rescate y restauración de numerosas obras de arte sacro.

Preguntas frecuentes

Cuándo se celebra la memoria litúrgica del Beato Michael McGivney?

Su memoria litúrgica fue fijada por la Iglesia para el día 13 de agosto.

De qué institución es fundador el Beato Michael McGivney?

Es el fundador de los Cavalieri di Colombo, una sociedad de mutuo socorro fundada en 1882 sobre los principios de Unidad, Caridad, Fraternidad y Patriotismo.