29 de septiembre
Beato Nicolás de Forca Palena
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y primeros años en los Abruzos
La larga vida del Beato tuvo inicio en una modesta casa de Forca, en la provincia de Chieti, situada entre las montañas abruzzesi, el 10 de septiembre de 1349. El día precedente a la fecha de nacimiento de Nicolás, un devastante terremoto había sacudido el sur de la región central de Italia. La situación del territorio ya se encontraba dificultada por las ataviguadas luchas dirigidas al control de las tierras, además de la aspereza del entorno geográfico y de un clima riguroso durante buena parte del año. El pueblo de Forca, aunque de pequeñas dimensiones, se levantaba en una posición de carácter estratégico y sufría con frecuencia los saqueos perpetrados por las compañías de ventura. Poco se conoce acerca de la adolescencia y de la primera juventud de Nicolás en aquel contexto de precariedad.
Cuando el futuro sacerdote contaba aproximadamente treinta años de edad, se vio obligado a trasladarse junto con sus compaesanos hacia la localidad vecina de Palena. Dicho centro habitado se hallaba defendido por muros de gran solidez y por el castillo perteneciente al Conde Giovanni di Manoppello. En aquel ambiente dotado de una mayor tranquilidad, Nicolás emprendió de manera definitiva la vida religiosa. Fue nombrado vicecurato en la iglesia dedicada a San Antonio. En el ejercicio de su cargo, conquistó de inmediato la benevolencia tanto del clero como del pueblo llano gracias a su gran bondad de ánimo. Su ministerio sacerdotal se prolongó por espacio de unos veinte años y se desarrolló con notable intensidad. La belleza propia de las montañas y los frondosos bosques de los alrededores se adaptaban de manera perfecta a su espíritu de índole contemplativa.
El contexto histórico y el traslado a Roma
Tras realizar un devoto peregrinaje a Roma para orar sobre las tumbas de los apóstoles y de los mártires, Nicolás experimentó con fuerza el deseo de abrazar una existencia caracterizada por una mayor recogida y austeridad. Decidió entonces trasladarse de forma definitiva a la Ciudad Eterna, donde ingresó en una comunidad de eremitos que se hallaba guiada por Rinaldo di Piedimonte. Aquella comunidad de hombres dedicados al silencio no poseía una regla monástica particular, pero se encontraba formalmente agregada al Terz'Ordine Francescano. El cenobio donde residían se levantaba en una torre situada en las proximidades de las termas de Nerone, cerca de la iglesia de San Salvatore. Las dotes de orden intelectual y las virtudes morales excelentes que poseía Nicolás le procuraron de inmediato la absoluta confianza de sus confraternos. Por indicación expresa del propio Rinaldo, el abruzzese fue elegido para sucederle en el cargo de prior tras su fallecimiento.
Durante esos años, el escenario general presentaba graves dificultades. En el año 1400 había sido solemnemente indetto el Jubileo. Las altas jerarquías eclesiásticas se encontraban envueltas en disputas por el poder y resultaban fuertemente condicionadas por las potencias europeas, que velaban de manera constante sobre la elección y la actuación de los papas. Como respuesta a las luchas intestinas en el seno de la Iglesia, el pueblo llano propició el surgimiento de movimientos ascéticos de carácter colectivo, tales como las conocidas compañías de los flagellanti. Durante muchos años, al legítimo pontífice se le opusieron incluso dos antipapas de manera simultánea. Roma vivía anclada en condiciones de profunda miseria y se hallaba probada por frecuentes desórdenes públicos que obligaban en ocasiones al papa a residir en otros lugares. En medio de este contexto histórico sumamente travagliato discurrió la existencia terrena de Nicolás.
Fundaciones y actividad de reforma
Visto el número permanentemente creciente de aspirantes y compañeros que deseaban seguir su estilo de vida, el Beato fundó en la ciudad de Nápoles un cenobio destinado a los ermitaños de Sperlonga, el cual recibió la advocación de Santa María de las Gracias. Asimismo, Nicolás promovió la edificación de un hospicio situado en la plaza de Sant'Agnello, también en territorio napolitano. Más adelante, en el año 1419, Nicolás retornó a Roma. En el monte Gianicolo, el sacerdote dio origen a un nuevo romitorio cuyo patrono principal fue designado Sant'Onofrio, el célebre anacoreta del siglo cuarto originario de la Tebaide. Para llevar a cabo la construcción de dicho romitorio, el fundador recibió ayudas económicas y materiales por parte de diversos benefactores, entre los que destacaron los Cardenales Condulmer, quien posteriormente llegaría a ser el Papa Eugenio IV, y la familia De Cupis.
Durante su recorrido espiritual, Nicolás conoció al Beato Pietro Gambacorta da Pisa, un noble que se había transformado en el fundador de la orden de los Poveri Eremiti de San Jerónimo. Entre ambos hombres de fe nació una sincera y profunda amistad fraterna. El Papa Eugenio IV, que le estimaba de manera extraordinaria, quiso contar con la presencia de Nicolás en Florencia durante los años 1434 y 1437. En aquella ciudad toscana, donde el pontífice residía de forma temporal, el sacerdote abruzzese operó con eficacia en calidad de reformador y fundó dos nuevos monasterios. El ardiente amor hacia Dios movió en repetidas ocasiones al humilde montañero procedente de los Abruzos a abandonar su deseada vida de contemplación para trabajar activamente en fundaciones situadas en grandes centros urbanos.
Últimos años y el legado de San Onofrio
De regreso definitivo al monte Gianicolo, desde cuya altura se divisaba la totalidad de la ciudad de Roma, Nicolás vivió de manera serena sus últimos años. Llegado a la avanzada edad de noventa años, el infatigable religioso dio todavía inicio a la construcción de la iglesia que quedaba anexa al romitorio. Tanto los compañeros de comunidad como el propio Nicolás confluyeron finalmente en el seno de la congregación instituida por el Beato Pietro Gambacorta, conocida como los Girolamini. Dicha orden religiosa de los Girolamini obtuvo la aprobación oficial por parte del pontífice en el año 1446. Nicolás entregó su alma al Creador alcanzando la edad centenaria, al expirar el 1 de octubre de 1449. Su cuerpo sin vida fue expuesto durante tres días consecutivos a la piadosa veneración de los fieles reunidos y posteriormente sepultado bajo el pavimento de la iglesia, de acuerdo con la costumbre vigente en aquella época.
El Papa Nicolás V, el pontífice de corte humanista que había trabado amistad con él, redactó personalmente la inscripción sepulcral destinada a su tumba, en la cual alababa su ardiente amor, su firmeza en la fe y los dones recibidos de Cristo. En el año 1712, los restos mortales del santo fueron trasladados con solemnidad bajo la mensa del altar mayor, lugar en el que continúan siendo venerados en la actualidad. Cabe destacar que Torquato Tasso vivió el último periodo de su existencia terrena en el complejo de San Onofrio al Gianicolo y falleció en el mismo lugar el 25 de abril de 1595. En el corazón de Roma, a escasa distancia de la Basílica de San Pedro, se alza precisamente la iglesia de San Onofrio al Gianicolo, joya del Renacimiento donde reposan las reliquias de Nicolò da Forca Palena y que guarda también la memoria del insigne poeta.
Culto, patronazgos y memoria histórica
La devoción constante manifestada por los fieles y los numerosos prodigios registrados junto a su sepulcro impulsaron la instrucción formal del correspondiente proceso de beatificación. Dicho proceso culminó con la aprobación oficial del culto debido al siervo de Dios por parte de Papa Clemente XIV el 27 de agosto de 1771. Por su parte, la localidad de Palena ya había elegido formalmente a Nicolás como su compatrono con fecha de 14 de marzo de 1638, perpetuando un vínculo que se mantiene vivo a través de los siglos. En la actualidad, Palena sigue dedicando solemnes festejos litúrgicos y populares a su bienaventurado paisano durante el mes de agosto. Por otro lado, la congregación de los Girolamini fue disuelta de forma oficial en el año 1933. Desde el año 1945, la histórica iglesia de San Onofrio se constituye como la sede oficial de la lugartenencia para Italia central del Orden Equestre del Santo Sepulcro de Jerusalén. Finalmente, el Martirologio recuerda de manera específica en Roma al Beato Nicola da Forca Palena como sacerdote perteneciente a la Orden de los Ermitaños de San Jerónimo, reconocido además como el fundador en el monte Gianicolo del monasterio de San Onofrio, sitio donde reposó centenario en el Señor.
La vida
El Beato Nicolás de Forca Palena nació en mil trescientos cuarenta y nueve. Su vocación sacerdotal floreció en Palena, donde ejerció su ministerio pastoral con dedicación durante aproximadamente dos décadas. Sin embargo, el deseo de una vida de mayor intimidad con Dios lo llevó a abandonar la actividad pública para unirse a una comunidad de eremitas que habitaban cerca de las termas de Nerón, en Roma. Este fue el inicio de una etapa de maduración espiritual que marcaría el resto de sus días.
Su capacidad para organizar la vida comunitaria y su espíritu de servicio lo llevaron a fundar el cenobio de Santa Maria delle Grazie, en Nápoles. Posteriormente, en el año mil cuatrocientos diecinueve, estableció el romitorio de Sant'Onofrio en el Gianicolo, en Roma, un lugar que se convirtió en refugio de oración. Su prestigio espiritual atrajo la atención de las autoridades eclesiásticas, permitiéndole colaborar estrechamente con el Papa Eugenio IV en la fundación de nuevos monasterios en Florencia. Nicolás no solo fue un promotor de la vida eremítica, sino también un hombre de Iglesia que supo leer los signos de su tiempo. Hacia el final de su larga vida, en mil cuatrocientos cuarenta y seis, decidió integrar a su grupo de compañeros en la congregación de los Girolamini, buscando así un marco canónico sólido para la preservación de su carisma. Falleció en Roma en el año mil cuatrocientos cuarenta y nueve, habiendo alcanzado la edad de cien años.
El culto
El culto al Beato Nicolás de Forca Palena fue formalmente reconocido por la Iglesia el veintisiete de agosto de mil setecientos setenta y uno, bajo el pontificado del Papa Clemente XIV. Esta aprobación permitió que su figura fuera honrada oficialmente en la liturgia, consolidando la veneración que ya existía hacia su persona.
Actualmente, su memoria se celebra el veintinueve de septiembre. Su recuerdo permanece especialmente vivo en Palena, su lugar de origen, donde se llevan a cabo festejamientos solemnes en su honor durante el mes de agosto. La comunidad local mantiene viva la figura de este eremita centenario, cuya vida de austeridad y oración sigue siendo un testimonio de fidelidad para quienes buscan en el silencio el encuentro con Dios.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festeja al Beato Nicolás de Forca Palena?
Su memoria litúrgica se conmemora el 29 de septiembre, mientras que en la localidad de Palena se le dedican solemnes festejos durante el mes de agosto.
De qué lugar es patrono el Beato Nicolás?
El Beato Nicolás es patrono y compatrono de la localidad de Palena, vínculo establecido formalmente en el siglo XVII.
En Roma, beato Nicolás de Forca Palena, sacerdote de la Orden de los Eremitas de San Jerónimo, que en el monte Janículo fundó el monasterio de San Onofre, donde centenario descansó en el Señor. — Martirologio Romano