9 de septiembre
Beato Pierre Bonhomme
Sacerdote, Fundador
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La juventud y el discernimiento vocacional
Pierre Bonhomme nació en el año 1803 en Francia, concretamente en Gramat, dentro de los límites de la diócesis de Cahors, un territorio del cual prácticamente no se movería en toda su existencia. Desde sus primeros años de formación, poseía cualidades notables como una marcada tendencia al estudio, gran facilidad para el aprendizaje y un profundo sentimiento religioso, acompañado siempre por una sincera inclinación hacia la pobreza y la sencillez de vida.
A pesar de estas virtudes, su camino hacia el altar estuvo lleno de incertidumbres sobre su vocación y su futuro. Durante mucho tiempo estuvo profundamente combatido entre la llamada divina al sacerdocio y su afición por el juego, el esparcimiento y la diversión, lo que mantuvo en vilo su decisión final hasta el último momento. Con una gran honestidad y para no restar el beneficio a otra vocación que considerase más segura, renunció voluntariamente a una valiosa borsa de estudio escolar.
Ante sus dudas iniciales, decidió salir temporalmente del seminario menor para frecuentar una escuela pública, donde su fervida inteligencia le permitió obtener el baccellierato a pieni voti. Su vocación se reveló plenamente madura, muy sufrida y rigurosamente puesta a prueba por aquellas distracciones juveniles que, aunque inocentes, no resultaban del todo congruentes con la santidad del ministerio. Al sentir una luz más clara sobre su porvenir, regresó con paso firme al seminario a la edad de veintiún años, albergando siempre un concepto muy elevado y sagrado del sacerdocio.
Las obras educativas y fundacionales
Movido por su celo pastoral y una vez disipadas por completo sus dudas, Pierre Bonhomme dio muestras de su dinamismo abriendo una escuela incluso antes de recibir la ordenación sacerdotal. Tres años después de ser ordenado prete, inauguró un segundo centro educativo con el propósito específico de preparar adecuadamente a los alumnos que deseaban ingresar en el seminario mayor. Su labor se orientó decididamente hacia la educación de los jóvenes y la instrucción de los chicos de calle que carecían de un futuro prometedor.
Toda su atención pastoral se concentró con esmero en las personas que sufrían, en la formación cristiana de los niños y en la asistencia material y espiritual de los pobres. Su corazón generoso se abrió también para acoger y cuidar a los ancianos que vivían en la soledad, a los enfermos de mente, a los sordomudos y a las personas con discapacidades severas. Cuando intentó poner en marcha su primera gran institución benéfica, acudió a las congregaciones religiosas existentes para pedir su ayuda y mendigar la presencia de suoras, sin lograr obtener ninguna.
Ante esta dificultad, en el año 1831 fundó la Congregazione delle Figlie di Maria, la cual, apenas un año después, en 1832, se transformó formalmente en el Istituto di Nostra Signora del Calvario. Esta obra providencial creció con el tiempo y, en la actualidad, cuenta con algunas centinaia de religiose y alrededor de cincuenta casas repartidas por Francia, Costa d'Avorio, Guinea, Filippine, Argentina, Paraguay y Brasile.
La predicación, el silencio y el tránsito al cielo
Sintiendo en un determinado momento de su madurez una fuerte inspiración hacia la vida contemplativa del claustro, Pierre Bonhomme presentó sus dimisiones como párroco con la intención sincera de ingresar en la Orden de los Carmelitas Descalzos. Sin embargo, su obediencia a la Iglesia se puso de manifiesto cuando el obispo local detuvo sus planes, pidiéndole que permaneciera al servicio directo de su diócesis como predicador itinerante.
Como predicador itinerante, el sacerdote desempeñó un trabajo extraordinario en las misiones al pueblo y en la evangelización sistemática de las campañas. En su ministerio de la palabra ponía una devoción inmensa, una vasta cultura, una preparación muy sólida y una voz que, aunque físicamente flebile, era capaz de obrar auténticos prodigios de conversión, logrando sacudir las conciencias e infiammare los corazones de los fieles.
En el año 1848, debido al desgaste de los años y de los esfuerzos apostólicos, su voz se apagó de forma definitiva. En medio del profundo silencio impuesto por esta mudez, Pierre Bonhomme supo continuar rezando y siendo un ejemplo luminoso de devoción, piedad, calor humano y delicadeza extrema. Dedicó mucho más tiempo al cuidado y dirección espiritual de sus suore, las cuales habían crecido considerablemente en número y reclamaban una guía sabia y paciente.
Las fechas biográficas documentadas certifican su paso por la tierra desde su nacimiento en Gramat, Cahors, el 4 de julio de 1803, hasta su muerte en la misma localidad. Su salud declinó cuando en diciembre de 1860 sufrió un primer ictus que bloqueó sus fuerzas, seguido en septiembre del año siguiente por un segundo ictus que lo aniquiló definitivamente. Soportó este tramo final con gran paz y spirò dolcemente el 9 septiembre de 1861 en Gramat. El martirologio lo recuerda con veneración como sacerdote en Gramat, dentro del territorio de Cahors en Francia, y su memoria litúrgica se celebra cada 9 de septiembre, tras haber sido beatificado por Juan Pablo II el 23 de marzo de 2003.
La vida
Pierre Bonhomme nació en el año 1803 en Gramat, Francia. Tras experimentar un periodo de incertidumbre personal respecto a su llamado, ingresó al seminario a la edad de veintiún años, comenzando así un camino de servicio que definiría su existencia. Su ministerio sacerdotal se desarrolló principalmente en la diócesis de Cahors, donde ejerció como predicador itinerante. En esta misión, recorrió diversos lugares, llevando la palabra de Dios a las comunidades locales con una entrega constante y un espíritu de profunda humildad.
El año 1831 marcó un punto de inflexión en su biografía con la fundación del Instituto de Nuestra Señora del Calvario. Esta institución nació como respuesta a las necesidades de su tiempo, enfocándose en la asistencia directa a los sectores más desatendidos de la sociedad. Durante el resto de su vida, el padre Bonhomme se volcó al cuidado de los pobres, los enfermos, los ancianos y las personas que vivían con alguna discapacidad. Su presencia fue un signo de consuelo para muchos, pues veía en cada persona sufriente el rostro de Cristo. Su trayectoria terrenal concluyó en su ciudad natal de Gramat en el año 1861, tras sufrir un ictus que puso fin a sus días de labor incansable. Su ejemplo de santidad, vivido en la sencillez del deber cotidiano, fue reconocido oficialmente por la Iglesia cuando el Papa Juan Pablo Segundo lo elevó a los altares el veintitrés de marzo de 2003, confirmando la fecundidad de su entrega sacerdotal y su amor por los necesitados.
El culto
El Beato Pierre Bonhomme es celebrado en la Iglesia universal cada nueve de septiembre, fecha inscrita en el martirologio para honrar su memoria. Su culto se centra en la gratitud por su testimonio de caridad cristiana y en la intercesión por quienes hoy continúan su labor de asistencia y predicación. La beatificación, ocurrida el veintitrés de marzo de 2003 por el Papa Juan Pablo Segundo, consolidó su figura como un modelo de sacerdote cercano al pueblo, especialmente hacia aquellos que experimentan la fragilidad de la enfermedad o la pobreza.
Los fieles encuentran en su vida un estímulo para practicar la misericordia sin reservas. La veneración al Beato Pierre Bonhomme no solo se manifiesta en la liturgia, sino en el compromiso de quienes, inspirados por su carisma, trabajan en la atención de los más vulnerables, manteniendo vivo el espíritu de servicio que él mismo encarnó durante el siglo diecinueve en su querida Francia.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festeja el beato Pierre Bonhomme?
Su memoria litúrgica se celebra cada 9 de septiembre.
De qué es patrono el beato Pierre Bonhomme?
En los datos biográficos proporcionados no se mencionan patronatos específicos.
En la ciudad de Gramat en el territorio de Cahors en Francia, beato Pedro Bonhomme, sacerdote, que se esforzó admirablemente por las misiones al pueblo y la evangelización de las campiñas y fundó la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora del Monte Calvario, a quien confió el cuidado de las necesidades de los jóvenes, de los enfermos y de los pobres. — Martirologio Romano