Enciende una vela por quien amas — arde aquí durante 7 díasEnciende la tuya →

14 de julio

Beato Rafael de Barletta

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Orígenes y vida conventual

Cattaro se presentaba en el siglo quince como una ciudad costera y un importante centro económico y religioso de la Dalmazia. En el año 1423, Cattaro se sottomise liberamente a la señoría veneciana, convirtiéndose posteriormente en capoluogo dell'Albania veneta. Gracias a su alianza con Venecia, la ciudad conservó una larga independencia del Imperio Otomano. Aquel puerto se mostraba vivace y rico de comerciantes, marinai, pescatori y predicatori itinerantes del Vangelo, y en ese mismo contexto marítimo nació el beato Rafael. Las noticias sobre su existencia emergen con claridad únicamente tras su traslado a Barletta, un renombrado centro pugliese situado en la orilla opuesta del Adriático. En esta ciudad italiana, Rafael profesó en la Orden Religiosa de los Siervos de María asumiendo la condición de hermano converso. Residió habitualmente en el Convento de Santa María de la Cruz, un edificio que se encontraba situado en una zona periférica de Barletta. Las fuentes descriptivas de su paso por la comunidad retratan a Rafael como un frate umile, modesto, pieno di carità e di zelo.

El ministerio de la caridad y la austeridad

Debido a sus notables cualidades humanas y a su proverbial prudencia, los superiores le confiaron al beato Rafael el delicado oficio de cuestor, tarea que desempeñó tanto dentro como fuera de las murallas de Barletta. Con este encargo, Rafael se hizo sumamente amabile y se ganó la estimación y la profunda veneración de los habitantes. Su entrega hacia los desvalidos se manifestaba en una caridad smisurata hacia los pobres. Mientras el fraile cuestaba el pan destinado al sustento de los religiosos de su convento, salía expresamente de las murallas urbanas para entregar ese mismo pan a los pobres y necesitados que lo aguardaban con esperanza. Al emprender el camino de regreso hacia el interior de la ciudad, Rafael volvía a llenar su bisaccia con las nuevas limosnas que los ciudadanos le entregaban para llevarlas al convento. Su sensibilidad ante los requerimientos del prójimo era tal que no dudaba en vaciar lo que había recolectado incluso en las manos de falsos pobres, impulsado por el deseo íntimo de sentirse pobre entre los pobres gracias a su profunda humildad. Esta entrega respondía a una vida marcada por la renuncia a las vanidades, pues Rafael evitó siempre las distracciones y las vanas esperanzas del mundo mediante el rigor de una existencia muy austera y penitente. Practicaba asiduamente severos ayunos y prolongadas vigilias nocturnas, caminaba permanentemente a pies descalzos y careció por completo de una celda propia para dormir. Pasaba las horas rezando ante el Santissimo Sacramento y descansaba muy poco allí donde le sorprendía el cansancio, mientras afrontaba con valentía las numerosas tentaciones con las que el demonio intentaba asaltarle durante la noche. Como hombre puro y casto, Rafael salía invariablemente victorioso de aquellos combates espirituales apoyándose en la fuerza inagotable de los sacramentos y de la oración, llegando incluso a sumergirse en el agua helada como remedio corporal para sofocar ciertas asechanzas.

Tránsito al cielo y memoria

Durante el transcurso de una noche, el beato Rafael experimentó en sueños la premonición de su muerte imminente. Movido por esta revelación y con el firme propósito de no hallarse desprovisto de los auxilios espirituales, el fraile despertó a sus propios confraternos. El Padre Superior Bartholomeus Janatasius se dirigió de inmediato hacia la iglesia del convento, donde fra Rafael se encontraba aguardando en oración delante del altar de la Beata Virgen María, advocación a la cual el monje profesaba una intensa devoción. El Padre Superior escuchó la confesión sacramental de Rafael y le administró el Santo Viatico. Poco después, el beato Rafael spirò nella pace del Signore manteniendo los ojos fijos en el Cielo, en posición de rodillas y con las manos juntas. Su fallecimiento aconteció en medio de la profunda admiración de sus confraternos, exactamente el 14 de julio de 1566. Tras el deceso, el cuerpo de Rafael permaneció expuesto a la veneración durante tres días completos. Una moltissima gente procedente tanto de Barletta como de los territorios circundantes acudió con fervor para honrar su salma y llorar su pérdida, mientras numerosos fieles pedían con insistencia algún fragmento de las vestiduras del difunto para conservarlo como una preciada reliquia.

Preguntas frecuentes

Quando se festeggia el beato Rafael de Barletta?

Su memoria litúrgica se celebra el 14 de julio, fecha que coincide con el día de su tránsito a la vida eterna.

¿De qué es patrono el beato Rafael de Barletta?

Las fuentes históricas e informaciones disponibles no mencionan ningún patronato específico atribuido al beato Rafael.