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8 de mayo

Nuestra Señora de Luján

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

El contexto geográfico y social

El mundo contemporáneo se encuentra profundamente dividido entre privilegiados y excluidos, caracterizándose por una riqueza mal distribuida y un progreso que con frecuencia no coincide con el desarrollo humano integral. La capital argentina, definida a menudo como una gran piovra, concentra cuatro millones de ciudadanos en su tejido urbano, mientras que la gran Buenos Aires se compone de diecisiete distritos y abarca diez millones de habitantes distribuidos en nueve diócesis distintas. La población de esta gran área metropolitana constituye por sí sola una cuarta parte de todo el país, reflejando una intensa concentración demográfica. La zona central de Buenos Aires costeggia el Río de la Plata y concentra los servicios públicos esenciales como bancos, oficinas nacionales y municipales, universidades, tribunales y numerosas actividades comerciales. En este vasto escenario urbano se alternan barrios caracterizados por grandes palacios a más pisos, zonas de villas familiares muy costosas y villas de emergencia que permanecen pobres y desprovistas de los servicios elementales más necesarios. En la capital federal los embotellamientos stradales son sumamente frecuentes, marcando el ritmo acelerado de la vida moderna. La población diocesana cuenta específicamente con unos tres millones setecientos dieciséis mil habitantes distribuidos en una superficie de doscientos dos kilómetros cuadrados. La diócesis registra además más de tres millones cuatrocientos veinte mil católicos que se congregan en ciento ochenta parroquias. Estas ciento ochenta parroquias son servidas con dedicación por ciento ochenta sacerdotes diocesanos, trescientos sesenta y tres sacerdotes regulares y dos mil ochenta y ocho suoras. A cada párroco le corresponde la exigente cura pastoral de diecinueve mil fieles. Las parroquias se encuentran raggruppate en veinte decanatos y en cuatro vicariati locales que son regidos directamente por obispos ausiliari. A los vicariados territoriales se suman estrechamente vicariati settoriali dedicados a la Pastorale, a la Gioventù e all'Educazione. Asimismo, se han instituido diversas áreas pastorales específicas como liturgia, espiritualidad, familia, cultura y solidaridad con el fin de garantizar una evangelización verdaderamente capillare en todo el territorio.

Los orígenes históricos y el viaje de la imagen

En las cercanías de la gran Buenos Aires, a una distancia de sesenta y siete kilómetros, se encuentra la localidad de Luján, cuyo territorio está profundamente marcado por la memoria histórica. Para llegar a Luján se recorre habitualmente la vía Castro Barros y se ingresa en la Autopista veinticinco de Mayo, la cual se conecta posteriormente con la Autopista del Oeste. A lo largo del camino se atraviesan ciudades importantes como Morón, Moreno y General Rodríguez. En el trayecto se pueden observar una nicchia que custodia la imagen de Nuestra Señora de Luján y la señalética que indica el río Luján. Este paisaje estuvo ligado a hechos trágicos del pasado colonial, pues el quince de junio de mil quinientos treinta y seis el capitán Pedro Luján, que era sobrino de don Pedro de Mendoza, fue asesinado por los Indios en aquel mismo recorrido. Con el paso de los años, en el año mil seiscientos treinta y ocho, la contrada se convirtió en un importante lugar de tránsito para el comercio gracias a la construcción de una nueva ruta que conducía directamente a Córdoba. Esta nueva vía favoreció notablemente el tránsito de las carovanas y el intercambio comercial entre los españoles de la Plata y los portugueses de Brasil, quienes compartían la condición de ser sudditi de la misma corona. En este contexto, el portugués Don Antonio Ferías de Sáa, que era propietario de una fattoria en Sumampa dentro de la jurisdicción de Córdoba del Tucumán, le pidió a su amigo el marino Juan que le consiguiera una imagen de la Inmaculada Concepción proveniente de Brasil con el propósito de erigir una capilla. Según la autoridad de Monseñor Presas, la solicitud formal de dicha imagen se remonta al año mil seiscientos veintinueve. En aquel mismo año de mil seiscientos veintinueve, Juan se preparaba para partir hacia Pernambuco, en Brasil. Cabe señalar que en el año mil seiscientos treinta san Pablo enviaba numerosas estatuas de la Virgen hacia tierras brasileñas, y es muy probable que la sagrada efigie fuera comprada precisamente en Brasil. La nave en la que viajaba Juan hizo su retorno triunfal al puerto de Buenos Aires el veintitrés de marzo de mil seiscientos treinta. Al llegar al puerto, las dos cajas que transportaba la carga fueron depositadas para iniciar su recorrido.

El prodigio a orillas del río Luján

Al llegar al puerto de Buenos Aires, la estatuas encargadas se habían duplicado milagrosamente en dos pequeñas piezas de terracota que venían custodias en sendas cajas de madera. Una de las estatuillas representaba a la Inmaculada Concepción y es la misma Virgen que actualmente se venera con fervor en el Santuario de Luján, mientras que la otra estatuilla representaba a la Madre de Dios y fue traslada con el tiempo hacia Córdoba. Esta segunda estatuilla presentaba de manera evidente el estilo artesanal típico del Brasil de aquella época. Las dos cajas fueron cargadas en una carovana que se dirigía hacia Viejo y hacia Córdoba. En el mes de mayo, tras dos días de camino, la carovana se detuvo en las inmediaciones del río Luján con la intención de pasar allí la noche. El lugar exacto de aquella histórica parada corresponde hoy en día a Villa Rosa, en la circunscripción de Pilar, situada a unos treinta kilómetros de la actual Basílica. Cruzando el puente bajo el cual fluyen las aguas del río Luján se llega en apenas quince minutos a la meta del gran peregrinaje espiritual. Al spuntare del primer rayo de sol, el cocchiere de la carovana ató los bueyes al carro y les dio la orden de caminar. No obstante la orden, los animales se negaron a dar un solo paso, incluso cuando fueron golpeados para obligarlos a marchar. Ante esta inusual resistencia, los viajeros decidieron aligerar el peso del carro quitando las dos cajas. Tan pronto como removieron las pesadas cajas, los bueyes retomaron su marcha sin dificultad alguna. Sin embargo, al volver a colocar las cajas sobre el carro, los animales se detenían de inmediato. Si retiraban únicamente una caja, el carro permanecía inmóvil, pero al sustituir la caja removida por la otra, los bueyes reanudaban su avance con absoluta normalidad. Intrigados por este fenómeno, los hombres le preguntaron a Juan acerca del contenido exacto de los misteriosos bultos. La estatuilla de la Inmaculada Concepción fue entonces transportada provisionalmente a la fattoria de Rosende, mientras que la otra estatua continuó su viaje rumbo a Córdoba. El dueño de la fattoria se comprometió formalmente a construir una modesta capilla, encomendando la custodia cotidiana de la misma a un servidor suyo llamado Manuel. La noticia del suceso se difundió rápidamente en el giro de pocas horas, convirtiendo muy pronto la sencilla capilla en una incesante meta de devoción popular que se mantuvo durante más de cuarenta años.

El desarrollo del culto y la construcción del templo

A pesar de que los negocios económicos de la zona sufrieron ciertas pérdidas debidas a la negligencia de los operarios y a la eventual clausura de la ruta hacia Córdoba, y de que sobre el camino se verificaban frecuentes rappresaglies a causa de la capilla debido a que las autoridades eclesiásticas aún no se pronunciaban oficialmente sobre los prodigios obrados por la Virgen, el devoto negro Manuel mantuvo siempre vivo el culto sagrado. En el año mil seiscientos setenta y uno, Doña Ana de Matos, que era propietaria de otra fattoria ubicada en las cercanías del río Luján, le pidió a Juan Oramas que le vendiera la venerada estatua, argumentando que su propiedad ofrecía un lugar mucho más seguro y transitado. La transacción de venta de la estatua se llevó a cabo, pero al día siguiente Doña Ana descubrió con asombro que la imagen ya no se encontraba en su nuevo lugar, pues había retornado misteriosamente a la antigua capilla. Doña Ana relató lo sucedido a las autoridades eclesiásticas, las cuales se desplazaron al lugar de los hechos y procedieron a trasladar solemnemente la estatua hasta la fattoria de Matos en medio de una solemne procesión. Junto a la sagrada imagen caminaba también el fiel negretto Manuel. Desde aquel momento, la estatua no se movió nunca más de la fattoria de Matos, y de igual manera Manuel decidió no apartarse de allí, consagrándose voluntariamente como esclavo de la Virgen. Con el tiempo, Doña Rosende le concedió a Manuel la libertad jurídica. Una segunda capilla fue erigida y totalmente terminada en el año mil seiscientos ochenta y cinco en las tierras pertenecientes a Doña Ana. Posteriormente, en el año mil setecientos cincuenta y cuatro, dado que dicha segunda capilla ya no resultaba suficientemente capiente para albergar a los fieles, se colocaron las sólidas fondamenta de un nuevo Templo. Los reyes de España colaboraron generosamente en la ambiciosa empresa de la construcción del templo. En el mes de diciembre del año mil ochocientos setenta y uno se celebró el primer peregrinaje oficial. Más adelante, el ocho de mayo del año mil ochocientos ochenta y siete, tuvo lugar la solemne coronación de Nuestra Señora de Luján, una gracia concedida por el Papa León XIII. El quince de mayo de aquel periodo se colocó la primera piedra para la edificación de la gran basílica, cuyos trabajos de construcción comenzaron formalmente en el año mil ochocientos noventa. Pocos años después, en el año mil ochocientos noventa y tres, la localidad de Luján fue oficialmente declarada ciudad. La magnífica basílica se distingue por poseer dos esbeltas torres que alcanzan una altura de ciento diez metros. Finalmente, en el año mil novecientos treinta, la Inmaculada Concepción de Luján fue proclamada de manera solemne Patrona de Argentina, de Uruguay y de Paraguay.

La vida de fe y las peregrinaciones actuales

El espíritu de devoción que anima a los fieles hacia Nuestra Señora de Luján se manifiesta hoy con una fuerza espiritual incalculable a través de masivas expresiones de fe que desafían las distancias y las fatigas físicas. Desde hace veinticinco años, cada ocho de mayo, coincidiendo con el día de la festividad litúrgica, la hermosa basílica atrae a más de un millón de jóvenes llenos de fervor. Estos jóvenes peregrinos recorren a pie una distancia de aproximadamente doscientos kilómetros para poder alcanzar el sagrado santuario y postrarse ante la Madre. Paralelamente, en las vastas extensiones de la Pampa argentina, la tradición se mantiene viva con imágenes de profunda estampa rural. En Madrid, una pequeña localidad argentina de diez mil habitantes situada en plena Pampa y rodeada por inmensas praderas donde pastan libremente mandrie de bovinos y caballos al estado brado, viven los tradicionales gauchos. Los gauchos cumplen la función de guardianes a caballo de estas manadas en libertad. Con motivo de la festividad, los gauchos de Madrid se ponen en camino a lomos de sus caballos para dirigirse directamente al Santuario de Luján, que dista nada menos que quinientos kilómetros de su punto de partida. Este largo y riguroso viaje a caballo hacia el santuario se prolonga durante diez días completos, implicando pernoctaciones en los distintos pueblos de paso y contando siempre con la generosa hospitalidad de la gente del lugar. En este contexto de profunda espiritualidad, la figura de Suor Maria Isabel Sancho, de entrañable origen español, representa también la entrega silenciosa de la vida consagrada al servicio de esta misión mariana. La pequeña estatua de la Inmaculada, aquella misma que detuvo los bueyes siglos atrás, continúa acogiendo cada año a más de cuatro millones de peregrinos que llegan buscando consuelo, paz y renovación en su fe.

Preguntas frecuentes

Quando se festeggia Nuestra Señora de Luján?

La festividad de Nuestra Señora de Luján se celebra cada año el día 8 de mayo, fecha en la que miles de fieles y peregrinos acuden al santuario.

Di cosa è patrono Nuestra Señora de Luján?

Nuestra Señora de Luján fue declarada Patrona de Argentina, del Uruguay y del Paraguay en el año 1930.