6 de septiembre
San Cagnoaldo de Laon
Obispo
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes familiares y formación en Luxeuil
Cagnoaldo provenía de una noble familia de la Borgogna que desempeñó un papel notable en la sociedad de su tiempo. Su padre, Cagnerico, era un potente lord y respetado commensale del rey d'Austrasia Teodoberto, mientras que su madre, Laudegonda, destacaba por su profunda fe cristiana y su gran sabiduría. La vocación religiosa floreció también en el seno de su hogar, pues su hermano San Faro trabajó en la corte, se casó y posteriormente, de común acuerdo con su esposa, abrazó la vida consagrada para convertirse en obispo de Meaux, mientras que su cuñada tomó el velo monástico. Asimismo, su hermana Santa Burgundofara fundó el célebre monasterio de Faremoutier.
Desde su juventud, Cagnoaldo desarrolló un fuerte y sincero interés por las cosas sacras, sintiendo la llamada a una vida de mayor perfección. Raggiunta l'età opportuna, su padre lo envió al monasterio de Luxeuil para que fuera instruido directamente por el célebre San Colombano. L'ingresso de Cagnoaldo a Luxeuil se remonta al año 590, fecha que coincide exactamente con la fundación del monasterio. En aquel recinto de oración y trabajo, Cagnoaldo creció en la virtud y en el conocimiento junto con otros jóvenes de la nobleza, distinguiéndose rápidamente entre sus compañeros por su entrega y sellando una profunda amistad con el fundador.
San Colombano sentía un gran afecto por su aventajado discípulo, a quien solía llamar con cariño joven devoto a Dios. Con el tiempo, y rompiendo con la práctica habitual del ámbito monástico de la época, San Colombano quiso que Cagnoaldo fuera ordenado sacerdote, un acontecimiento verdaderamente singular y significativo. Tras su ordenación, el maestro lo eligió como su estrecho colaborador y lo involucró activamente en sus exigentes misiones espirituales, cimentando un vínculo de inquebrantable lealtad y servicio mutuo.
Peregrinaciones, destierros y prodigios
Cuando el rey Teodorico II exilió a San Colombano, Cagnoaldo demostró una enorme fidelidad al dejar su sede para seguir a su maestro en su camino hacia la región del Lago de Costanza. Sin embargo, en el año 610, las autoridades impusieron a San Colombano la severa prohibición de no llevar consigo a ningún monje que no fuera de origen irlandés o bretón. Los hombres del príncipe recurrieron a la fuerza para hacer cumplir esta orden, confinando a los monjes francos en el interior del recinto monástico.
Aquella reclusión forzada se prolongó hasta que intervino valientemente Sant'Agile, quien era cugino de Cagnoaldo. Gracias a su oportuna intercesión, la prohibición gubernamental fue finalmente revocada, lo que permitió que Cagnoaldo pudiera reunirse de nuevo con San Colombano. El reencuentro tuvo lugar mientras el maestro era hospedado por el propio padre de Cagnoaldo, Cagnerico. Cagnerico decidió retener a San Colombano durante un tiempo para beneficiarse de su presencia y de sus sabios consejos espirituales. Durante aquel apacible soggiorno en el hogar familiar, San Colombano impuso el velo sagrado y consagró a Dios a Burgundofara, que por entonces era todavía una niña.
Posteriormente, Cagnoaldo siguió a San Colombano hasta Bregenz, compartiendo con él grandes fatigas, imitando fielmente sus virtudes y siendo testigo directo de sus prodigios. En una ocasión en la que ambos vivían como eremitas sobre una montaña, San Colombano ordenó a Cagnoaldo que detuviera las continuas incursiones de un oso que devastaba los vegetales de los que se nutrían para subsistir. Con gran fe, Cagnoaldo trazó un solco en la tierra usando una verga e intimó severamente al animal a no sobrepasarlo, logrando que el animal obedeciera al instante.
Más adelante, en el año 612, durante la cruenta batalla de Tolbiac que enfrentó a Teodorico con su hermano Teodoberto, San Colombano experimentó una clara visión de los acontecimientos bélicos y se la comunicó a Cagnoaldo. En un momento de arrebato impulsivo, Cagnoaldo sugirió a su maestro que rezara para conseguir la derrota de Teodorico. Con gran sabiduría evangélica, San Colombano reprendió a Cagnoaldo, recordándole firmemente el deber cristiano de rezar siempre por los enemigos y de abandonarse con confianza al recto juicio de Dios. Como resultado de aquella contienda, Teodorico resultó victorioso y San Colombano se vio obligado a huir hacia Italia, donde posteriormente fundaría el monasterio de Bobbio.
Episcopado en Laon y últimos años
Tras la partida de San Colombano hacia tierras italianas, Cagnoaldo se separó de él y decidió regresar al monasterio de Luxeuil para retomar la vida cenobitica en comunidad. Desde aquel centro monástico, Cagnoaldo fue enviado a ayudar a su hermana en la importante fundación del monasterio de Eboriac, que más adelante recibiría el nombre de Faremoutier. Su labor de apoyo a las obras de la Iglesia demostró su gran capacidad organizativa y su celo apostólico.
En el año 623, tras producirse la muerte del obispo Richeberto, Cagnoaldo fue nombrado y consagrado como el sexto obispo de Laon. Aunque no se conservan noticias detalladas sobre los innumerables actos cotidianos de su episcopato, la historia destaca su importante participación en el Concilio de Reims. En aquella solemne asamblea eclesiástica, Cagnoaldo firmó los decretos sinodales junto a otros ilustres prelados de su tiempo, tales como San Donato, obispo de Besançon y antiguo compañero en Luxeuil; San Sulpizio, obispo de Bourges; Pallade, obispo d'Auxerre; San Anserico, obispo de Soissons; San Bertrando, obispo de Cambrai; Hadouin, obispo de Mans; y San Arnolfo, obispo de Metz.
Su autoridad episcopal estuvo siempre marcada por la magnanimidad, siendo profundamente estimado por todos gracias a su proverbial prudencia, su dulzura de carácter y su desbordante caridad hacia los más necesitados, especialmente los pobres y los enfermos. Testimonio de su activa participación en la vida de la Iglesia es el hecho de que, el 22 de noviembre de 631, Cagnoaldo firmó el documento oficial con el que Sant'Eligio dotó generosamente al monasterio de Solignac, una institución que se regía estrictamente por la Regla de San Colombano.
Cagnoaldo falleció en una fecha incierta comprendida entre los años 632 y 640, estableciéndose la fecha indicativa de su muerte en el 635 aproximadamente, mientras se encontraba hospedado en el monasterio de Saint-Vincent. Su cuerpo fue sepultado con honores en el coro del propio monasterio de Saint-Vincent, lugar donde descansó durante siglos como testimonio de su santidad.
Veneración y destino de las reliquias
La memoria del santo obispo permaneció viva en el corazón de los fieles durante la Edad Media. En el año 1196, el abad Ugo procedió a la solemne exhumación del cuerpo de Cagnoaldo, depositando sus venerados restos en una nueva caja protectora. Lamentablemente, con el paso de los siglos y a causa de los conflictos bélicos, la caja que contenía los restos mortales de Cagnoaldo fue posteriormente destruida por los Ingleses.
A pesar de estas devastaciones, la devoción no decayó y, en el transcurso del siglo XVII, los restos supervivientes del santo recibieron una nueva y digna sistemación. Como muestra de comunión espiritual y afecto monástico, en el año 1623 algunas reliquias de Cagnoaldo fueron generosamente donadas a las monjas del monasterio de Faremoutier. Pocos años más tarde, en 1643, un hueso femoral del santo fue entregado como donativo a la Cattedrale de Laon.
La población de Laon acudía con fervor a su intercesión, recurriendo a él con gran éxito durante los momentos más difíciles marcados por epidemias y calamidades públicas. Desgraciadamente, durante los violentos acontecimientos de la Revolución francesa, todas las reliquias restantes de Cagnoaldo se perdieron definitivamente y la antigua abadía sufrió una destrucción parcial. A pesar de la pérdida material de sus despojos, la tradición litúrgica del Martirologio sigue recordando a San Cagnoaldo como un insigne obispo de Laon, fiel discípulo de San Colombano y su único y valioso asistente en el solitario eremo cercano a Bregenz.
Il cammino di fede
Il percorso spirituale di San Cagnoaldo ebbe inizio nell'anno cinquecento novanta, quando scelse di entrare nel monastero di Luxeuil, ponendosi sotto la guida di San Colombano. Questa adesione alla vita cenobitica non fu solo un distacco dal mondo, ma una scelta radicale di sequela che lo condusse a seguire il suo maestro nell'esilio forzato. Durante questo periodo di privazioni e spostamenti, Cagnoaldo rimase saldo nel suo proposito, vivendo la missione itinerante presso il Lago di Costanza e Brégentz. Tale esperienza formò il suo spirito alla pazienza e alla perseveranza, virtù che avrebbero caratterizzato il suo futuro episcopato.
Dopo gli anni trascorsi nel rigore del deserto e della vita monastica, la sua missione si orientò verso l'edificazione ecclesiale. Insieme alla sorella Burgundofara, egli dedicò energie preziose alla fondazione del monastero di Faremoutier, un luogo destinato a diventare un faro di spiritualità. La chiamata all'episcopato giunse nell'anno seicento ventitré, quando fu consacrato vescovo di Laon. Da pastore, egli comprese l'importanza della comunione tra le chiese locali, partecipando attivamente al Concilio di Reims e sostenendo con la sua autorità e la sua firma la fondazione del monastero di Solignac. La sua vita si concluse nel monastero di Saint-Vincent nell'anno seicento trentacinque, coronando un'esistenza spesa interamente per il servizio di Dio e dei fratelli.
Il culto e la memoria
La figura di San Cagnoaldo è custodita con particolare affetto dalla comunità di Laon, città di cui è patrono e che ha beneficiato del suo zelo pastorale. La sua memoria liturgica, che la Chiesa celebra ogni anno il giorno sei settembre, invita i fedeli a riflettere sulla continuità del servizio ecclesiale, che unisce la preghiera solitaria del monaco alla sollecitudine del vescovo per il popolo di Dio.
Sebbene il tempo abbia velato molti dettagli della sua biografia, la venerazione per San Cagnoaldo persiste come testimonianza di una fede radicata nella storia dei primi secoli del Medioevo. I fedeli guardano al suo esempio come a un invito alla collaborazione e alla cura delle opere di carità e di formazione spirituale, perpetuando così il suo impegno per la fondazione e il sostegno dei luoghi di preghiera. La sua intercessione è invocata con fiducia da quanti cercano nella storia dei santi un modello di coerenza e di dedizione alla Chiesa universale.
Preguntas frecuentes
Cuando se festegгает San Cagnoaldo?
San Cagnoaldo se festejaba tradicionalmente el 22 de noviembre, aunque su memoria litúrgica principal se conmemora el 6 de septiembre.
De qué es patrono San Cagnoaldo?
Las fuentes históricas y biográficas disponibles no mencionan ningún patronato específico atribuido a San Cagnoaldo.
En Laón, en Francia, san Cagnoaldo, obispo, que fue discípulo de san Colombano y único ministro en su eremitorio cerca de Bregenz. — Martirologio Romano