14 de octubre
San Calixto I
Papa
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Las fuentes históricas y el inicio de la vida
Las noticias sobre el pontificado de San Calixto provienen principalmente de dos fuentes fundamentales. Por un lado, el Catalogo Liberiano, una lista cronológica de los Papas hasta Papa Liberio que se encuentra contenida en el Cronografo del 354, una recopilación de textos predominantemente cronográficos cumplida en el año 354. Por otro lado, la fuente principal para las noticias sobre su pontificado es la obra denominada Èlenchos, conocida también como Refutatio omnium haeresium o Philosophoumena. El autor de esta obra era un enemigo de San Calixto y el texto resulta abiertamente hostil hacia su persona, por lo que las noticias allí consignadas solo pueden recernirse indirectamente mediante el discernimiento entre el verdadero relato y la falsedad.
Originariamente, San Calixto fue un esclavo. Su dueño era Carpoforo, un cristiano liberto perteneciente a la casa del emperador. En un momento determinado, Carpoforo confió a San Calixto una suma considerable de dinero para abrir una banca en la zona romana de la Piscina Publica. Numerosas viudas y otros fieles cristianos depositaron sus ahorros en aquella institución. Sin embargo, según el relato del Èlenchos, San Calixto dissipò todo el dinero recibido. Temiendo la severa reacción de su amo, el futuro Papa intentó huir de Roma.
El arresto, las minas y el regreso a Roma
Durante su huida, San Calixto fue capturado y obligado a cumplir castigo girando la mola de un molino. Ante la situación, Carpoforo decidió darle una segunda oportunidad para que pudiera recuperar o restituir el dinero perdido. El deudor se puso de nuevo al frente de la tarea, pero pronto se encontró incapaz de reintegrar la suma inicial. Cierto sábado, San Calixto se dirigió a la sinagoga local y perturbó la ceremonia religiosa. Una conjetura histórica sugiere que el verdadero intento del deudor era hacerse arrestar para liberarse de la enorme presión que ejercía sobre él su propietario.
Los miembros de la comunidad judía lo llevaron inmediatamente ante el prefecto de la ciudad, Fusciano, acusándolo de haber impedido el culto legítimo. Carpoforo intervino entonces en el juicio defendiendo al deudor insolvente, movido por su propio interés económico. A pesar de ello, Fusciano dio crédito a la acusación de los judíos y condenó a San Calixto a las minas, conocidos como metalla, en la isla de Cerdeña. Allí sufrió un largo esilio y trabajos muy duros.
En aquellos días, Marcia, que era concubina del emperador Cómodo y probablemente cristiana, solicitó al obispo de Roma y pontífice Víctor un listado de los mártires cristianos que se hallaban condenados en aquellas minas. La intención de Marcia era proveer bondadosamente a su liberación. El obispo Víctor facilitó el documento solicitado, pero omitió incluir en él el nombre de San Calixto. A pesar de esta exclusión, un sacerdote llamado Giacinto fue enviado a Cerdeña con la carta oficial de excarcelación. San Calixto suplicó con insistencia a Giacinto que lo incluyera en la lista de los liberados y de este modo logró regresar a Roma.
Una vez de vuelta en la capital, San Calixto fue perdonado por su pasado y reintegrado plenamente en la comunidad cristiana. No obstante, por razones de prudencia, las autoridades eclesiásticas decidieron alejarlo temporalmente de Roma. Durante el episcopado del obispo Víctor y posteriormente bajo el de Zefirino, San Calixto adquirió una posición cada vez más importante dentro de la comunidad de fieles de Roma.
El servicio como diacono y el cemeterio de la via Appia
Tras el fallecimiento del obispo Víctor, San Calixto fue ordenado diacono y nombrado consejero personal por el nuevo obispo Zefirino. En el ejercicio de sus funciones, San Calixto fue designado administrador del patrimonio eclesiástico. Antes de ser elegido Papa, el diacono asumió una tarea de gran trascendencia espiritual al ser prepuesto, alrededor del año 200, al cementerio situado sobre la via Appia, que con el tiempo se convertiría en el cementerio oficial y papal de la comunidad cristiana de Roma. Aquel lugar sagrado terminó tomando su nombre.
La creación de este cementerio comunitario sobre la vía Appia representó el verdadero acto de nacimiento oficial de un camposanto que dejaba de pertenecer a una familia o a una corporación privada para convertirse en patrimonio de toda la comunidad. El cementerio comunitario fue abierto a la acogida de todos los hermanos en la fe, sin importar su extracción social. Como diacono al servicio de aquel lugar, San Calixto recogió con esmero las vestigios y los restos de los mártires para la futura veneración de los posteridades.
El pontificado y la doctrina sobre el Logos
Tras la muerte del obispo Zefirino, San Calixto fue elegido como Vescovo de Roma. Su pontificado abarcó desde el año 218 hasta el 222 según los datos aportados por el Catalogo Liberiano. Al asumir la suprema guía de la Iglesia, el nuevo Papa debió afrontar complejos problemas de índole doctrinal, motivados por la coexistencia de orientaciones muy diversas dentro de la comunidad cristiana. Con el fin de asegurar la unidad doctrinal de la Iglesia, San Calixto se situó en una posición mediana entre las facciones que se oponían mutuamente.
El pensamiento teológico de San Calixto, descrito de forma crítica en el Èlenchos, consideraba el Logos como Hijo y Padre al mismo tiempo, entendiéndolo como un espíritu indiviso. Según esta perspectiva defendida por el Pontífice, no existe una separación real entre el Padre y el Hijo, ya que ambos constituyen una sola y misma realidad. El Papa afirmaba que cualquier realidad superior e inferior se encuentra plenamente ripiena de espíritu divino, y que el espíritu que se hizo carne en las entrañas de la Virgen es uno solo y idéntico al Padre. San Calixto identificaba al hombre visible con el Hijo y al espíritu descendido en el Hijo con el Padre.
De este modo, el Pontífice afirmaba con firmeza la existencia de un Dios único y no de dos dioses distintos entre Padre y Hijo. El Padre vino en él y, al asumir la carne humana, la divinizó uniéndola a sí mismo y haciendo de ambas una sola cosa. El Padre y el Hijo debían llamarse el único Dios. Esta realidad, al ser un solo prosopon, no podía dividirse en dos, y el Padre padeció y compadeció juntamente con el Hijo.
La disciplina de la misericordia y la Iglesia de los pecadores
Además de los arduos problemas doctrinales, Papa Calixto tuvo que afrontar cuestiones de gran relieve relacionadas con la disciplina eclesiástica. La posición adoptada por el nuevo Papa estuvo profundamente impregnada de un original y originario actitud de misericordia, debida tal vez a que él mismo había experimentado el perdón en su propia existencia. Ya desde su elección como Papa, promovió la recta doctrina y se distinguió por reconciliar con gran benevolencia a los lapsi, es decir, a aquellos cristianos que habían apostatado durante las persecuciones.
El Papa acoge a toda clase de pecadores y se muestra indulgente con los llamados placeres, procurando siempre tender un puente hacia los herejes y los cismaticos. Un ejemplo notable de esta actitud fue su decisión de consentir que las matronas romanas consideraran como maridos legítimos a hombres de clases sociales inferiores, contraviniendo así la severa ley civil vigente. Como ha señalado la estudiosa Emanuela Prinzivalli, la Iglesia guiada por San Calixto estaba permeada por una praxis constante de misericordia.
Para San Calixto, la Iglesia no debía ser una asamblea exclusiva de santos, sino una comunidad integrada por santos y pecadores. La postura que debían adoptar los pastores de almas tenía que estar firmemente basada en una sustancial misericordia. Papa Calixto deseaba vivamente una Iglesia que fuera la encarnación misma de la misericordia de Dios, una verdadera casa de misericordia abierta a los pecadores, que ofreciera a todos los hombres la posibilidad real de la reconciliación tras la caída en el pecado.
El martirio y la memoria litúrgica
El martirio de San Calixto, Papa y santo, se considera un hecho seguro por la tradición y la historia cristiana. El santo coronó su operoso episcopato con un luminoso martirio en el año 222 en la ciudad de Roma. La Depositio martyrum, que forma parte del Cronografo del 354 redactado por el ilustre calígrafo Furio Dionisio Filocalo, indica la memoria litúrgica de San Calixto exactamente en la fecha del catorce de octubre.
A diferencia de su vínculo con el cementerio de la vía Appia, el cuerpo de San Calixto no fue sepultado en el cimitero callistiano, sino que su sepultura tuvo lugar en la vía Aurelia, en el tercer miglio, siendo depositado en la catacumba de Calepodio en Roma. El Martirologio Romano recuerda a este santo Papa y mártir precisamente en el día catorce de octubre, perpetuando la memoria de su vida entregada al servicio de los fieles y a la proclamación de la infinita misericordia divina.
Camino de fe y servicio
La existencia de Calixto transcurrió en una época de tensiones para la comunidad cristiana de Roma. Antes de ser llamado al ministerio pastoral, conoció la dureza de los trabajos forzados en las minas de Sardegna, donde fue confinado debido a su fe. Tras ser liberado de aquella penosa condena, regresó a Roma, donde su prudencia y dedicación llamaron la atención de las autoridades eclesiásticas. Fue ordenado diacono y se le confió la administración del cementerio oficial de la comunidad en la vía Appia, un lugar que hoy perpetúa su nombre.
En el año 218, Calixto fue elegido para ocupar la cátedra de San Pedro. Como Papa, promovió activamente la reconciliación de quienes habían caído en pecado, facilitando su retorno a la comunión eclesial frente a las posturas más rigoristas de su tiempo. Su pontificado, caracterizado por esta apertura pastoral, concluyó en el año 222, cuando entregó su vida por el Evangelio en Roma. Sus restos fueron sepultados en el cementerio de Calepodio, en la vía Aurelia.
Memoria y testimonio
El recuerdo de San Calixto I ha permanecido vivo a lo largo de los siglos como un testimonio de que el sufrimiento puede transformarse en un servicio de amor hacia los más débiles. Su labor en la organización de las catacumbas y su insistencia en la misericordia divina configuraron la identidad de la Iglesia romana en un periodo crucial de su desarrollo histórico.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia San Calixto I?
La memoria litúrgica de San Calixto se celebra el catorce de octubre, fecha indicada en la antigua Depositio martyrum y recogida por el Martirologio Romano.
De qué es patrono San Calixto I?
Los datos biográficos e históricos proporcionados no mencionan patronatos específicos asociados a este santo.
San Calixto I, papa, mártir: de diácono, después de un largo exilio en Cerdeña, se hizo cargo del cementerio sobre la vía Appia conocido bajo su nombre, donde recogió las vestigios de los mártires para futura veneración de los posteriores; elegido luego papa promovió la recta doctrina y reconcilió con benevolencia a los lapsos, coronando finalmente su operoso episcopado con un luminoso martirio. En este día se conmemora la deposición de su cuerpo en el cementerio de Calepodio en Roma sobre la vía Aurelia. — Martirologio Romano