5 de octubre
San Froilán de León
Obispo
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y vida eremítica
San Froilán nació en un sobrio soburbio de la ciudad de Lugo, situada en la bella región de Galizia, en el transcurso del siglo noveno, concretamente en el año ochocientos treinta y dos. Movido por una intensa llamada interior hacia las cosas divinas, a la temprana edad de dieciocho años decidió abandonar las comodidades del mundo para retirarse a una rigurosa vida eremítica en las agrestes montañas del Curueno, localizadas en la zona de Val di Cesar. La tradición popular y el tiempo han preservado la memoria de su paso por aquellos parajes solitarios, de modo que una roca situada entre las localidades de Corecillas y Montuerto aún hoy lleva con orgullo su nombre. Asimismo, subsiste todavía en la actualidad una pequeña chiesetta dedicada a la memoria de San Froilán en la misma región montañosa del Curueno. Durante aquella etapa de austeridad, un sacerdote devoto llamado Attilano se unió voluntariamente a San Froilán en la práctica constante de la santa penitencia, compartiendo con él las fatigas y las consolaciones de la vida contemplativa. Con el paso de los años, el santo varón ensanchó su horizonte espiritual y se dedicó con fervor al apostolado cristiano, evangelizando de manera activa toda la región legionense, la cual se encontraba poblada en aquellos momentos por numerosos fieles que habían huido desde el sur peninsular huyendo del temor ante las implacables persecuciones árabes.
Fundaciones monásticas y labor de colonización
En el año ochocientos setenta, respondiendo a la necesidad de estructurar la vida espiritual de la zona, San Froilán fundó en los márgenes del río Curueno el monasterio de Veseo. La fama de santidad y sabiduría del fundador trascendió los límites locales, de modo que numerosos religiosos procedentes de los lugares vecinos acudieron presurosos al monasterio de Veseo con el firme propósito de vivir bajo la obediente guía de Froilán, quien por entonces continuaba siendo un religioso laico. En el plano político e histórico, el rey Alfonso tercero de León ejerció su reinado abarcando el periodo comprendido entre el año ochocientos ochenta y seis y el nuevecientos diez. Dicho monarca logró una victoria decisiva al vencer en la batalla de Polvoraria en el año ochocientos setenta y ocho. Tras aquel triunfo militar de gran trascendencia, el rey meditó profundamente sobre la necesidad urgente de consolidar las extensas tierras cristianas que habían sido conquistadas hasta llegar al río Duero. Con este loable fin, el soberano llamó a San Froilán a su corte establecida en Oviedo para encomendarle personalmente la delicada tarea de colonizar las tierras cristianas nuevamente conquistadas. Con profundo dolor en el alma y a mal a gusto, San Froilán debió abandonar las queridas montañas del Curueno y el monasterio de Veseo que con tanto amor había levantado. Desendió entonces en compañía de Attilano y de otros fieles monarcas y monjes hasta alcanzar la fértil llanura del río Esla, situada al norte de Zamora. En aquel estratégico emplazamiento fundó, en el año ochocientos ochenta, el monasterio de Tàbara en la mencionada llanura fluvial. Dicho monasterio experimentó un crecimiento tan acelerado que se pobló en poco tiempo con seiscientos monjes de ambo sexos, constituyendo quizás el primer monasterio duplice de la época medieval en toda España. Tiempo después, el monasterio de Moreruela adquirió una importancia verdaderamente extraordinaria entre todos los cenobios fundados a lo largo de la fértil vallata del río Esla. Como testimonio de su preeminencia histórica, los monasterios de Moreruela y de Tàbara tuvieron el honor de ser los primeros en todo el territorio español en aceptar de forma oficial la reforma de la orden del Císter.
Episcopado y tránsito a la eternidad
A la altura del año nueve hundred, la importante sede episcopal de la ciudad de León se encontraba desocupada al quedar vacante. Ante esta situación de necesidad espiritual, los fieles acudieron con insistencia ante el rey para solicitar formalmente la designación de San Froilán, quien desempeñaba en aquel momento las funciones de abad en el monasterio de Moreruela, para que asumiera el cargo de obispo de León. Aunque San Froilán manifestó inicialmente una sincera oposición a semejante nombramiento por humildad, finalmente fue obligado por las circunstancias a aceptar la pesada carga pastoral. Recibió la solemne consagración episcopal precisamente durante la festividad litúrgica de Pentecostés del año nuevecientos en el interior de la catedral de León. Cabe destacar que su fiel compañero Attilano fue creado obispo de Zamora de manera simultánea a la consagración episcopal de Froilán. Tras una vida entregada por completo al servicio de Dios y de los hermanos, San Froilán alcanzó la edad de setenta y tres años y entregó su espíritu al Creador en el año novecientos cinco. Su venerado cuerpo fue depositado con solemnidad en el mismo sarcófago que el monarca había mandado preparar con antelación para su propia sepultura dentro de los muros de la catedral de León.
Traslaciones de las reliquias y pervivencia del culto
No se conoce con exactitud histórica el momento preciso en el cual el pueblo comenzó a tributarle un culto litúrgico oficial. De hecho, el valioso antifonario mozarabico perteneciente a la catedral de León, el cual se remonta a la primera mitad del siglo décimo y fue redactado por mano de sus propios discípulos, todavía no incluye la celebración de su festividad. No obstante, ya en el transcurso del siglo undécimo, el obispo Pelagio de Oviedo se refiere explícitamente a él reconociéndolo con el título de santo. Debido al inminente y grave peligro provocado por las reiteradas incursiones de los árabes, en el año novecientos noventa y cinco se llevó a cabo la primera traslación de sus sagradas reliquias desde la catedral de León hasta el refugio seguro del monasterio de Val di Cesar. Ya avanzado el siglo undécimo, la figura de Froilán continuaba siendo objeto de profunda veneración en Val di Cesar. Sin embargo, a mediados del siglo duécimo, su cuerpo incorrupto se encontraba albergado en el monasterio de Moreruela. Dicho traslado a Moreruela se había efectuado en contra de la expresa y decidida voluntad del clero y del pueblo fiel de la ciudad de León. Ante tal afrenta, los habitantes y los sacerdotes leoneses decidieron interponer un recurso formal ante el sumo pontífice papa Alejandro tercero, suplicando con insistencia la restitución legítima de las veneradas spoglie. Acogiendo la súplica, el papa encomendó el delicado asunto al cardenal Giacinto, quien ejercía como legado pontificio en tierras de España y llegaría a ser el futuro papa Celestino tercero. Durante su estancia oficial en León en el año mil ciento setenta y tres, el eminente cardenal dictó la orden de repartir los restos, disponiendo el traslado de exactamente la mitad de los restos mortales de San Froilán de regreso a la ciudad de León. La otra mitad de los sagrados restos se dejó custodiada en el monasterio de Moreruela. El ilustre cronista real Tudense sitúa cronológicamente esta memorable traslación en el año mil ciento ochenta y uno. Coincidentemente, Manrico desempeñaba el cargo de obispo de León en el año mil ciento ochenta y uno y actuaba como el principal iniciador de los trabajos de construcción de la actual catedral gótica. En lo tocante a su memoria litúrgica, la fiesta principal de San Froilán se celebra oficialmente cada cinco de octubre, mientras que la solemne conmemoración de la traslación de sus reliquias tiene lugar el once de agosto. La rica tradición iconográfica e histórica recuerda que San Froilán es patrono de las diócesis de León y de Lugo, además de ostentar el título de patrono titular del seminario mayor legionense. La magnífica arca de plata que resguarda las reliquias sagradas en el altar mayor de la catedral fue una obra maestra realizada por el hábil oricefe Enrico de Arfe durante el siglo decimosexto. Asimismo, la cuidada escultura situada en la fachada sur, datada en el siglo decimoquinto, representa al santo revestido con todos sus ornamentos episcopales. Los valiosos relieves esculpidos en el tímpano de la puerta de la fachada sur, conocida popularmente como la puerta de san Freniamo y fechada en el siglo decimotercero, representan de manera plástica la solemne traslación de los restos desde Moreruela hasta León. En el interior de la capilla de la Natividad de la catedral se conserva con esmero una hermosa vidriera elaborada entre los siglos decimotercero y decimocuarto que está enteramente dedicada a la memoria de San Froilán. Una de las artísticas tablas que componen los escaños del coro, labrada en el siglo decimoquinto, presenta al santo vinculado a la célebre leyenda del milagro del lobo. De igual manera, las tablas pintadas que componen la gran pala del altar mayor, obra del renombrado pintor Nicolás Francés en el siglo decimoquinto, ilustran de forma elocuente diversas escenas de la edificante vida del santo obispo. Como testimonio histórico de la caridad que inspiró su existencia, en la ciudad de León existió hasta el siglo diecinueve un hospital que llevaba con orgullo el nombre de San Froilán. En la actualidad, en las solitarias montañas continúa en pie la pequeña chiesetta de San Froilán. Cada cinco de octubre, con motivo de su festividad, se celebra una masiva y gran fiesta en el santuario de la Madonna del Cammino, ubicado en León, congregando a una innumerable concurrencia de fieles devotos procedentes de todo el antiguo reino asturiano-legionense. Finalmente, el venerable martirologio conmemora con devoción en la ciudad de León a San Froilán, ensalzándolo como el obispo preclaro que evangelizó con valentía las regiones liberadas de los moros, y que rifulgió de manera admirable tanto por su ardiente fervor en la vida monástica como por su insondable generosidad hacia los más pobres y necesitados.
La vida de San Froilán
La trayectoria terrenal de San Froilán se despliega a través de una constante búsqueda de la voluntad divina. Sus primeros años en la tierra gallega de Lugo fueron el preludio de una vocación que lo llevaría a retirarse a los montes del Curueno. En aquel entorno de naturaleza agreste, el santo se dedicó a la oración solitaria, consolidando una disciplina espiritual que más tarde compartiría con otros. Esta etapa eremítica no fue un fin en sí misma, sino una preparación para una acción apostólica más amplia que se manifestó en la fundación de monasterios.
En el año ochocientos setenta, fundó el monasterio de Veseo, seguido diez años después por la fundación del monasterio de Tàbara, en el año ochocientos ochenta. Estas instituciones no solo sirvieron como refugio para quienes buscaban la perfección cristiana, sino también como focos de cultura y piedad. Su capacidad de liderazgo y su fama de santidad lo condujeron, finalmente, al episcopado. En el año novecientos, fue consagrado obispo de León, ciudad donde desarrolló su ministerio episcopal con una dedicación que marcó la vida de sus diocesanos. Tras una vida de entrega total, San Froilán entregó su alma al Creador en el año novecientos cinco, dejando un testimonio de obediencia y amor que ha sido preservado por la memoria colectiva de la Iglesia hasta nuestros días.
El culto al santo
La veneración a San Froilán tiene raíces profundas que se remontan al siglo once, época en la que su culto fue formalmente reconocido por el obispo Pelagio de Oviedo. Este reconocimiento oficial consolidó su lugar en el calendario litúrgico y en el corazón de los fieles, quienes lo han honrado durante generaciones como un protector ejemplar. Su figura es especialmente querida en las diócesis de León y Lugo, de las cuales es patrono, y donde su intercesión es invocada con particular confianza.
La Iglesia celebra su memoria cada cinco de octubre, fecha que permite a los fieles recordar su tránsito al cielo. Asimismo, existe una memoria específica el once de agosto, que conmemora la traslación de sus reliquias, un evento que subraya la importancia de su presencia en la vida de la comunidad cristiana. A través de los siglos, San Froilán permanece como un modelo de obispo y monje, cuya vida es una invitación constante a profundizar en la oración y a servir con generosidad a los hermanos en la fe.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia San Froilán de León?
La festa liturgica principale di San Froilán si celebra il 5 ottobre, mentre la festa della traslazione delle sue reliquie si commemora l'11 agosto.
Di cosa è patrono San Froilán de León?
San Froilán è patrono delle diocesi di Leon e di Lugo, ed è inoltre il santo titolare del seminario maggiore legionense.
En León, en España, conmemoración de san Froilán, obispo, que, elevado al episcopado después de haber llevado una vida eremítica, evangelizó las regiones de España liberadas del yugo de los moros y brilló por el ardor en la propagación de la vida monástica y por la generosidad hacia los pobres. — Martirologio Romano