12 de marzo
San José Zhang Dapeng
Catequista y mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Los orígenes y la conversión
San José Zhang Dapeng nació hacia el año 1754 en Tou-yun-fou, en la provincia china del Kouy-tcheou, como el primero de tres hijos de una familia pagana. Fue un hombre profundamente religioso que, en su camino de búsqueda espiritual, abrazó primero el budismo y luego el taoismo. Por razones que la historia no especifica, a la edad de unos cuarenta años dejó Tou-yun-fou y se trasladó a Guiyang, el capoluogo de la provincia, donde se asoció en los negocios con un mercante de seda llamado Ouang. El hijo mayor de Ouang, que se encontraba en Pekín para rendir unos exámenes, logró diplomponerse y recibió el bautismo con el nombre de Saverio. De regreso a casa, Saverio se dedicó con celo a la conversión de sus parientes y amigos, logrando convencer a José para que diera el gran paso hacia la fe cristiana. Tras su conversión, surgió una delicada situación matrimonial, ya que José tenía un segundo matrimonio contraído porque su primera esposa no le había dado herederos, y de esta segunda unión había nacido un hijo. Demostrando rectitud, José concedió una dote a su segunda esposa y la desposó con otro cristiano. Los familiares de José, temerosos por sus propias riquezas, se mostraron poco comprensivos ante estos cambios, pero él no abandonó su fe. El tío de Saverio, furioso por la conversión de su sobrino, lo denunció a pesar del riesgo de desencadenar violentas persecuciones. Para proteger a su hijo, Ouang tuvo que pagar un soborno a la policía y suspender las celebraciones litúrgicas en sus locales, lo que motivó que José decidiera interrumpir su colaboración comercial y establecerse por cuenta propia como cambista.
El camino en la fe y el apostolado
San José Zhang Dapeng fue aceptado como catecúmeno en el año 1798. Con el valioso apoyo de otros hermanos en la fe, adquirió una nueva casa que tenía la capacidad de reunir y hospedar a un misionero. Su itinerario espiritual culminó con el bautismo recibido en el año 1800, y dos años más tarde tuvo la gracia de recibir por primera vez la Eucaristía. Lamentablemente, en ese mismo año, su propio hermano denunció a los cristianos, provocando el arresto de muchos fieles, aunque José logró escapar temporalmente. Tras regresar a la ciudad, inició una intensa actividad apostolica que dio abundantes frutos con la conversión de numerosas personas. Su caridad se manifestaba en el cuidado solícito de los pobres y de los malati, en la asistencia espiritual a los moribundos y en la noble tarea de dar sepultura a los muertos. Los fieles, profundamente conmovidos por su entrega generosa, solicitaron su nombramiento oficial como jefe de la escuela y catequista, cargo que asumió en el año 1808.
Las persecuciones y el arresto
Tres años después de su nombramiento, un nuevo período de persecuciones asoló la región. José se vio obligado a huir a Hin-y-fou, mientras su hijo Antonio sufriva el arresto y la condena al exilio por negarse tenazmente a revelar el paradero de su padre. Buscando eludir los estrictos controles policiales, José marchó hacia el norte, donde fue calurosamente acogido por los católicos locales. Ante la invitación del obispo de regresar a su hogar para asistir a los fieles que lo necesitaban, obedeció sin vacilar y continuó su labor de evangelización en medio de graves peligros. Los problemas más serios comenzaron en el año 1814, cuando su propio cuñado reveló el lugar de su escondite, facilitando su captura por las autoridades. Una vez arrestado, José rechazó categóricamente cualquier intento de renunciar a su fe en Cristo y rehusó ser liberado a cambio del rescate que sus parientes intentaron pagar por él. Fue formalmente condenado a muerte en virtud de los decretos imperiales anticatólicos promulgados pocos años antes. La noticia oficial de la condena fue dictada por el virrey en noviembre de 1814 y posteriormente confirmada por el emperador en enero siguiente, aunque el interesado no recibió la notificación hasta marzo de 1815.
El martirio y la gloria
Ante la inminencia de su fin, San José Zhang Dapeng rechazó el tradicional banquete de despedida con sus parientes y prefirió retirarse en profunda oración para preparar su alma al encuentro con Dios. El 12 de marzo llegó la hora suprema de su testimonio supremo. Un batallón de soldados lo condujo al lugar destinado para la ejecución. Entre los guardias, José se distinguió por su alta estatura, su porte distinguido y sus cabellos y barba blancos, manifestando un gozo tan profundo que incluso lloraba de alegría. Fue atado a una cruz y un apretado nudo de cuerda le estrujó el cuello. A los familiares que lo rodeaban y le imploraban llorosos que abjurara de su fe para salvar la vida, les dirigió su testamento espiritual con palabras de absoluta confianza: "No piangete, sto andando in Paradiso". Su memoria fue honrada por la Iglesia cuando fue beatificado en el año 1909. Más tarde, el 1 de octubre del año 2000, el Papa Giovanni Paolo II lo elevó al honor de los altares al canonizarlo solemnemente junto a otros 119 mártires en tierra cinese.
La vida de fe
La trayectoria de San José Zhang Dapeng es un testimonio del poder transformador de la gracia. Nacido en Tou-yun-fou, su vida estuvo marcada por una búsqueda sincera que lo condujo al encuentro con Jesucristo. Tras recibir el bautismo en el año mil ochocientos y participar del sacramento de la Eucaristía en el año mil ochocientos dos, su corazón se inflamó de celo apostólico. Esta vocación se hizo manifiesta en el año mil ochocientos ocho, cuando asumió la responsabilidad de ser catequista y director de la escuela local, un papel fundamental para el fortalecimiento de la comunidad cristiana en las regiones de Tou-yun-fou, Kouy-yang e Hin-y-fou.
Su compromiso no estuvo exento de dificultades, pues la fidelidad al Evangelio implicaba riesgos considerables en aquel tiempo. En el año mil ochocientos catorce, sufrió la prueba de la traición cuando fue denunciado por su cuñado, un hecho que precipitó su detención. A pesar de las presiones y el peligro, San José Zhang Dapeng no vaciló en sus convicciones. Su martirio, consumado el doce de marzo del año mil ochocientos quince en Kouy-yang mediante el estrangulamiento, representa el punto culminante de una vida entregada por completo al servicio de la palabra divina y al cuidado de sus hermanos en la fe. Su ejemplo nos recuerda que la fidelidad cristiana es un don que se sostiene incluso en los momentos de mayor adversidad.
El culto y memoria
La Iglesia celebra la memoria litúrgica de San José Zhang Dapeng el doce de marzo, coincidiendo con el día en que entregó su vida por el Reino de Dios. Este recuerdo anual invita a los fieles a contemplar la fortaleza de un hombre que, habiendo conocido la verdad del Evangelio, no permitió que ninguna circunstancia, ni siquiera la traición familiar, lo separara del amor de Cristo.
El reconocimiento oficial de su santidad tuvo lugar el primero de octubre del año dos mil, cuando el Papa Juan Pablo II lo inscribió en el catálogo de los santos. Este acto solemne no solo honró su memoria, sino que lo presentó como un modelo de perseverancia para toda la Iglesia universal. Al venerar a San José Zhang Dapeng, recordamos que el martirio es la ofrenda suprema de una vida que ha sido plenamente consagrada a la enseñanza y al testimonio del Evangelio en medio de las dificultades del mundo.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia San José Zhang Dapeng?
Se celebra el 12 de marzo, día en que sufrió el martirio.
De qué es patrono San José Zhang Dapeng?
Los registros históricos y los hechos proporcionados no mencionan ningún patronato específico para este santo.
En la ciudad de Guiyang, en la provincia de Guangxi en China, san José Zhang Dapeng, mártir, que, recibida la luz de la fe, apenas bautizado abrió su casa a los misioneros y a los catequistas y ayudó en todo modo a los pobres, los enfermos y los niños; conducido al suplicio de la cruz, vertía lágrimas de alegría por haber sido hecho digno de morir por Cristo. — Martirologio Romano