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4 de diciembre

San Juan Calabria

Sacerdote

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

La infancia en la pobreza y la dura prueba de los primeros años

San Juan Calabria nació a Verona el 8 octubre 1873 en el seno de una familia que vivía en condiciones de profunda pobreza. Su padre trabajaba como ciabattino pero no conseguía ganar lo suficiente para alimentar a todos los hijos, mientras que su madre se esforzaba duramente como lavandaia y stiratrice para sostener el hogar. La precaria situación económica del núcleo familiar quedaba expuesta de manera humillante cuando algunos señores de la San Vincenzo entraban libremente en su casa para controlar lo que hubiese en la pentola. Tales señores solían reprender a su padre porque fumaba, pues consideraban aquel vicio como la causa principal de la ruina familiar. Las penurias se agravaron drásticamente a causa de la muerte prematura del padre, un acontecimiento trágico que sumió a la familia en la indigencia total. La familia rimase sul lastrico, fue desahuciada de su vivienda y sobrevivió únicamente gracias a la hospitalidad caritativa de otras personas.

El camino hacia el sacerdocio entre inaptitudes e incertidumbres

Durante su juventud, la madre mostraba una gran preocupación por el futuro de su hijo, ya que este no lograba encontrar un empleo adecuado para subsistir. El joven deseaba fervientemente farsi prete, demostrando un carácter sognatore e idealista que le llevaba a cometer constantes errores y pasticci en cada actividad laboral que emprendía. A causa de su manifiesta inaptitud para el trabajo manual o administrativo, era regularmente despedido después de pocos meses de prueba. En medio de aquel desconcierto, un sacerdote de Verona llamado don Scapini decidió otorgarle su confianza y encargarse de prepararlo de manera privada para su futuro ingreso en el seminario. San Juan Calabria superó con éxito aquella preparación particular y consiguió entrar en el seminario, demostrando de este modo que no era en absoluto tonto. Sin embargo, su bagaje cultural seguía resintiendo notables carencias causadas por los estudios no cumplidos debidamente en su juventud. En el ambiente del seminario no entusiasmaba a nadie debido a su escasa preparación previa, si bien era universalmente reconocido como un joven bueno, devoto y dotado de una gran sensibilidad humana y espiritual. La idoneidad de su vocación para portar la talara y para afrontar los estudios teológicos fue severamente cuestionada por las autoridades eclesiásticas, lo que motivó la decisión de enviarlo a realizar el servicio militar con el fin de ganar tiempo y reflexionar. Durante el periodo de la vida militar se mostró notablemente impaciente e impasibilidad con las armas, maldestro en las maniobras y completamente incapaz de impartir órdenes o hacerse obedecer por los demás soldados. No obstante, en aquel mismo contexto militar emergió con fuerza su extraordinaria delicadeza y sensibilidad humana al dedicarse a curar y consolar con ternura a los soldados enfermos de sífilis y de otras afecciones infecciosas graves. Al concluir el servicio militar y regresar al seminario, se reabrió con intensidad el debate sobre su idoneidad para la ordenación sacerdotal, dividiendo a la comunidad entre detratores y firmes sostenidores. Los detratores continuaban señalando implacablemente sus persistentes lagunas culturales y su aparente falta de aptitudes prácticas para el ministerio. Por el contrario, los partidarios, guiados firmemente por don Scapini, exaltaban sus singulares dotes espirituales y cualidades morales, logrando al final prevalecer en la decisión. De este modo, fue ordenado sacerdote a la edad de casi veintiocho años, concretamente el 11 agosto 1901.

Las obras de caridad y la fundación de las congregaciones

Un episodio decisivo orientó de manera definitiva su existencia hacia el ejercicio de la caridad activa, tomando como modelo la espiritualidad y la obra de don Bosco. Acogió en su propia casa a un niño zingaro que había huido de sus dueños, confiándolo inmediatamente a los cuidados solícitos de su madre. Con el tiempo, continuó acogiendo a muchos otros niños strappati alla strada e alla miseria, menores que se encontraban frecuentemente al borde de la delincuencia juvenil. Aquellos muchachos eran llamados por él con afecto entrañable con el apelativo de "Buoni fanciulli". Dado que su domicilio particular ya no resultaba suficiente para albergar a tantos menores necesitados, en el año 1907 abrió la primera institución destinada específicamente a acogerlos y protegerlos. Esta valiente dedicación le acarreó comentarios poco lusinghieri y juicios profundamente malevolentes por parte de algunos confraternidad sacerdotal, quienes consideraban una auténtica pazzia su entrega incondicional a los pobres. Posteriormente, el obispo diocesano lo nombró confesor de los clérigos, un encargo que atrajo nuevas críticas y habladurías malintencionadas contra su persona. A pesar de ello, la gente sencilla comenzó a asediar su confesionario en busca de absolución sacramental y de sabios consejos espirituales, reconociendo claramente en él una auténtica santidad sacerdotal. Para dar estabilidad a su misión, fundó la congregación de los "Poveri Servi della Divina Provvidenza", a la que siguió pocos años más tarde la creación del ramo femenino. El fin fundamental de la congregación consistía en mostrar al mundo la existencia real de la Provvidenza y proclamar que Dios es Padre y se ocupa verdaderamente de los hombres. San Juan Calabria quiso que sus religiosos estuvieran presentes y activos en las zonas más marginadas, pobres y desprovistas de esperanza humana. Indicó como los verdaderos tesoros de la congregación a aquellas criaturas abandonadas, reiette y disprezzate por la sociedad, tales como los ancianos, los enfermos y los pecadores. Fijó como objetivo primordial el ravvivare nel mondo la fede y la confianza absoluta en Dios mediante el abandono total a la Divina Provvidenza para resolver las necesidades cotidianas de la vida. A este respecto, acostumbraba a enseñar a sus hijos espirituales que la primera Provvidenza consiste en usar la cabeza con inteligencia y responsabilidad. Asimismo, spronava a sus seguidores a un retorno sincero y práctico a las puras fuentes del Evangelio, invitando a elegir siempre entre la fe auténtica y el rechazo de la palabra divina. A lo largo de su camino apostólico, experimentó amarguras y profundas decepciones provocadas por una frangia de sus propios religiosos, sufriendo además una prolongada visita apostólica que duró doce años a consecuencia de un recurso presentado ante el Vaticano.

El tránsito hacia la eternidad y el reconocimiento de la Iglesia

El 3 diciembre 1954 realizó su postrer acto de caridad heroica, ofreciendo su propia vida a Dios para implorar la curación del Papa Pio XII, quien se encontraba entonces en condición agonizante. San Juan Calabria falleció al día siguiente, el 4 diciembre 1954, entregando su espíritu al Creador tras una vida de inmolación. Como respuesta a su oblación, el Papa Pio XII sanó de manera misteriosa y repentina, logrando vivir en plena eficiencia física y mental durante otros cuatro años más. Su memoria perenne quedó grabada en la Iglesia y es recordado en el martirologio como san Giovanni Calabria, sacerdote de Verona y fundador de las congregaciones de los Poveri Servi y de las Povere Serve della Divina Provvidenza. Su camino hacia los altares culminó cuando fue beatificado en el año 1988 y, posteriormente, elevado a los altares de la santidad al ser canonizado el 18 abril 1999.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se celebra san Juan Calabria?

Se celebra el 4 diciembre.

En Verona, san Juan Calabria, sacerdote, que fundó la Congregación de los Pobres Siervos y de las Pobres Siervas de la Divina Providencia. — Martirologio Romano