20 de junio
San Juan (Scalcione) de Matera
Abad
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La juventud y los primeros pasos en la vida religiosa
Las fechas biográficas tradicionales indican que el santo nació en Matera en el año 1070, o según otras fuentes en 1080, en el seno de una rica y noble familia. Todavía era muy joven cuando, animado por un extraordinario espíritu de piedad, abandonó la casa paterna para buscar a Dios en la sencillez. En este trascendental momento de su renuncia, el joven intercambió sus lussuosos abiti con los de un pobre, un gesto que ya había sido realizado en los siglos anteriores por iniciales eremitas y monacos, anticipando simbólicamente san Francisco. Se dirigió entonces a la ciudad de Taranto solicitando hospitalidad y trabajo a los monjes basilianos de la Isla de San Pedro. En dicha isla le fue confiada la modesta y sufrida custodia de las ovejas, tarea en la que experimentó grandes pruebas físicas. Giovanni fue muy provato dal lavoro di pastore, hasta el punto de que, mientras estaba por ceder a la fatiga, sintió una voz interna que decía que Dios estaba con él, la cual lo rianimó de inmediato. Al divisar una barca en las costas, creyó reconocer en ello el designio divino y se hizo transportar hacia las tierras de Calabria. En Calabria condujo una rigurosa vida de solitudine y mortificazione, prolongando su itinerario espiritual poco después al pasar a Sicilia, donde permaneció durante dos años enteros prosiguiendo su existencia como ferviente penitente.
Las peregrinaciones y la formación de la vocación
De regreso en la región de Apulia, se detuvo en Ginosa, localidad cercana a Taranto y a su natal Matera. En Ginosa continuó su acostumbrada vida de recogimiento, siendo discretamente hospedado por sus parientes que se habían trasladado a ese lugar por motivos políticos. Reducido casi a uno scheletro debido a las continuas privaciones, el santo logró ingeniosamente no hacerse reconocer por sus propios familiares. Posteriormente, tomó la decisión de recorrer los pueblos vecinos predicando con fervor y exhortando al pueblo a una intensa vida de oración. Su palabra sencilla y su testimonio atrajeron la benevolencia de muchas almas y el consiguiente acoplamiento de algunos discípulos que deseaban seguir su estilo de vida. Sin embargo, debido a falsas acusaciones, sufrió de calumnias por las cuales terminó en la cárcel por orden del conde Roberto de Chiaromonte. Fue liberado milagrosamente de su cautiverio, lo que le obligó a alejarse de todos para continuar su misión en otros parajes. Al llegar a Capua, volvió a percibir su voz guía interior que le ordenaba retornar imperativamente a la Apulia. En los montes de la Irpinia, concretamente en Bagnoli, tuvo un encuentro providencial con san Guglielmo da Vercelli, quien con algunos discípulos conducía una vida de carácter eremítico. Se detuvo con san Guglielmo y sus seguidores hasta que experimentó una visión que indicaba para ambos caminos apostólicos opuestos pero siempre enmarcritados en la Italia Meridional, de modo que Giovanni operaría intensamente en la Apulia, mientras que Guglielmo fundaría el célebre monasterio y santuario de Montevergine.
La fundación de Pulsano y la expansión monástica
Movido por un profundo anhelo espiritual, decidió emprender un viaje hacia Palestina pasando por la ciudad de Bari. Bari vivía en aquel periodo una gran vivacidad histórica, puesto que allí habían llegado recientemente las reliquias de san Nicola en el año 1087 y se había celebrado un concilio presidido por el papa Urbano II junto a eminentes obispos. No obstante la efervescencia comercial y religiosa barese, existía en el ambiente un notable proliferar de desórdenes morales y políticos. Comprendiendo con discernimiento que su auténtica Palestina era la propia Apulia, Giovanni renunció definitivamente al viaje a Tierra Santa y reanudó sus incesantes peregrinaciones. Sus pasos atrajeron la profunda admiración del pueblo, pero también suscitaron la oposición de muchos enemigos, hasta el punto de correr el serio peligro de ser quemado vivo a causa de la maldad de sus detractores. Tras visitar a sus discípulos en Ginosa, continuó su camino hacia el Gargano. El monte Gargano era ya de por sí célebre en toda la cristiandad por el antiguo santuario del Arcángel Miguel. Precisamente cerca de dicho santuario, en el paraje de Pulsano, se detuvo en una valle solitaria junto a seis fieles discípulos. Allí dio inicio a una nueva comunidad monástica que en el breve plazo de seis meses alcanzó la notable agregación de cincuenta monjes y adquirió una gran fama espiritual. La Congregación monástica conocida popularmente como de los 'Scalzi' se fue ensanchando considerablemente al recibir numerosos legados testamentarios y terrenos. Como fruto de esta expansión, fue abierta otra casa monástica cerca de la iglesia de san Giacomo en la ciudad de Foggia, y asimismo se fundó un monasterio en Meleda, en Dalmacia, situado estratégicamente frente a las costas del Gargano. Para regir este último monasterio de Meleda fue enviado el monje Giovanni Bono, quien con el tiempo murió en concepto de santidad. Con su obra y rectitud, Giovanni se ganó la profunda estima del rey Ruggero II y del pontífice Inocencio II.
El tránsito definitivo y la memoria en el tiempo
Tras conducir con sabiduría la comunidad monástica durante diez años desde el monasterio de Foggia, san Juan de Matera entregó su alma al Creador el 20 de junio de 1139. En el Martirologio se le recuerda precisamente en el monasterio de San Giacomo de Foggia en la Apulia como un abad insigne por su notable austeridad y su potente predicación, además de ser reconocido como el ilustre fundador de la Congregación de Pulsano bajo la observancia benedictina. El santo fue inicialmente sepultado en el mismo monasterio de Foggia donde concluyó sus días terrenales. Con el transcurso de los siglos, la Congregación de Pulsano entró en una etapa de decadencia hasta que en el siglo decimoquinto quedó casi extinta, si bien perduraron siempre los abundantes frutos de santidad emanados de sus monasterios. En una época posterior, el cuerpo de san Giovanni fue trasladado desde Foggia de regreso al primitivo monasterio de Pulsano. Finalmente, en el año 1830, las sagradas reliquias fueron solemnemente trasladadas a la cattedrale de Matera. Las reliquias del Santo Abate fondatore di Maria de Pulsano se custodian desde entonces en la Cattedrale de Matera dentro de una artística urna. San Juan de Matera es celebrado como compatrono de Matera, y su festividad litúrgica se conmemora cada veintitrés de junio, recordando al precursor de la vida penitencial, pobre y asociada que transformó el rostro de la Iglesia medieval.
La senda del desierto
Desde su juventud, Juan sintió la llamada imperiosa de la entrega absoluta a Dios. En un acto de desprendimiento, abandonó a su familia para abrazar la vida eremítica y trabajar como pastor en Taranto. Este humilde comienzo forjó en su alma la paciencia y la contemplación, virtudes que lo acompañarían durante sus posteriores peregrinaciones y su rigurosa vida ascética a través de Calabria, Sicilia y diversas localidades de Apulia, entre ellas Ginosa y Bagnoli.
Un hito fundamental en su itinerario espiritual fue el encuentro en Irpinia con san Guillermo de Vercelli. Al compartir la vida eremítica con este santo varón, Juan maduró su vocación comunitaria. Guiado por la providencia divina, se estableció finalmente en Pulsano, en el promontorio del Gargano, donde fundó la Congregación monástica de los Descalzos, convirtiéndose en abad y guía espiritual de numerosos hermanos que buscaban la perfección evangélica. Su santa vida concluyó en el monasterio de San Giacomo, en Foggia, en el año 1139.
El culto y la memoria
La memoria de san Juan de Matera permanece viva como un testimonio de entrega sin reservas a la voluntad del Padre. Su herencia espiritual se custodia con especial fervor en su tierra natal, donde su figura continúa inspirando a las almas sedientas de infinito. El martirologio inscribe su nombre para la edificación de la Iglesia universal, recordando que la verdadera grandeza reside en el desapego del mundo y en la búsqueda constante del rostro del Señor.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festeggia San Juan de Matera?
San Juan de Matera se commemora litúrgicamente el 23 de junio, aunque su tránsito terrenal ocurrió el 20 de junio de 1139.
De qué es patrono San Juan de Matera?
San Juan de Matera es venerado como ilustre compatrono de la ciudad de Matera.
En el monasterio de San Giacomo de Foggia en Puglia, san Juan de Matera, abad, que, insigne por austeridad de vida y por la predicación al pueblo, fundó sobre el Gargano la Congregación de Pulsano de observancia benedictina. — Martirologio Romano