28 de octubre
San Judas Tadeo
Apóstol
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes familiares y cercanía con el Señor
San Judas Tadeo nació en Cana de Galilea, en Palestina, durante el primer siglo de nuestra era. Su familia directa poseía lazos de parentesco muy cercanos con la Sagrada Familia. Era hijo de Alfeo o Cleofa y de Maria Cleofa, siendo su padre hermano de San Giuseppe y su madre prima de Maria Santissima, lo que convertía al futuro apóstol en cónyuge espiritual y pariente cercano de Jesús tanto por parte de padre como por parte de madre. Alfeo o Cleofa figuró entre los discípulos a los cuales Jesús se apareció durante el camino de Emaus en el día de la risurrezione, mientras que Maria Cleofa fue una de las piadosas mujeres que habían seguido a Jesús desde la Galilea y que permaneció firme al pie de la cruz en el Calvario junto a Maria Santissima.
San Judas Tadeo tenía cuatro hermanos cuyos nombres eran Giacomo, Giuseppe, Simone y Maria Salome. Su hermano Giacomo fue llamado por Jesús para ser uno de los doce apóstoles, llegando a ser el primer obispo de Gerusalemme y siendo conocido como Giacomo Minore para distinguirlo del apóstol Giacomo Maggiore. Su hermano Giuseppe era ampliamente conocido con el apelativo de el Giusto, y su hermano Simone se convirtió en el segundo obispo de Gerusalemme como sucesor directo de Giacomo. Su única hermana, Maria Salome, fue la madre de los apóstoles San Giacomo Maggiore y San Giovanni Evangelista. Se supone que existió una prolongada y estrecha convivencia entre San Judas Tadeo, su cónyuge celestial Jesús y sus tíos Maria y Giuseppe. Esta fraterna convivencia y la parentela muy próxima motivaron que San Marco citara a San Judas Tadeo y a sus hermanos simplemente como hermanos de Jesús en los textos evangélicos.
Vocación apostólica y la Última Cena
Aunque la Biblia relata pocos detalles sobre la existencia cotidiana de San Judas Tadeo, las escrituras confirman que fue elegido directamente por Jesús para integrar el grupo de los doce apóstoles. Los evangelios consignan constantemente los nombres de Judas o Taddeo dentro del listado oficial del colegio apostólico, y el nombre de Judas aparece también registrado con claridad en los Hechos de los Apóstoles. Su sobrino San Giovanni Evangelista lo menciona explícitamente entre aquellos miembros del colegio apostólico que estuvieron presentes durante la celebración de la Santa Cena en el jueves santo.
Fue precisamente en el transcurso de la Última Cena cuando San Judas Tadeo dirigió una pregunta muy significativa a Jesús, interrogándole sobre la razón por la cual debía manifestarse a ellos y no al mundo entero. El Señor respondió a San Judas Taddeo afirmando que se producirían manifestaciones de Él a todos aquellos que custodiasen su palabra y mantuvieran la fidelidad a su amor, declarando que si alguien lo amaba observaría su palabra y que su Padre lo amaría para venir a morar junto a ellos. En este episodio de la Última Cena, San Judas Tadeo demostró de manera evidente su generosa compasión hacia todos los hombres y su anhelo de salvación universal.
Predicción, viajes apostólicos y la carta canónica
Tras la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles reunidos en el Cenacolo de Gerusalemme, la Iglesia de Dios experimentó una notable expansión que dio inicio a la evangelización de los pueblos. San Judas Tadeo comenzó su ministerio de predicación en los territorios de Galilea y posteriormente partió hacia Samaria y hacia otras poblaciones de origen judaico. En el año cincuenta, el apóstol tomó parte activa en el primer Concilio de Gerusalemme, y más tarde continuó su labor evangelizadora evangelizando Siria, Armenia y la Mesopotamia, que corresponde a la actual Iran. En aquellas tierras mesopotámicas unió su labor a la del apóstol Simone lo zelota, quien ya había estado evangelizando en Egipto.
La predicación y el testimonio de San Judas Tadeo se desarrollaron de un modo sumamente enérgico y vigoroso, logrando atraer y conquistar a los paganos de otras religiones que terminaron por convertirse en gran número al cristianismo. Su adhesión a Nuestro Señor Gesù Cristo fue absoluta e incondicional. Según la venerable tradición eclesiástica, San Judas Tadeo es reconocido además como el autor de la epístola canónica que lleva su propio nombre, un escrito dirigido de manera particular a los ebrei cristiani de Palestina poco tiempo después de la destrucción de la ciudad de Gerusalemme. En aquella época de composición, la mayor parte de los demás Apóstoles ya habían fallecido. El contenido de la carta representa un severo avvertimento contra los falsos maestros y constituye un firme llamamiento a conservar la pureza de la fe. El autor se mostró como un hombre apasionado y profundamente preocupado por la buena reputación del pueblo cristiano, expresando que en un principio deseaba escribir otra clase de texto, pero que optó por redactar esta advertencia con urgencia tras conocer los puntos de vista erróneos difundidos por falsos profesores dentro de la comunidad, con el propósito fundamental de mantener a la Iglesia en constante cautela.
Martirio, reliquias y devoción popular
El éxito de la evangelización provocó el descontento de los paganos, quienes comenzaron a incitar al pueblo contra los misioneros. San Judas Tadeo y San Simone fueron finalmente arrestados y conducidos con violencia al templo del sole. En aquel lugar, ambos apóstoles se negaron rotundamente a renegar de Gesù Cristo y a rendir culto a la diosa Diana. Ante la insistencia de los idólatras, San Judas declaró al gentío que, para evidenciar la absoluta falsedad de aquellos ídolos, saldrían de inmediato demonios capaces de destruirlos. Al instante, dos demonios repugnantes destrozaron por completo el templo y desaparecieron sin dejar rastro. La multitud, indignada y soliviantada por los sacerdotes paganos, se arrojó furiosamente contra los apóstoles. San Judas Taddeo fue trucidado por los sacerdotes paganos de una manera cruel, violenta e inhumana, sufriendo el martirio en el año setenta de nuestra era, muy probablemente el veintiocho de octubre.
En la iconografía tradicional, San Judas Tadeo es representado sosteniendo un libro que simboliza la palabra de Dios y una alabarda, la cual representa la lanza utilizada para ejecutar su martirio. Las reliquias sagradas del apóstol se encuentran actualmente custodiadas y veneradas en el interior de la Basilica di San Pietro a Roma. La fiesta litúrgica del santo es celebrada conjuntamente con San Simone el veintiocho de octubre, fecha que coincide con la conmemoración de su martirio en el martirologio. Si bien en el Brasil la devoción hacia San Judas Tadeo posee un carácter relativamente reciente, habiendo surgido a comienzos del siglo veinte, esta manifestación de fe alcanzó rápidamente una enorme popularidad en todo el país. Por su valiosa intercesión, el santo es piadosamente invocado como el protector de los disperati, de los afflitti, y de las causas sin solución y de las causas perse.
Una vida entregada al Evangelio
Nacido en Palestina durante el primer siglo, San Judas Tadeo ocupa un lugar privilegiado en la historia de la Iglesia desde su elección como uno de los doce apóstoles. Su camino junto al Maestro no fue solo un recorrido geográfico por Galilea, Samaria y Jerusalén, sino un compromiso profundo que lo llevó a estar presente en el Cenáculo durante la Última Cena. Tras la partida de Jesús, su papel en la comunidad primitiva fue activo y decisivo, destacando su participación en el primer Concilio de Jerusalén en el año cincuenta, donde ayudó a discernir el rumbo de la naciente cristiandad.
Su vocación lo impulsó a emprender un largo apostolado que lo llevó a tierras lejanas como Siria, Armenia y Mesopotamia. En cada uno de estos lugares, San Judas Tadeo sembró la semilla del Evangelio con una determinación que no conocía límites. Su ministerio no buscaba la gloria propia, sino la extensión del Reino de Dios en regiones donde la fe era aún un mensaje nuevo. Este camino de servicio culminó en Mesopotamia, donde recibió la corona del martirio. Su muerte fue el sello final de una vida dedicada al Señor, pues prefirió entregar su existencia antes que renegar de su fe o someterse a los cultos paganos de su tiempo. Su testimonio de lealtad absoluta permanece como un pilar fundamental para todos los creyentes que buscan seguir el ejemplo de los apóstoles en la fidelidad diaria y en la fortaleza ante las pruebas.
El culto y la devoción
La figura de San Judas Tadeo ha sido venerada a lo largo de los siglos como un protector cercano en los momentos de mayor angustia. Su intercesión es buscada con fervor especial por quienes atraviesan causas perdidas o situaciones desesperadas, encontrando en él una esperanza que parece inalcanzable por otros medios. La Iglesia celebra su memoria litúrgica el día veintiocho de octubre, fecha en la que también se honra a San Simón, con quien compartió el camino del apostolado y el sacrificio final.
La devoción a este apóstol no es solo un refugio en el dolor, sino una invitación a mantener la confianza en Dios cuando las fuerzas flaquean. Al recordar su vida, los fieles encuentran el aliento necesario para sostener sus propias dificultades, sabiendo que el santo que dio su vida por Cristo sigue intercediendo por quienes, en medio de la desolación, vuelven su mirada hacia la misericordia divina.
Preguntas frecuentes
Cuándo se celebra la festividad de San Judas Tadeo?
La fiesta litúrgica de San Judas Tadeo se celebra el veintiocho de octubre, fecha en la que también se conmemora conjuntamente a San Simón en el martirologio.
De qué es patrono San Judas Tadeo?
San Judas Tadeo es invocado tradicionalmente como el santo de los desesperados, de los afligidos y de las causas sin solución y causas perse.
Fiesta de los santos Simón y Judas, Apóstoles: el primero era apodado Cananeo o “Zelote”, y el otro, llamado también Tadeo, hijo de Santiago, en la Última Cena interrogó al Señor sobre su manifestación y él le respondió: «Si alguien me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos nuestra morada en él». — Martirologio Romano